miércoles 3 junio, 2020
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…andanzas y saberes

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Cómo saben, mis andanzas por la ciudad son frecuentes…y la mayor parte alentadoras, pero en todo caso son aleccionadoras y me hacen entender cada vez más lo que como venezolanos somos.
En esta oportunidad me voy a referir a algo simbólico hecho tradición como es la celebración del día de la madre, pero circunscrito a lo que significa ser madre, madre venezolana, y sobretodo madre tachirense, en esta nuestra ciudad.
Los venezolanos en general somos joviales, sabrosos, solidarios, inteligentes y trabajadores, pero cuando se trata de las mujeres como género particular, debemos agregar creativas, multifuncionales, resteadas, guerreras, y generadoras de soluciones. Si hablamos de esa mujer madre tachirense, que no cree en la celebración de un día proclamado por el comercio como el día a festejar, sino aquella que a pesar de una ciudad con aceras y calle rotas, rutas de transporte que no funcionan, escuelas que redujeron sus tiempos de clase a un tercio de lo que corresponde dejando desamparados a sus hijos en cuanto a escolaridad se trata y por ende tiempos vacíos, una ciudad llena de basura, falta de luz, inseguridad, con colas para comprar desde medicinas hasta alimentos sin garantía de su consecución, entonces, y sólo entonces, podemos entender que esa mujer madre tachirense, es excepcional. Y esto lo podemos apreciar, cuando salimos diariamente a la calle, y simplemente observamos. Esto es lo que veo en mis andanzas por la ciudad, y veo mujeres madres, procurando soluciones, buscando su riqueza interna para afrontar con dignidad en una ciudad indigna, el día a día de su vida familiar, personal y profesional.
Creo que es el único grupo que no busca excusas endosando responsabilidades a terceros. Esa mujer madre, hace mercado, cocina, lleva a sus hijos al colegio, los busca, trabaja… y los enseña con su ejemplo.
Creo que su filosofía es la de ser eficientes, con mínimos recursos, en los tiempos necesarios.
Habría que transmitir esa filosofía, a empresarios públicos y privados, profesionales, comunidades. Si se destinara tiempo para transmitir esos ideales, si se internalizara lo importante del oficio de cada uno, de su profesión para el propio desarrollo y crecimiento, de la empresa, de la familia, del Estado, del país, quizás entonces todos dejarían de buscar terceros culpables, de arriba o de abajo y asumirían las consecuencias de sus acciones.
Creo que podemos ser mejores a partir de nosotros mismos.Y como siempre he tratado de transmitir: podemos ser mejores ciudadanos, podemos tener la ciudad y el país que queremos y que merecemos, asumiendo las tareas que nos corresponden.
Agradezco ser mujer, ser madre, tener oficio, vivir, gozar y sufrir en esta mi ciudad. Pero sobre todo agradezco estar consciente del poder que como ser humano tengo para transformar mi entorno de manera beneficiosa para mí y los demás, aún cuando ello signifique hacer un esfuerzo extraordinario para controlar mis indignaciones, serenar mis ímpetus, y establecer los diálogos necesarios para construir sociedad y ciudad. (Julieta Cantos).

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