jueves 30 junio, 2022
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Un pulmón verde con aroma a café

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Jonathan Maldonado
Texto y fotos
Una planta ornamental, con un color verde intenso, es la primera especie vegetal que se halla en la entrada a El Solar de Doña Flor, Vivero – Café, un espacio creado para el esparcimiento, la lectura y una buena conversación, signada por el aroma a café, que preparan los encargados de este proyecto verde.
Cada planta está ubicada en estantes que evocan lo antiguo. Incluso, la estructura de la casa donde funciona el vivero, en la ciudad de San Antonio del Táchira, conserva la arquitectura de antaño. El aire puro y los colores variados del verde, acompañados de otras tonalidades de las flores, lo convierten en un pequeño oasis.
Un gato gris se pasea por el patio donde están distribuidas las plantas del vivero. Con su maullido se hace sentir, pero sin acercarse a los visitantes. El minino es parte de la casa, de la familia que erigió la idea verde. Los clientes no dudan en sentarse alrededor de una mesa que está rodeada por la diversa familia arbolea.
Tres mujeres piden el servicio del café tras ubicarse en la mesa principal del patio. Todas lanzan miradas a la variedad de plantas. En otro punto, un sexagenario está absorto en la lectura, mientras el trinar de los pájaros, que se pasean por las ramas, pone en alerta al gato gris.
Los visitantes lucen tranquilos. Llegó el café a la mesa. Las dos jóvenes y la sexagenaria no dudan en dar el primer sorbo, con unas risas que venían arrastrando de una conversación que se veía amena y divertida. “¡Qué lindas están las plantas!”, exclamó la mayor del grupo con la taza de café en sus manos.
Las jóvenes asienten al comentario de su abuela. Vuelven a reír como si se acordaran de algo. Ninguno de los murmullos interrumpe al lector. No alza la mirada, la mantiene clavada en las páginas que escruta… Llegaron los postres, ubicados en una pequeña cantina de madera, instalada cerca de la entrada. Una joven la atiende.
Danny Rojas, hacedora del espacio innovador con sus padres e hijas, atiende a cada cliente. Habla pausado, pero con una amabilidad que va a tono con el lugar. Ella los invita a disfrutar de cada área del vivero café. “También hay té”, suelta como sugerencia de que el café no es la única bebida que sirven.
Los visitantes se sienten a gusto. Los helechos y los cactus llaman la atención de las personas. Todas las plantas son protagonistas. Las enredaderas, las trinitarias y la cuna de Moisés también poseen su encanto. Ninguna opaca a la otra, entre todas se dan realce. Los pinos vela, la rastrera, los novios, la mostera y las enrique no se escapan a la mirada de los clientes.
La dama de la noche, el caballero de la noche, los cerezos y los limones de cerca, así como la planta de la prosperidad y la lengua de suegra, continúan en la lista de plantas por las que preguntan los ciudadanos al ingresar al solar.
Zona vintage
Los espacios del vivero café están bien distribuidos. En uno de los extremos hay un área vintage. Cada elemento le confiere un toque único que bautizaron como el “Rincón de Robert”, en honor a un familiar que falleció.
Hay discos, sillas, fotos, marcos en madera y las infaltables plantas. Al lado, está lo que la familia llama el “rancho”, el cual fue rescatado y forma parte del vivero. En la pared, de fondo blanco, pintaron varios cactus. “Mis hijas lo hicieron”, resaltó Rojas con el orgullo reflejado en su mirada.
Una jaula le da soporte a varias plantas ornamentales, mientras una bicicleta con su carreta se mantiene como otro elemento de atracción. Adentro descansan varias plantas. Rojas las arregla, las limpia y se dispone a mostrar a la Virgen de Guadalupe, ubicada en otro de los puntos del vivero.
Afuera, el bullicio sigue, la frontera refleja cierto dinamismo hacia la avenida Venezuela, municipio Bolívar. Pocos conocen de la existencia del vivero café, pues lleva apenas dos meses de haberse instalado. Está situado, específicamente, en el barrio La Popa.

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