martes 18 mayo, 2021
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La salud es un derecho, no una limosna

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Carlos Casanova Leal


Y es lo que exigimos los venezolanos, el derecho a la salud, constituido en favor del ciudadano, es una obligación para el Gobierno proporcionarla, sea desde el ámbito público y/o privado, por separado o de forma conjunta, sea este gobierno democrático, dictadura o monarquía, no es una dádiva o un favor del gobernante, es su obligación.

Pero, los derechos se tienen o no se tienen, no existen medios derechos. Usted no puede tener un medio derecho de propiedad, un medio derecho al trabajo; no, lo tiene o no lo tiene, así sucede con el derecho a la salud, no puede ser un medio derecho a la salud, ya que tendría un medio derecho a la vida, y eso es lo que sucede en Venezuela.

El tema de la vacunación contra el COVID-19 no es para el Gobierno una prioridad, su falta de interés y de formulación de políticas públicas serias y ciertas incide de forma directa en los ciudadanos, que mueren por su falta de determinación, resultando en consecuencia que la diferencia entre vacunarse y no hacerlo queda en manos del régimen o, dicho de otra forma, la vida o la muerte en manos del gobernante.

El sistema público de salud, colapsado mucho tiempo antes de que se iniciara la pandemia; los anuncios de confinamiento como medida preventiva, son insuficientes si no se hace acompañar de otras medidas, ahora ideologizando la procedencia de la vacuna, si es producida en EE.UU. no es la que importará al país, así sea la mejor.

El régimen usa el tema de la vacunación políticamente, condenando a la muerte a muchos venezolanos, que de haberse puesto la vacuna estarían vivos; así tenemos que declaran que el congelamiento de cuentas y activos, por parte de EE.UU. o de Europa, o como les gusta decir a los comunistas, el bloqueo, que por cierto no existe. es la razón por la cual no impulsan la vacunación masiva.

¿Cómo entran a Venezuela vehículos de lujo Ferrari. a una agencia en Caracas, y por la misma ruta no pueden entran las vacunas? Con ello. queda claro que no existe bloqueo. ¿Que no tienen dinero? ¿Y de quiénes son las empresas que extraen el oro y el coltán, que no pueden entregarles 300 millones de dólares para comprar la totalidad de las vacunas que se requieren? Sabiendo cómo operan estas empresas, la pregunta es: ¿no tienen responsabilidad social empresarial estas empresas con tanto dinero que hacen? ¿Los gobernantes de Irán  no les prestan el dinero? ¿Solo quieren uranio a cambio de nada?

¿Cuál es la razón para negar la propuesta de Fedecámaras, de traer con sus propios recursos las vacunas para 6 millones de venezolanos? Vacunas de las aprobadas por la Organización Mundial de la Salud. ¿Con qué derecho sobre los venezolanos niegan que los empresarios puedan traerlas? No es acaso esta negación una negación al derecho constitucional a la salud que tenemos los venezolanos y, con ello, una negación al derecho a la vida.

Los gobernantes, cuando no dependen del veredicto ciudadano para estar en el ejercicio del poder, terminan convirtiéndose en semidioses, creyendo que tienen el poder para decidir sobre la vida y la muerte de las personas.

Los “enchufados” del régimen se vacunan en los EE.UU., ninguno usó, ni el alto gobierno, las góticas milagrosas que promovieron; el alto gobierno ya se vacunó de primero, en un claro ejemplo de lo que no es un ejemplo.

Ahora, creyendo que los venezolanos somos sus súbditos, adelanta el propósito de la producción y vacunación masiva con el producto cubano Abdala, que es la vacuna de la isla.

¿Tiene derecho el régimen comunista a aplicar una vacuna NO aprobada por la OMS? No, no tiene ese derecho; el combate de la pandemia es una política planetaria, donde no caben ensayos que no estén validados científicamente, primero, y validados por pares científicos.

Aun cuando les duela a los comunistas chavistas, la historia enseña quién es un presidente, y cómo se proyectan políticas en prioridad para los venezolanos; así tenemos que en el primer gobierno democrático de Rómulo Betancourt se diseñó una política de Estado, como fue la campaña contra el mal de Chagas, la vacunación contra la poliomielitis, tosferina, tétano y difteria.

Con Leoni, Caldera, Carlos Andrés, Luis Herrera o Lusinchi, ya los venezolanos estaríamos vacunados.

Dios nos bendice.

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