lunes 29 noviembre, 2021
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Francisco y Aníbal: dos venezolanos desaparecidos al ir de Táchira a Cúcuta

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Francisco Javier Moreno Gamboa tenía 38 años cuando desapareció, el 25 de agosto de 2018. Aníbal Germán Guardián Núñez, de 36 años, desapareció el 28 de julio de 2020.


Por Miriam Bustos

Han transcurrido casi tres años, en uno de los casos, y uno cumplido en el otro, desde que sus familiares perdieron todo contacto con ellos. Ambos viajaron, en distintas fechas, desde Táchira a Cúcuta, Colombia, y a partir de ahí desaparecieron.

Las circunstancias sobre la desaparición de ambos son completamente distintas. Ellos ni siquiera se conocían, pero el dolor que sufren sus familias es es el mismo. La fe de verlos regresar revive a ratos, pero la desesperanza, al verse solos en este trance, rápidamente los arropa nuevamente.   

Francisco Javier Moreno Gamboa tenía 38 años cuando desapareció, el 25 de agosto de 2018. Él es TSU en Administración de Empresas. Previo a su desaparición, viajó de Tucacas, estado Falcón, hasta Táchira, y se instaló en casa de unos familiares en El Abejal, Palmira, municipio Guásimos, en diciembre de 2017.

Su intención era estar más cerca de la frontera con Colombia, poder tramitar la nacionalidad colombiana y, en la medida de las posibilidades, migrar a ese país; con ese propósito salió la mañana del 25 de agosto de 2018, con destino a Cúcuta.

De hecho, no fue esa la primera vez que Francisco viajó al vecino país, pues en esos meses que estuvo viviendo en Táchira ocasionalmente se trasladó a Cúcuta para comprar mercancía y venderla aquí. Así se estaba sustentando económicamente.

Su búsqueda no ha cesado por parte de sus seres queridos, que esperan respuestas, pues la denuncia por su extravío fue formulada en su debido momento, tanto en Táchira como en el Norte de Santander.

Los parientes, prácticamente “peinaron” la frontera tachirense en busca de alguna información que sirviera para ubicarlo, pero hasta ahora no hay ni una pista, todo ha sido en vano.

El celular que llevaba consigo fue apagado, siendo esto lo que prendió las alarmas entre sus seres queridos, ya que Francisco acostumbraba estar en contacto con los familiares. Aun cuando mencionaron que sufría de trastorno esquizoafectivo, estaba debidamente medicado, por lo que pensar que sufrió una crisis no es probable.

El doloroso y misterioso caso de Aníbal

La desaparición y posible homicidio de Aníbal Germán Guardián Núñez, de 36 años, quien desapareció el 28 de julio de 2020, han causado en sus familiares los mismos estragos que en el caso de Francisco Javier.

Ocho meses después de que hallaran en Cúcuta, Norte de Santander, sus posibles restos, las autoridades colombianas aún no han confirmado que se tratara de él, pese que la vestimenta y otros artículos de su propiedad localizados en el sitio donde estaba el cuerpo, en avanzado estado de descomposición, así lo confirman.

Se requiere que los expertos de Medicina Legal de Bucaramanga (a donde fueron trasladados) así lo ratifiquen o descarten, mediante el AND y la odontología forense. Esta larga espera ha hecho que la justicia, en razón de su presunto homicidio, también se haya retrasado, haciendo mella en el núcleo familiar.

La osamenta de quien bien pudiera haber sido Aníbal fue localizada el 21 de noviembre de 2020, en un terreno baldío del barrio San Isidro, Cúcuta, Colombia. Cuatro meses después de su desaparición.

Le apreciaron balazos en la cabeza y tórax, y la data de muerte que le estimaron sugería que pudo haber sido asesinado el mismo día o unas horas después que desapareció.

Aníbal Guardián Núñez, natural de El Tigre, estado Anzoátegui, trabajaba en ese momento como chofer independiente de vehículos ejecutivos. El día que desapareció se trasladó desde Lobatera, donde vivía con su novia tachirense, hasta La Parada, para comprar algunos víveres. La relación amorosa tenía pocos meses.

La duda sobre la posible participación o complicidad por omisión de la novia, tanto en la desaparición como en el aparente asesinato del anzoatiguense, siempre ha rondado en la familia.

Kellys, hermana de Aníbal, dijo que, tras su desaparición, la novia no les informó que había desaparecido y tampoco formuló la denuncia en Colombia, ni en Táchira, lo que siempre les ha llamado la atención.

Después de enterarse –por un amigo en común- de la desaparición de Aníbal y tras mucho insistirle a la novia para que les dijera qué pasó ese 28 de julio, ella les contó una primera versión: que mientras se encontraban en La Parada, él la dejó sola para irse con cuatro amigos en un vehículo, a la vez que le manifestó que regresaría pronto, que solo irían al barrio San Isidro. Ella le reclamó por qué la dejaba sola, pero uno de los desconocidos le respondió que a donde iban no podían ir mujeres.

La otra versión, que les dio posteriormente, fue la siguiente: al llegar a La Parada, Aníbal llamó por teléfono a unas personas, luego tomó un taxi y le dijo que lo esperara allí, que solo iría a “hacer una vuelta” en el barrio San Isidro, dejándole a ella su teléfono celular.

Ante estas inconsistencias, la familia de Aníbal comenzó a presionar a la novia para que denunciara el hecho, pues no notaban que tenía preocupación alguna. Fue tal la presión, que un familiar de la muchacha se comunicó con la de Aníbal y le dijo que ella (la novia) había fallecido, versión que los parientes no creen, pues sus amigos en común aseguran haberla visto en la capital tachirense, luego de que supuestamente murió.

El hecho es que Aníbal y Francisco son solo dos de las decenas de víctimas venezolanas que han desaparecido; quizá han muerto, durante los últimos años en Colombia, y de las cuales nadie ha dado respuesta.

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