El carnet y la obediencia

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Venezuela vive una destrucción inducida para doblegar al ciudadano llevándolo a vivir en condiciones de sobrevivencia; cosos parecidos al nuestro, todos los países que han  vivido la implantación donde se impuso el comunismo. Vivimos el mismo holocausto y genocidio de formas distintas pero de resultados iguales, la muerte por un lado y el cambio cultural que nos obliga a vivir en la pobreza para  obligar el éxodo; y con ello el propósito internacional de crear caos en la región.

Todas las muertes por falta de medicamentos son producto de una política de estado que impide que el ciudadano tenga el medicamento para vivir. La desnutrición representada en la pérdida de peso, es parte de esa política de estado.

El comunismo es un modelo de dominación, por hambre. Su tarea en consecuencia es llevar al ciudadano a no tener derechos para que sea el “estado” (ellos) los que le suministren, no lo que usted quiera sino lo que ellos consideren usted debe tener o comer; poquito para que usted siempre este haciendo la cola. (los venezolanos de la tercera edad son un ejemplo, en cola todos los días por efectivo) ya los acostumbraron.

Ningún servicio público funciona, Maracaibo una semana sin electricidad, con las perdidas familiares que implica la descomposición de sus alimentos por falta de  refrigeración, así como la perdida de la producción de leche, quesos, carnes y de todos aquellos alimentos que requieren cadena de enfriamiento. 4 estados bajo el agua de inundaciones naturales pero sin la declaratoria de emergencias y asistencia oportuna, con una pregunta no respondida aún, si las compuertas de Gurí fueron bien administradas y no sirvieron mas bien para empeorar el caos.

El venezolano ha sido sometido a un racionamiento en todo, nada funciona, nada sirve. Pero lo hemos aceptado como normal, nos hemos acostumbrado a lo anormal como normal, y ahí esta nuestro problema como sociedad. A la hora de protestar por mejores servicios públicos o de salud, la incorporación no es masiva.

En Cuba se usó la libreta de racionamiento para obligar al cubano y ponerlo bajo órdenes del régimen. En Venezuela el mal llamado “carnet de la patria” es el instrumento que sirve de libreta de racionamiento; es la versión moderna de esa libreta.

Poco a poco el gobierno logra que el 85% de venezolanos que está en su contra se incorporen a sus políticas contrarias a la constitución bolivariana, y se usa mas ahora el carnet que antes, siempre con una característica, la discriminación.

Se dice que la crisis económica nunca toca fondo y que siempre aparecerá un sótano cada vez que usted crea que llegamos al final. Pero también se dice y es correcta la afirmación, que las crisis económicas no tumban ni cambian gobiernos; en los gobiernos democráticos si cambian gobierno en los autoritarios, totalitarios y comunistas no lo cambian; si fuese así, ya cuba habría salido de su totalitarismo monárquico de los Castro.

En comunismo no importa cuanta popularidad o respaldo se tenga, ya que está comprobado que las dictaduras comunistas, se mantienen por la represión y el uso de la violencia contra el ciudadano.

Los obliga en contra de su voluntad a ejercer determinadas conductas (saque el carnet), es obligatorio y con ello liquido la libertad del ciudadano. El comunismo usa la violencia institucional, cultural, psíquica, política, violencia directa y pare de contar; eso explica la campaña de amor que no es tal y la de paz que al final es de guerra contra el ciudadano para doblegarlo.

Una razón por la cual se mantienen las dictaduras comunistas es por la obediencia. En Venezuela el 85% de venezolanos estamos en contra del régimen, pero si el 85% de venezolanos acatamos sus órdenes (saquen el carnet) pues seguirá en el poder.

No le importa cuántos estén en su contra, le interesa saber cuántos le obedecen. Y saldrá cuando el 85% no le obedezca.

Si no rompemos nosotros con el molde con el que nos tallan, nos acostumbraremos a lo anormal y en el corto tiempo ya será normal.

Romper el habituamiento es la tarea. (Carlos Casanova Leal)