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Estamos advertidos (parte I)

Fredy Contreras Rodríguez*


Creo y sostengo que el planeta Tierra, de la mano del género humano que la habita, entró en la etapa del desastre climático y desde las dos últimas décadas del siglo pasado, científicos y expertos en ecología, conservación de recursos, economía sostenible y  “desarrollo sustentable”, vienen advirtiendo sobre los daños que causan los procesos extractivos de recursos naturales; la agricultura del monocultivo a gran escala; la extracción irracional de metales, minerales y tierras raras; la producción de combustibles de hidrocarburos de origen fósil y energía eléctrica atómica, hídrica y térmica del carbón o hidrocarburos; el uso indiscriminado, en el campo y la ciudad, de plaguicidas, pesticidas, herbicidas y todo tipo de químicos tóxicos; la cría intensiva e industrializada de ganados y aves para la provisión de carnes; la industrialización en todos los ámbitos de la producción de bienes, derivada de los avances científicos y tecnológicos; la sociedad del consumo y el crecimiento acelerado de grandes, medianas y pequeñas urbes -entre otras expresiones de la actividad humana-, que impactan negativamente en la atmósfera, suelos, montañas, ríos y mares, alterando el equilibrio del macrosistema mundo.

Pero, también políticos de todas las ideologías, países y culturas, han expresado en público sus preocupaciones por lo que en principio se llamó el “cambio climático” y que ahora está en la etapa del desastre. Cito las palabras de dos de ellos, ampliamente conocidos: Fidel Castro, presidente de Cuba, y Albert Gore, vicepresidente de los Estados Unidos.

En discurso pronunciado en Río de Janeiro, hace 3 décadas -el 12 de junio de 1992-, en la conferencia de la ONU sobre medio ambiente, Fidel Castro dijo: Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo… Las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente… Con solo el 20 por ciento de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas, con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer. Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir, aun a costa de la naturaleza… Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra… Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre.”

Por su parte, Albert Gore, vicepresidente de EE.UU. de 1.993 a 2001, reconocido activista medioambiental y autor de varios libros sobre el tema, en el primer encuentro sobre “Energía, Municipio y Calentamiento Global”, celebrado en Madrid, el 06 de febrero de 2007, dijo que no era necesario elegir entre economía y medio ambiente; que “es una dicotomía falsa, si no tenemos planeta, no tendremos economía… Si se funde la mitad de la Antártida, Wall Street, la capital financiera del mundo, quedará sumergida bajo el agua…Muchos líderes del mundo de la empresa ya han visto una oportunidad y, los que no, tarde o temprano lo pagarán… Muchas de nuestras tecnologías tienen más de 100 años y son realmente ineficientes. Por el contrario, las energías renovables están en su infancia y tienen un futuro realmente prometedor, que creará muchos puestos de trabajo… Estoy convencido de que muchas personas han perdido su fe en el futuro, pues estamos empezando a actuar en casi todas las facetas de nuestra civilización, como si nuestro futuro fuera tan precario que tuviera más sentido centrarse exclusivamente en nuestras necesidades actuales y en los problemas inmediatos”.

Sin embargo, la que más debe ocupar nuestra atención es la advertencia de los científicos. Luego de cuatro décadas de investigaciones y estudios hechos por universidades, organizaciones y movimientos internacionales, preocupados por el destino del universo-Tierra,  el conocimiento científico sobre los cambios que ocurren en la Tierra es mayor; tenemos ciencia especializada en el estudio del cambio climático que informa con absoluta certeza que la actividad del ser humano es la causa principal del aumento de la temperatura de la Tierra; que no son las abejas ni las hormigas, ni los gatos, perros, elefantes o mariposas -entre otros seres vivos del planeta- los que atentan contra la conservación del planeta, sino que “… la actividad humana es la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX” y “se confirma que el calentamiento en el sistema climático es inequívoco y que muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios: la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado. Cada uno de los tres últimos decenios ha sido sucesivamente más cálido en la superficie de la Tierra que cualquier decenio anterior, desde 1850.” (prólogo del 5° Informe de Cambio Climático, presentado en 2013 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático  -IPCC- de la ONU, del cual fue fundador y presidente, Albert Gore).

*Ingeniero industrial. Agricultor orgánico

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