miércoles 19 enero, 2022
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Hora de Reflexión / Cazadores de recompensa

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Alfredo Monsalve López

 

Era una costumbre, como ya sabemos, que los gobiernos o la justicia norteamericana, utilizaban un pasquín el cual colocaban en un lugar visible con la descripción o características de uno o varios sujetos donde resaltaban la palabra “Wanted” (se busca). Y para que no hubiera confusión, en dicho pasquín colocaban la foto del requerido. Además, en unas líneas, un poco más pequeñas, se podía leer: “vivo o muerto”. Allí florecieron entonces, los cazadoreres de recompensa. Pistoleros que se prestaban a estos menesteres para hacerse de algunos dólares y celebrar con mujeres en las cantinas de entonces una vez que dieran con el paradero del solicitado. Aún, muchos países utilizan esta acción para dar con la captura (vivo o muerto) de individuos que, al parecer, han cometido delitos incuestionables que ponen en “jaque” a las sociedades. Eso es lo que nos han “vendido” desde que el Lejano Oeste apareciera en escena. Algunos años después, la historia nos habla de la mafia siciliana con Al Capone a la cabeza y sus andanzas en las calles de Brooklyn y Chicago,  los cuales eran perseguidos por llamados “Los Intocables”. Claro, ya los supuestos criminales, no eran como los del Lejano Oeste de Norte América: pistolas en el cinto. Hoy usan metralletas. En los años 20 y 30 la vaina era por el contrabando de bebidas alcohólicas y evasión de impuestos. En las carteleras de las oficinas detectivescas del FBI, mostraban los pasquines de los solicitados. Ahora vemos a los requeridos en redes sociales.

A lo que vamos. Todo lo anterior, viene a colación puesto que, como es sabido, la Justicia “gringa” al parecer ordenó, recientemente, la captura de Nicolás Maduro Moros y algunos miembros de su cúpula. Aclaro aquí, no estoy comparando los denominados malhechores de los años 20 o 30 en aquel país invasor (en mi opinión, lo es. Vean su historia), con lo que ocurre con Maduro. No vaya a ser que este servidor, humilde educador, sea el pendejo que acusen de conspirar contra el régimen de Maduro y me lleven a las “catacumbas” del Helicoide.

Volviendo al tema. A ver. Lo del domingo 03/05/2020, cuando el mundo se enteró de una supuesta incursión para “invadir a Venezuela y capturar o matar a Maduro…”, las opiniones se trasladaron a un film de acción. Es más, para completar esta idea, allí tenemos las declaraciones del señor J.J. Rendón con un periodista, de que el “contrato” no se cumplió, que era una prueba de reconocimiento; que el “´peñero” o bote se encalló, en fin. Además, las afirmaciones de supuestos expertos en invasiones, sostienen que, ¿cómo es eso de que un jefe de seguridad del presidente más poderoso del planeta, tenga tantas credenciales a la hora de una incursión armada? Y en ese mismo tenor los comentarios colmaron la escena. En el mismísimo orden de ideas, hubo una balacera en un barrio al este de la ciudad de Caracas. El Fiscal General acusó a Juan Guiadó de firmar el documento que autoriza la incursión. Pero, Guaidó está allí. Gozando una bola. Un amigo me preguntaba: “¿por qué a Guaidó lo acusan de tantas trasgresiones judiciales y los que pagan son los de su entorno? Muchos están presos”. Pues la cuestión no es nada fácil para la República.

Culmino con una reflexión. Mientras esto ocurre en plena pandemia mundial y cuarentena venezolana, algunos municipios de Táchira y otros estados, han tenido más de 12, y hasta 20 horas sin servicio eléctrico. Mientras centenares de ciudadanos mueren en hospitales en otras partes del mundo, aquí la gente anda buscando que comer, como surtir de gasolina, como enviar por Internet la tarea de sus hijos, rezando para que le llegue el gas, en fin, buscando el apoyo del régimen para que lo saque de esta miseria donde nos han metido desde hace rato. A todas estas, pienso que Maduro debe optar por la renuncia. Esa figura está en nuestra Constitución. ¿Seguirá buscando terroristas y cazadores de recompensa? ¿Está en su derecho? Se abre el debate pues. //

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@monsalvel

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