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Cuando no hay dinero usan las bolsas fúnebres

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Un gasto adicional es el traslado del cuerpo. Si una persona fallece, sin cuadro clínico para covid-19, en el Hospital Central de San Cristóbal y la familia requiera el traslado a la frontera, el servicio oscila entre 300 mil y 400 mil pesos


Por Jonathan Maldonado

El silencio reina. Los ataúdes están ubicados a la vista de quienes entran a hacer cualquier pregunta o a solicitar el servicio. Los precios del cajón varían y están ajustados a las exigencias y bolsillos de cada familia o individuo. El salón velatorio, en ese instante, estaba vacío, solo una urna de exhibición daba la impresión que se acercaba algún sepelio. La Eternidad es el nombre de la funeraria ubicada en San Antonio del Táchira.

Hay precios para todas las necesidades.

“Los procedimientos dictados inicialmente por la Alcaldía, en una reunión que tuvimos, fueron preventivos, no estaba la cepa como está ahorita”, soltó Guido Alexánder Reyes, dueño de la funeraria referida. La entrevista se desarrolló en su sala de velación. En ese espacio, donde se da el último adiós a fallecidos sin cuadro clínico para covid-19, respondió con claridad a cada una de las preguntas formuladas.

Las velaciones en los hogares, precisó Reyes, se eliminaron, norma que se mantiene en la actualidad. “Se eliminaron los cortejos fúnebres y se inició con un plan de contingencia para adelantar todo lo que tiene que ver con la documentación de una persona que fallece por covid-19 o por otra patología”,  prosiguió.

Con el arribo del virus a la frontera, las funerarias invirtieron en trajes de bioseguridad para sus empleados, así como en productos necesarios para la aplicación de las medidas contra la covid-19: alcohol, antibacterial, tapabocas y armonio cuaternario.  “Todo esto, tanto para el uso de los usuarios como para la desinfección de vehículos”, dijo.

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Aunque no dio un porcentaje, Reyes aseguró que en lo que va de pandemia ha aumentado la demanda de servicios fúnebres en el municipio fronterizo. Es consciente de los cambios que se han experimentado a causa de un virus que sigue galopando en la zona, y cobrándose la vida de los más vulnerables.

Para todos los bolsillos

Los servicios fúnebres en la frontera se cotizan en pesos, moneda neogranadina que ha “oficializado” la ciudadanía en suelo venezolano y fronterizo, frente a la caída del valor del bolívar.  Guido Reyes especificó que su funeraria ofrece precios que van desde los 500 mil y hasta 1 millón 500 mil pesos.

En La Eternidad hay ataúdes básicos, de semilujo y de lujo. El precio del servicio fúnebre depende, en gran medida, de la urna que escoja. Quienes no tengan para pagar un cajón, pueden optar por una bolsa especial, fabricada con material de calidad. “Muchos dirían que no es muy digno, pero en la realidad las personas la usan cuando no hay recursos”, aseveró.

En torno a la bolsa especial, son pocas las veces que ha tenido que sacarla por petición de algún pariente o núcleo familiar. Recordó el caso de un migrante interno que perdió la vida y, ante los escasos recursos de sus allegados, compraron la bolsa, la cual tiene un valor de 120 mil pesos.

Además del servicio directo, la funeraria da la posibilidad de que el usuario, si así lo desea, maneje una póliza fúnebre, donde el beneficiario va pagando mensualmente una cuota, y “el día que tenga alguna calamidad, se le presta el servicio, con las condiciones establecidas en el contrato”.

Un gasto adicional es el traslado del cuerpo. Reyes puso como ejemplo a una persona que haya fallecido, sin cuadro clínico para covid-19, en el Hospital Central de San Cristóbal, y la familia requiera el traslado a la frontera.  “El servicio oscila entre los 300 a 400 mil pesos”, enfatizó.

Según del dueño de la funeraria La Eternidad, una de las seis que operan en la jurisdicción fronteriza, la mayoría de las urnas que vende son fabricadas en el municipio vecino, Pedro María Ureña.

Prohibidos los velorios

Las velaciones en casa están prohibidas por la pandemia. Si la persona muere con síntomas relacionados con el virus, se debe esperar el certificado del hospital y, en la mayoría de los casos, el cadáver es trasladado desde el centro de salud hasta el camposanto. No se permiten velaciones en las funerarias.

No obstante, recalcó Reyes, cuando la persona fallece sin cuadro clínico para covid-19, la funeraria puede preparar el cuerpo, una vez tenga en mano el certificado del hospital, y se lleva a la funeraria, donde los familiares le dan el último adiós, respetando siempre los protocolos de bioseguridad.

“Regularmente entran entre 15 y 20 personas, cumpliendo con el distanciamiento dentro del recinto y acatando los demás protocolos de bioseguridad. Acá tenemos todos los implementos. Está prohibido llevar las urnas en los hombros”, reiteró.

Guido Alexánder Reyes aseveró que ninguno de sus empleados ha salido contagiado de covid-19. Todos cuentan con sus herramientas idóneas al momento de tener que atender o preparar un cuerpo.

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