La irrupción de la extrema derecha remece el tablero político en España

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Santiago Abascal, líder de Vox, habla durante un mitin de su partido en la campaña de las últimas elecciones regionales de Andalucía, el 26 de noviembre de 2018 en Granada. AFP/Archivos / Cristina Quicler

El partido de extrema derecha Vox, que este miércoles allana el camino para que la derecha arranque el poder a los socialistas en Andalucía, logró remecer el paisaje político en España con apenas un puñado de diputados en un parlamento regional.

Los votos de Vox permitirán a Juan Manuel Moreno del Partido Popular (PP, conservador) ser investido presidente de Andalucía, la región más poblada de España y bastión socialista desde hace 36 años, donde gobernará en coalición con los liberales de Ciudadanos.

En un país donde la extrema derecha era casi inexistente desde la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, Vox provocó un verdadero sismo político en diciembre, cuando obtuvo 11% de los votos y 12 diputados de los 109 del Parlamento andaluz.

Mientras negociaba su apoyo al PP, sus propuestas -fin de las autonomías regionales, supresión de la ley de violencia de género, expulsiones masivas de inmigrantes clandestinos…- recibieron un amplio eco mediático.

El acuerdo final no incluyó las medidas más controversiales, pero sí el apoyo a tradiciones como la tauromaquia o la promoción de una inmigración “respetuosa con nuestra cultura occidental”.

“Vox es el mayor beneficiario del pacto de gobierno andaluz”, afirmó a la AFP Xavier Casals, historiador especialista en la extrema derecha. “Vox ha logrado ser conocido por todo el mundo” y la “escenificación” del pacto con el PP fue como de “un acuerdo entre iguales”.

El líder de Vox, Santiago Abascal (dcha), y el de su partido en Andalucía, Francisco Serrano, comparecen en público tras conocerse los resultados de las últimas elecciones regionales andaluzas, el 3 de diciembre de 2018 en Sevilla. AFP/Archivos / Jorge Guerrero

Los estrategas políticos especulan ya con que pueda reeditarse este pacto de las derechas para tomar el control de otras regiones y alcaldías tras las elecciones regionales y municipales del 26 de mayo, o incluso a nivel nacional luego de las futuras legislativas.

“Por supuesto que es reeditable, siempre y cuando los españoles nos den ese mandato” aseguró el lunes el presidente del PP, Pablo Casado, quien evocó “una alianza de partidos que creemos en la Constitución, en el libre mercado, en la propiedad privada, en la seguridad, en la nación”.

En un sondeo publicado a principios de enero, Vox obtenía un 12,9% de intención de voto para unas eventuales legislativas, que le permitiría obtener más de 40 escaños, para convertirse en la clave para una mayoría de derechas.

Cualquiera sea el resultado, ya habrá ganado, estima Xavier Casals. “Si Vox pasa de cero a algo, ya ha ganado”.

La actualidad debería beneficiarlos, en momentos en que está por comenzar el muy mediático juicio a los líderes independentistas catalanes, en el que el número dos de Vox es abogado de la acusación, estima el director del instituto demoscópico Metroscopia, José Pablo Ferrándiz.

Tensión catalana

Su ascenso inquieta a las direcciones de los dos grandes partidos, el Partido Popular y el Socialista, que por décadas se dividieron la mayor parte de los votos. Desde 2015, han tenido que compartirlos con Podemos, la izquierda radical, y Ciudadanos, liberales de centro.

Santiago Abascal se hace un selfi con un simpatizante durante una manifestación convocada por Vox contra el separatismo catalán, el 1 de diciembre de 2018 en Madrid. AFP/Archivos / Óscar del Pozo

Con Vox, “estamos ahora en un quintapartidismo”, un sistema de cinco partidos que pasan del 10% de intención de voto, explica Ferrándiz.

En la derecha, el PP se muestra particularmente amenazado, tras un nefasto 2018, cuando fue condenado en un megaproceso por corrupción, desplazado del poder por el socialista Pedro Sánchez y disminuido en las encuestas mientras Ciudadanos subía.

Su reto “es hacer las dos cosas al mismo tiempo, diseñar una estrategia que le permita no perder votantes por la derecha, pero tampoco más por el centro a favor de Ciudadanos”, estima Cristina Ares, politóloga de la Universidad de Santiago de Compostela.

Pablo Casado optó por un giro hacia la derecha, endureciendo su discurso. Una estrategia arriesgada, que “favorece al partido más a la derecha”, según Ares.

Del lado de Ciudadanos, su dirigente Albert Rivera, se siente incómodo con la idea de asociarse con la extrema derecha y deja la puerta abierta a alianzas con los socialistas en otras regiones.

“El futuro de España no pasa por acuerdos enfrentando a las dos Españas”, de izquierda y derecha, declaró el lunes a la prensa internacional.

Sin embargo, Pedro Sánchez podría ser el principal ganador de esta amenaza de una coalición que incluya a la extrema derecha.

Su gobierno, muy minoritario, podría obtener el apoyo de los independentistas catalanes para hacer aprobar los presupuestos de 2019 y evitar así tener que convocar elecciones antes de agotar la legislatura en junio de 2020.

“Está claro que este gobierno es mejor que un gobierno de derechas para los independentistas catalanes”, agrega Ares. AFP