El objetivo del comunismo: Colombia

277

Se reúne en Caracas el llamado Foro de Sao Paulo, financiado por Maduro a un costo para Venezuela de 200 millones de dólares, para poder albergar a los partidos y movimientos sociales de izquierda, con el propósito de definir los objetivos por los que trabajarán desde todas las partes del mundo donde están presentes.

El temario de este encuentro, la lucha por la paz de Colombia, la paz de Venezuela y el apoyo a los diálogos de Noruega.

El expresidente Álvaro Uribe definió una política de seguridad democrática y enfrentó a las FARC militarmente, entendiendo que era una guerra de baja intensidad. Las llevó casi al extremo de la rendición; en ese momento toma posesión de la presidencia de Colombia Juan Manuel Santos, y cambió toda la política que les proporcionó seguridad a los colombianos.

Se montaron los famosos diálogos de paz, y con ello se redujo el debate político a la polarización de los que estaban de acuerdo con la paz y los que no querían el diálogo, los señalaban de guerreristas. Un debate maniqueo, por supuesto, en razón a que las FARC estaban ya derrotadas.

En Noruega se produjeron estos diálogos, la guerrilla llegó con su prontuario de delitos cometidos, asesinatos, secuestros, violaciones, lavado de activos, minas antipersonas, bombas, narcotráfico; la calificación por poner su objetivo sanguinario en niños y civiles, era de terroristas.

Entraron como victimarios (aquel que, por su accionar, convierte a otro ser vivo en víctima) y salieron como víctimas. El narcotráfico terminó considerado un delito conexo al delito político. Legalizaron el partido, les otorgaron fueros y hoy hacen vida política sin pagar por ningún delito. Las reales víctimas quedaron sin justicia.

¿Se consiguió la paz? No. Se sustituyó la justicia por la impunidad. El narcotráfico aumentó y hoy su producto es fuente de financiamiento de la actividad política, y sigue siendo el eje del conflicto violento en Colombia.

No es casual que esta reunión internacional de la izquierda se reúna en Venezuela; en esta oportunidad, para dar respaldo al diálogo nuevamente de Noruega.

El propósito es que no caiga Maduro, ya que arrastraría a Cuba; de ahí la razón de la aparición del grupo de contacto europeo para promover el diálogo, que buscaba  desmontar las presiones mayores sobe el régimen y entrar en el diálogo, que busca que el prontuario delictivo tenga la misma suerte de las FARC.

La lección de la tragedia de destrucción del socialismo venezolano no ha sido aprendida por los países, y las lecciones del diálogo noruego, en el caso Colombia, tampoco.

Los que se reúnen en Venezuela bajo las banderas del Foro de Sao Paulo no son organizaciones políticas, esa es su fachada; realmente son organizaciones con actividades que rayan en lo delictivo, que vienen a escuchar a los jefes del cartel de las FARC.

Como usted apreciará, Maduro habla de paz, Noruega habla de paz, el Foro habla de paz, pero lo que realmente está sucediendo es una guerra de posiciones.

Si el socialismo chavimadurista se instala en Colombia será más devastador y en menos tiempo que el de Venezuela, y su éxodo será el doble del que presenciamos en suelo patrio.

Usted, que me lee, es tiempo de abandonar el socialismo en sus distintos colores y avanzar al liberalismo.

Dios bendiga a Venezuela

Dios bendiga a Colombia. (Carlos Casanova Leal)