sábado 11 julio, 2020
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Con la cuarentena se diversifica el negocio de los delivery en San Cristóbal

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El aislamiento social y confinamiento obligatorio han reducido al máximo la cotidianidad en el mundo. Las reuniones familiares, salidas a supermercados, mercados, restaurantes, cine, heladerías o realizar cualquier otra actividad que reporta o no distracción, ha quedado para después. Esta nueva forma de vida dio paso a nuevas ideas y emprendimientos que, de acuerdo con sus responsables, buscan mejorar la calidad de vida sin dejar a un lado los detalles

 

Rosalinda Hernández C.


La casa se ha convertido en el único lugar donde el enemigo oculto, el COVID-19, parece no poder penetrar. Ante esta realidad que le ha tocado asumir al mundo, y al no tener la certeza de cuándo acabará, nuevas opciones de servicios se ofrecen con la promesa de acercar un clima de normalidad, ofrecer servicios, comodidad y seguridad a las personas.

En Venezuela y específicamente en el estado Táchira las propuestas de delivery, o el servicio de reparto que ofrece un comercio para entregar productos en el domicilio del comprador, cada día se diversifican más, al punto de parecer el negocio del momento.

Al consultar en redes sociales sobre los delivery en San Cristóbal, no son menos de 15 opciones las que ofrece el buscador. La mayoría de ellas centradas en el reparto de comidas preparadas en restaurantes de la ciudad y, en menor cantidad, también brindan opciones de reparto con productos más diversificados.

Desde propuestas individuales, pasando por empresas familiares en crecimiento como “Delivery Express”, hasta proyectos más ambiciosos y sofisticados como “A la Carta Online”, que cuenta con una aplicación que permite acceder desde cualquier parte del mundo a un menú de compra, forman parte del mercado de repartos a domicilio en el Táchira.

 

Arte pan y algo más

La idea de Gustavo Mata, presidente de “Delivery Express”, no llegó con la pandemia, surgió a finales de enero de 2020. Luego de culminar un negocio de hotelería y contar con una cuenta en Instagram que le dejó varios seguidores, los aprovechó para el nuevo emprendimiento.

Simultáneamente inauguró una panadería y, con el objetivo de impulsar la marca y ganar clientes, compró una moto con la que empezó a hacer delivery, apoyado en cuatro motorizados que trabajan a diario desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche.

Cuatro meses después no solo hace entregas de pan; también lleva a los hogares tachirenses productos de charcutería, comidas y artículos para la limpieza del hogar.

La propuesta que ofrece el emprendimiento es la venta a domicilio de los productos de empresas aliadas. Algunas pertenecen al entorno familiar, y otras a particulares.

“Mi papá tiene la venta de comida, la panadería es mía y mi tía tiene la empresa de limpieza. Entre todos hicimos el emprendimiento con el delivery y vendemos nuestros productos. Además que beneficiamos a un grupo de motorizados con los que trabajamos”.

La empresa ha ido ganando espacios más allá de San Cristóbal y atiende domicilios en los municipios Cárdenas, Andrés Bello y Guásimos. Dicen que tienen precios asequibles a los clientes que optan por solicitar un delivery antes que movilizar sus propios autos, por seguridad, para cumplir la cuarentena y, además, por la escasez de combustible que vive el país, detalló.

“Aprovechar el momento mientras sea posible”, es la consigna de Gustavo Mata. A su juicio, en Venezuela estas propuestas de servicio presentan desventajas, entre ellas el pésimo sistema de comunicación en línea (internet), acción que limita en parte las ventas.

 

Mesoneros virtuales

El ofrecimiento de Arickson Gonzales, presidente del proyecto A La Carta (ALA) Delivery Venezuela, va más allá de un servicio a domicilio. Se trata de una aplicación de teléfono móvil que cuenta con alianzas de cadenas de almacenes nacionales, además de comercios locales donde se pueden adquirir productos con pagos en moneda nacional e internacional, a través de la plataforma virtual.

Antes del domingo más de 60 venezolanos residentes en el exterior habían usado “ALA Delivery” para hacer compras para el Día de las Madres, precisó el presidente de la empresa.

“Hemos entregado 62 regalos a madres de San Cristóbal. Las compras fueron realizadas desde el extranjero por familiares en los comercios aliados a través de nuestra plataforma virtual”.

Desde un dispositivo móvil, en casa, sin riesgos a perder la cuarentena y conservando el aislamiento social, con esta aplicación no solo se piden a domicilio alimentos en más de 100 restaurantes de la ciudad; también se compran mercados de vegetales, hortalizas, carnes, charcutería, accesorios, farmacia, repuestos, ferretería y cerrajería, explicó Gonzales. “Es como un centro comercial que se lleva en el celular”.

Comentó que algunas personas creen que los familiares que han migrado los olvidaron, y no es así. “Hemos tocado puertas para llevar tortas de cumpleaños, una caja de víveres o medicinas y la persona se preguntan con lágrimas ‘¿cómo llegó esto aquí?, ¿cómo sabían que yo lo necesitaba?’. Uno explica que el envío lo hace un pariente que está afuera”.

Recuerda con particular agrado a una señora a la que llevó comestibles a un municipio foráneo y a ella le parecía increíble que su hijo desde Chile, en medio de la cuarentena, haya hecho que el mercado llegara a su casa.

 

Todos ganan

El propósito en el caso de ALA Delivery es vender y hacer que emprendedores, comerciantes y empresarios del país comercialicen los productos a través de la aplicación.

Algunos comerciantes han tenido que bajar la santamaría de los negocios con grandes inversiones adentro (productos, mobiliario, decoración) y han optado por irse a casas a cocinar para poder vender los productos. Los servicios a domicilio vienen siendo una solución y el apoyo para esos empresarios, explicó el presidente de la marca.

«Ningún negocio establecido en el Táchira contaba con una red social sólida. Ni con publicidad 2.0, que les permitiera llegar a tanto público como ahora lo hacen», explicó Gonzales.

“La confianza que han depositado las empresas en nosotros nos ayuda no solo a salvarnos quedándonos en casa, también a mantenernos productivos en tiempos de pandemia. Nos convertimos en mesoneros virtuales, porque vamos más allá de un delivery común. Atendemos a la persona, hacemos el pedido, mandamos a preparar el producto, servimos y se le lleva hasta la puerta de la casa, a bajos costos».

El progreso de la plataforma de servicios local los lleva a ofrecer franquicias que empiezan a generar fuentes de empleo en varias ciudades del país como Barquisimeto, Caracas, Puerto Ordaz y próximamente Valencia, acción que demuestra que en momentos difíciles sí se puede emprender, dijo.

 

Nada los detiene

Cualquiera que conozca la grave crisis de combustible y los extensos y continuos cortes de energía eléctrica en el Táchira, además de las restricciones que se presentan en medio de la pandemia del coronavirus, pensaría que emprender cualquier negocio, y más de delivery, es complicado.

Un desafío para estos emprendimientos de servicios es cómo garantizar no solo la movilidad de motos y vehículos de reparto, sino también cómo abastecer las plantas eléctricas que garantizan funcionamiento a neveras, cuartos fríos, computadoras, aires acondicionados y demás equipos.

Para mitigar la crisis de gasolina, en el caso de Gonzales comentó que han adquirido ocho motos eléctricas que se usan para carreras cortas en San Cristóbal. Las recargan en un tiempo estimado de cuatro horas y pueden recorrer hasta 80 kilómetros.

Confesó el propietario que lo han llamado “loco” por estar emprendiendo en medio de una pandemia y en Venezuela donde cada día la crisis económica se complica. No desestima que es algo arriesgado, pero le satisface saber que en medio de un país paralizado la gente se reinventa y está logrando cosas.

A la planta física del emprendimiento, en San Cristóbal, llegan cada día jóvenes programadores, personal administrativo, almacenistas, personal de depósitos y 25 repartidores que no son motorizados convencionales, sino profesionales que han tomado la iniciativa de trabajar en tiempo de cuarentena, mientras sus actividades habituales están suspendidas. Todos ellos apuestan por seguir produciendo.

“No nos estamos aprovechando de ninguna situación, también sufrimos, nos arriesgamos y si no tuviéramos esta crisis seguramente nos iría mucho mejor”, precisó.

Para el presidente de ALA Delivery, en el mundo actualmente existen dos tipos de virus: el que la mayoría de la población va a resistir (coronavirus), y otro que considera más delicado que puede matar gente: “la pobreza mental y la depresión generada por la situación actual”, dice. La incapacidad y el miedo a arriesgar.

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