martes 7 diciembre, 2021
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Insuficiencia de ingresos genera caída en el consumo de alimentos

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Humberto Contreras


Venezuela está padeciendo actualmente una baja en la producción de agroalimentos, bastante importante. La caída se refleja con mayor énfasis en aquellos de consumo fresco, como lo son frutas y hortalizas.
Causas visibles de la situación son, entre las más importantes, la falta de combustible, que facilita el movimiento de la maquinaria requerida, y los altos costos para la adquisición de insumos de todo tipo, en su mayoría importados, y a precio de dólar.
Pero, simultáneamente, se aprecia una caída en el consumo de los alimentos, por parte de la población, en especial de las proteínas de origen animal como leche, carne, quesos y huevos, situación que afecta directamente a los niños.
El presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), Armando Chacín, dijo en recientes declaraciones a los medios que el año 2020 fue mucho más crítico en cuanto a consumo y producción de carne en el país.
Dijo Chacín que se ha podido apreciar cómo el consumidor deja de comer proteínas. “No tiene cómo comprar la leche y la carne más económica de toda Latinoamérica”. Afirmó que en años anteriores se consumía entre 25 y 26 kilogramos de carne por persona, al año. Y hoy, el consumidor no llega a tener un consumo de más de 3 kilos.
Afirmó que los venezolanos están dejando de consumir carne, pero no por la escasez o los altos precios, sino por el pobre poder adquisitivo de los trabajadores.
Igual pasa con el consumo de leche y otros productos lácteos. Chacín explicó que hoy se producen 3 millones 200 mil litros de leche por día, que representa un tercio de la leche que debería haber en el país. El consumo debería ser de 125 litros por persona al año, según los requerimientos de la FAO, pero la cifra ha bajado a 35.

Caen consumo de pan y de leche

Mientras, el presidente de la Cámara Venezolana de la Industria Láctea (Cavilac), Roger Figueroa, afirmó que el consumo de todos los productos lácteos se ha reducido sustancialmente en el país.
“Los supermercados tienen suficiente mantequilla, margarina y quesos, pero la gente no puede comprar”. Actualmente se está consumiendo apenas 10 % de la cantidad de leche que se produce a nivel nacional”, dijo también en declaraciones a la prensa.
Por otra parte, uno de los alimentos de mayor consumo en el país, como es el pan, no escapa a la crisis de demanda. El presidente de la Federación Venezolana de Industriales de la Panificación (Fevipan), informó hace poco que las ventas de pan a nivel nacional están por debajo de 60 %.
El país consumía 120 mil toneladas por mes, de harina de trigo, y hoy apenas llega a las 35 mil toneladas.

Los números describen una cruda realidad

Venezuela es la nación con la cuarta crisis alimentaria más grave en todo el mundo, según reporta el Informe mundial sobre las crisis alimentarias del año 2020, el cual señala que “casi un tercio de la población venezolana, alrededor de 9,3 millones de personas, enfrenta dificultades de acceso a los alimentos, sufre desnutrición o pasa hambre”.
Advierte el organismo que esta situación de inseguridad alimentaria aguda, corre el riesgo de empeorar. Así lo indican la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Agricultura y la Alimentación (FAO en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, en el informe Análisis de alerta temprana de los focos de inseguridad alimentaria aguda de FAO-PMA, publicado en noviembre de 2020.
Dice el documento que la crisis macroeconómica, agravada por los efectos socioeconómicos de las medidas relacionadas con la pandemia, es particularmente preocupante para Venezuela. Actualmente 96 por ciento de la población venezolana es pobre, y 79 por ciento de ese total se encuentra en extrema pobreza. Este escenario también se ve agravado por la hiperinflación provocada por la depreciación cambiaria, donde e1 dólar estadounidense hoy cuesta más de 2 millones y medio de bolívares.
En conjunto, resume, todo esto impacta gravemente en la disponibilidad de alimentos y en el poder adquisitivo de la población.
Igualmente. según un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, más de 79 % de los venezolanos no tuvo cómo satisfacer sus necesidades mínimas de alimentación.
Más de 96 % de los hogares viven en pobreza de ingresos y la tendencia de deterioro de la alimentación continúa. Apenas 3 % escapa de la inseguridad alimentaria.
Por su parte, Cáritas Venezuela, en su monitoreo del lapso abril-julio de 2020, alertó que la desnutrición aguda global (GAM) aumentó 73 % en niños menores de cinco años, en seis meses de pandemia. Es la medición del estatus nutricional de una población que se utiliza con frecuencia en situación de refugiados por largos periodos.
Mientras que 59 % de los niños evaluados tenían algún grado de retraso en su crecimiento o estaban en riesgo de tenerlo, 29 % tenía un retraso del crecimiento moderado y severo por la falta de alimentos.
Cifras del mismo informe, revelan que 57 % de las personas consultadas incurrió en alguna forma de privación alimentaria, mientras que en 27 % de los hogares se ha tenido que recurrir a la mendicidad, 42 % a rebuscarse alimentos en la calle para poder comer, y 35 % ha consumido alimentos que preferiría no haber comido.
A juicio de especialistas en nutrición, la dieta de la mayoría de los venezolanos es escasa en nutrientes y proteínas. Los bajos ingresos económicos de la mayoría de la población hacen que cerca de 75 % no está en condiciones de adquirir la canasta alimentaria formal, pues el salario devengado, incluyendo el bono alimentario, no alcanza a cubrir su costo.

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