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Mantas, atún enlatado y fe en Dios: ¿Cómo sobreviven los venezolanos que huyen de la crisis?

Mantas, atún enlatado y fe en Dios: ¿Cómo sobreviven los venezolanos que huyen de la crisis?
Mantas, atún enlatado y fe en Dios: ¿Cómo sobreviven los venezolanos que huyen de la crisis?

Tras la crisis económica que enfrenta Venezuela, la migración no ha hecho más que incrementarse durante los últimos años.

Aunque en un principio fueron las personas adineradas que tomaron vuelos para ir a otros países, luego le siguieron las personas de clase media y por último, aquellos con menos recursos para quienes es imposible costear un pasaje en autobús.

Desde hombres jóvenes en busca de mejores oportunidades y empleo, hasta ancianos, mujeres y niños que arduamente recorren miles de kilómetros para huir del hambre y la pobreza que azota en su país de origen.

Un reportaje realizado por Los Ángeles Times retrató el difícil viaje que emprenden los caminantes. La principal vía es la zona fronteriza entre el estado Táchira y la ciudad de Cúcuta, donde se estima que diariamente transitan unas 5.000 personas.

Luego de ello, viene la parte más difícil, el recorrido de 125 millas que sube más de 9.000 pies hacia una meseta larga y gélida llamada El Páramo de Berlín, donde el duro frío se cobró la vida de un migrante debido a la hipotermina.

Entre las pocas pertenencias, llevan consigo mantas, colchonetas, morrales, galletas saladas, agua embotellada y atún enlatado. Mientras que los dólares para costear el traslado en autobús escasean.

En el camino algunos corren con la suerte de encontrarse con organizaciones no gubernamentales como la Cruz Roja, o casas de ayuda donde voluntarios ofrecen un plato de comida caliente y medicinas.

Sin embargo, antes de eso suelen haber aguantado hambre por hasta 24 horas, o soportado bajas temperaturas sin el abrigo adecuado.

A los caminantes los impulsa la ilusión de un mejor futuro para ellos y sus familias, sin dejar atrás la esperanza de poder regresar a una Venezuela en democracia.

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