Ecuador, la desilusión cultural

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La noche del sábado 19 de enero, un hombre de nacionalidad venezolana agredía y asesino a puñaladas a una mujer ecuatoriana en la ciudad de Ibarra, el feminicidio genero una ola de violencia en contra de los venezolanos que viven en esa localidad, bajo amenazas y persecución fueron maltratados, amedrentados y echados a las afuera de la ciudad. Mientras la ministra del Interior, María Paula Romo, calificó lo ocurrido de «horror inaceptable» afirmando que «la muerte de Diana debió ser evitada con el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional», esa mismo tarde el presidente Lenin Moreno, anunciaba que su gobierno analizará la posibilidad de emitir un permiso especial para el ingreso de venezolanos. En Ibarra se desataba una ola de xenofobiaque en videos e imágenes se conoció de primera mano la tensa situación que se estaba viviendo, la angustia y tortura a la que fueron sometidos nuestros hermanos que hasta horas de la mañana del lunes seguían huyendo.

Imágenes y testimonios hablan por sí solos, evocando a “la noche de los cristales rotos” de la era moderna sin el régimen totalitario de la época, pero en esencia con la misma intolerancia y odia de los años 30, en ese momento Alemania utilizo a los judíos como chivos expiatorios para justificar la radicalización y expulsión de muchos de ellos. La noche del 9 de noviembre del 1938 cientos de hogares, escuelas, cementerios, hospitales, comercio y sinagogas fueron saqueadas y quemadas, docenas de judíos fueron asesinados. Este fin de semana Ecuador fue escenario de la misma táctica política de aquella época “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”- Joseph Goebbels.

A lo largo de la historia muchos han sido los pueblos que,debido a las carencias propias de su entorno, acaban culpando a otros de sus penurias. La crisis migratoria por la que hoy atraviesa nuestro país ha demostrado una vez más, que son varios los países de región cuya memoria es bastante corta; Ecuador parece haber olvido las fábricas, viviendas, equipos hospitalarios, préstamos de petróleo, compra de la deuda externa y el financiamiento de cientos de proyectos sociales que durante muchos años el fallecido Hugo Chávez tuvo con su nación. Para nadie es una sorpresa que hoy los ojos del mundo este sobre Ecuador antes tan rechazable conducta, ya que es un país con un vasto legado racista en su historia, ya en 2004 la Secretaría Técnica del Frente Social, afro-ecuatoriano revelaba que los ecuatorianos admiten ser racista aproximadamente un 65% entre ellos blancos, indígenas, mestizo y afrodescendiente, el 6% de la población ha sufrido la discriminación racial en sus trabajos mientras que un 36% han sido discriminado muchas veces y un 52% estima que el color de la piel influye en el buen trato. (Lea más en www.lanacionweb.com)

El racismo en Ecuador es real, tal como el caso de Michael Arce quien ingresó en  2011 en la Escuela Superior Militar con el objetivo de ser en el «primer oficial negro», durante el proceso la Fiscalía presento testimonios de cadetes que afirmaban que a Arce le negaron la comida, le hacían comer en el piso, le ponían guardias extremas, le negaban el sueño, todo por su condición de afrodescendiente; otro ejemplo fue el dedos jóvenes detenidos ilegalmente solo por su color de piel, al igual que sucede con la falta de reconocimiento al matrimonia indígena, entre muchos otros casos más, dan una visión de la fracturas típicas de esta sociedad. Lo ciertos es que en todos estos años la discriminación en el país no ha variados y la brecha aún se mantiene.

El tema del feminicidio, es otro de los problemas estructurales de este país;en 2011 la comisión de transición hacia el consejo de las mujeres e igualdad de género presentaba la primera edición de una elaborada investigación titulada “Feminicidio Ecuador”, la cual da una mirada más profunda a la situación real de las mujeres en ese país, mucho más compleja de lo que se cree; la disparidad de las tasas de homicidios de mujeres entre las provincias, siendo en Azuay en ese entonces de 1.12 por 100.000 mujeres de las más bajas del continente, mientras que en Esmeraldas era de 6.2 por 100.000 mujeres, similar a la de Guatemala en 2004. La situación ha hecho que organizaciones de mujeres y feminista se movilicen para promover una serie de acciones de denuncias y alertas internacionales, debido a que la incidencia del feminicidio ya muestra rasgos bastante alarmantes.Casos como los de Karina del Pozo; el de un hombre que golpeó a su expareja, le puso una soga al cuello, la arrastro y posteriormente la lanzo por una quebrada porque demanda pensión alimentaria o el de Ana Chuchuca asesinada de un disparo junto con su hermano, entre tantos más; todos estos testimonios son detallados en una investigación en la que mediante un mapa se pretende llamar la atención del gobierno y la sociedad sobre la escalada de violencia contra la mujer.

Los problemas de la sociedad ecuatoriana derivan de su propia herencia, la falta de conciencia y responsabilidad frente a estos temas viene determinada por la brecha entre pobres y ricos, además de la incapacidad o falta de interés del gobierno por abordarlo con políticas la promoción de la igualdad en el plano racial y de género, los ha llevado a querer politizar casos tan “horribles” como el de este sábado y convirtiendo a Diana Carolina R.R en parte de una estadística más cuyo crimen no destaca por la brutalidad del mismo, sino por la nacionalidad de su asesino.

La sociedad ecuatoriana puede tapar el sol con un dedo y culpar a los inmigrantes de sus limitaciones como colectividad y estado, pero lo que salta a la vista en definitiva no necesita en anteojos. (Mariangelica Garcia Silva)