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Trabajador de la morgue de Bello Monte robo implantes mamarios a un cadáver

El protocolo establece que las prótesis implantadas, al fallecer la potadora, deben ser destruidos para evitar que sean reutilizados

Para dar cumplimiento a lo establecido por la ley, se procedió al traslado de la dama fallecida hasta la morgue de Bello Monte para la respectiva autopsia, y al mismo tiempo proceder a la destrucción de las prótesis, que debían ser retiradas del cuerpo para inutilizarlas mediante cortes, y colocarlas de nuevo, dejando constancia que las mismas ya no servían.

El escándalo que generó el robo de las prótesis mamarias de una mujer fallecida a causa de complicaciones de una cirugía estética, motivó una investigación interna en la morgue de Bello Monte, en Caracas, para descubrir que un empleado del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), se había apoderado de ellas con la finalidad de proceder a venderlas en el mercado negro, lo cual no era procedente tratarse de un material ya utilizado.

Lo insólito del caso no solo estriba en la acción delictiva, sino en el castigo infringido al funcionario, a quien se le exigió presentar renuncia al cargo y fue apartado de las funciones de servicio, sin dar cumplimiento a otro tipo de investigación.

Según la versión que fuera revelada por familiares de la mujer, todo se inició con el fallecimiento de Y. Cardoso Moreno, por complicaciones respiratorias derivadas de una intervención quirúrgica de estética, concretamente el implante de prótesis mamarias para el aumento del busto.

Para dar cumplimiento a lo establecido por la ley, se procedió al traslado de la dama fallecida hasta la morgue de Bello Monte para la respectiva autopsia, y al mismo tiempo proceder a la destrucción de las prótesis, que debían ser retiradas del cuerpo para inutilizarlas mediante cortes, y colocarlas de nuevo, dejando constancia que las mismas ya no servían.

El propósito de este procedimiento es evitar que los implantes, ya utilizadas fueran comercializadas en el mercado negro y colocados a otra persona.

Una vez cumplido con el protocolo, el cuerpo de la fallecida fue entregada a los familiares que la trasladaron a una funeraria para la preparación previa al acto velatorio y fue en ese momento que se descubrió que los implantes no estaban, que no habían sido colocados de nuevo en el cuerpo de la mujer, por lo que sus parientes se trasladaron a la morgue para hacer el respectivo reclamo.

Una investigación interna permitió establecer que las mismas habían sido sustraídas por un trabajador de la morgue, de apellido Rojas, a quien le solicitaron la devolución, para ser entregada a los reclamantes, que las llevaron a la funeraria donde fueron reimplantas de nuevo a la fallecida.

A pesar de la gravedad del hecho cometido por un funcionario en funciones de servicio, descubierto en flagrancia, con el cuerpo del delito en su poder, no se informó sobre investigación penal ni disciplinaria, sino que se solicitó al trabajador que presentara su renuncia y dejara el cargo. (Armando Hernández)

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