martes 26 mayo, 2020
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“Los sueños son posibles, pero debemos trabajar con perseverancia para poder alcanzarlos”

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De hablar sencillo y amable, desgrana parte de su periplo profesional, cuando desde muy pequeño inició su carrera de futbolista en las humildes canchas de la población de Puerto Vivas, pueblo de la llamada Lengüeta de Barinas, ubicado a pocos minutos de San Rafael de El Piñal, jurisdicción del municipio Fernández Feo

El sur del estado Táchira no solo es un semillero de futbolistas, con equipos que han participado en la Segunda y en la Tercera División del Fútbol Profesional venezolano, sino que también es una escuela viva y fructífera de jóvenes árbitros, cuyo buen desempeño los ha llevado a dirigir la batuta de encuentros futbolísticos en la máxima categoría del fútbol rentado nacional.

Enoc Ramírez pertenece a esa generación de árbitros que, con disciplina y esfuerzo, han puesto en alto el gentilicio de esta labor, por demás fundamental en el crecimiento del deporte rey, en estas tierras ardientes de la llamada ´puerta del llano´.    

De hablar sencillo y amable, desgrana parte de su periplo profesional, cuando desde muy pequeño inició su carrera de futbolista en las humildes canchas de la población de Puerto Vivas, pueblo de la llamada Lengüeta de Barinas, ubicado a pocos minutos de San Rafael de El Piñal, jurisdicción del municipio Fernández Feo.

«Como todo niño de estas tierras, comencé a practicar fútbol desde los siete años, aproximadamente. Con el ímpetu y los sueños propios de esa edad. Así fueron mis inicios en este fascinante deporte. No obstante, las lesiones fueron haciendo mella en mí, sobre todo a nivel de los tobillos, por lo que la incipiente historia de un ´Enoc futbolista´ fue quedando atrás», relata con actitud serena.    

Con el paso de los años, su pasión por vivir a plenitud los entresijos de la práctica del fútbol lo llevó a asumir el rol de árbitro en algunos campeonatos; de este modo, quizá sin querer, fue asumiendo cada vez con más seriedad esta tarea, hasta que comenzó a formarse, a compartir su talento y convicción con otros jóvenes árbitros tachirenses.

«Comencé

a prepararme»

De septiembre a octubre de 2009, comenta, adquirió las herramientas y las claves de esta profesión, junto con otros compañeros, con quienes a su vez compartía sus estudios de docencia en Educación Física.

«A medida que crecía fue asumiendo que no podía ser el futbolista que soñé, pero no podía alejarme de las canchas y comencé a arbitrar, al comienzo de una manera pragmática, luego tuve la oportunidad de iniciar una formación mucho más formal y con personas con experiencia en estas lides. Así pues, participé en el primer curso de árbitros que trajo Ramón Andrés Delgado, en El Piñal. un referente del arbitraje en esta región. Fueron tres meses de arduo aprendizaje, con grandes árbitros e instructores de la Asociación de Árbitros del Táchira y de la Federación Venezolana de Fútbol».

Mientras el sol cae sobre el horizonte, pintando de ocre y carmesí las nubes de este cálido febrero, Enoc confiesa que a través de este primer curso cayó, definitivamente, en la cuenta de que lo suyo era el arbitraje. Tuvo la inapelable certeza de que aquella pasión desbordante por el deporte más popular del planeta, en adelante la canalizaría en la cancha teniendo como herramienta un pito, unas tarjetas y aquel uniforme que lo dotaría de autoridad. «Durante el curso, entendí que el fútbol no solo es pasión, garra, pundonor, sino que también puede formarnos para la vida, exigiendo lo mejor de nosotros, desarrollando valores como la disciplina, el trabajo constante y el respeto», subraya.

«Somos unos catorce árbitros en el municipio»

En cuanto a la actualidad de esta profesión en el municipio Fernández Feo, Enoc señala que son unos 12 árbitros los que vienen haciendo vida en la jurisdicción del sur del Táchira; sin embargo, aclara, a nivel de la Federación Venezolana de Fútbol —FVF— son cinco los que han llegado al fútbol de primeras categorías.

«De los cinco, hemos dirigido en la Tercera División, algunos en la Segunda y otros ya dimos el paso y la responsabilidad de dirigir en la Primera División del fútbol rentado nacional», explica de manera didáctica.

«A veces somos los buenos, a veces los malos»

Cuando Enoc Ramírez se dispone a dirigir un partido de fútbol, lo hace con la misma expectativa, con esa dosis de adrenalina y tensión propia del primero. «Cada partido es una aventura; una aventura no exenta de momentos de tensión, de choque, en donde debes estar concentrado al máximo, para actuar con carácter, pero al mismo tiempo, logrando que ambas partes queden satisfechas con tus decisiones; algo que a menudo no es tan sencillo».

Por otra parte, comenta Enoc, la hinchada, el fanático que sigue y apoya a su equipo, es el otro factor a tomar en cuenta, pues normalmente —asegura— no suelen salir conformes, sobre todo si su equipo es el derrotado.

«Los árbitros debemos estar en constante preparación, justamente para evitar, en la medida de lo posible, los errores. Nuestra preparación es física, psicológica, teórica. El fútbol es una de las disciplinas deportivas cuyas reglas y preceptos están en constante revisión, actualización y crecimiento, al compás de los cambios tecnológicos de la sociedad, por lo que debemos estar atentos, en ese sentido. Un buen árbitro debe entender esto y asumirlo con responsabilidad».

Finalmente, Enoc Ramírez hizo un llamado a los jóvenes deportistas de la entidad a no dejar declinar sus sueños y metas. Asegura que los grandes objetivos se alcanzan a punta de trabajo y perseverancia. «Si bien la situación país está difícil, jamás nos dejemos llevar por la resignación y los pensamientos derrotistas. En estos momentos es cuando justamente debemos sacar lo mejor de nosotros. Los tachirenses siempre hemos salido adelante, y estoy seguro de que de esta saldremos mejor que antes», dijo, tras una sonrisa, mientras Venus colgaba del horizonte como un lunar luminoso.    

Raúl Márquez

   

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