Pregoner // El orden explicador en la escuela

85
José de la Cruz García Mora

 

En el libro “El maestro ignorante”, el escritor francés Jacques Ranciére (203) presenta cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. En uno de los acápites asume la crítico contra el orden explicador imperante en la cultura escolar. A priori, el planteamiento metafórico del autor resulta confuso, choca contra los principios pedagógicos tradicionales y contradice el andamiaje o la

infraestructura cognitiva de la mayor parte de los miembros del magisterio. ¿Cuáles razones llevarían a los docentes a considerar inviable el uso de la explicación formal en laoperacionalización didáctica de la clase para reforzar el aprendizaje entre los estudiantes? Cualquier sondeo entre profesionales de la educación arrojaría como resultado previsible que la tarea esencial del docente se fundamenta en explicar los asuntos más complejos de cualquier abordaje curricular. Incluso, alguien puede ubicarse en el extremo de decir que si el docente se exi­me de “explicar”, entonces sería innecesaria la presencia del mismo al frente de la clase. ¿Quién duda de la explicación docente para fomentar la comprensión de los aprendizajes académicos?

Jacques Ranciére parece ubicarse en ese plano argumental. Explicar algo a alguien implica demostrarle que no tiene capacidad para comprender por sí mismo. ¿Es un argumento reduccionista? “…la explicación es el mito de la pedagogía, la parábola de un mundo dividido en espíritus sabios e ignorantes, maduros e inmaduros, capaces e incapaces, inteligentes y estúpidos”. La eficacia pedagógica del maestro “atontador” es directamente proporcional a su noble preocupación por hacerse entender, o a la sabiduría, cultura, educación y buena fe del profesor. En el acto de aprender interactúan dos habilidades humanas innatas: la inteligencia y la voluntad. Las mismas operan incluso sin la mediación del maestro explicador. La lectura de libros es un ejemplo. Jacques Ranciere construye conclusiones a partir de la experiencia de un profesor de la ilustración bajo este enfoque. Además, llama “atontamiento” al acto pedagógico mediante el cual una inteligencia o voluntad se subordina o se deja dirigir por otra. No es el arte del maestro lo que hace que el estudiante aprenda. Son algunos de los razonamientos que deja entrever…

Las ideas de Ranciére generan confusión a primera vista. El título del libro ya es suficientemente provocador. La cuestión se aclara un poco cuando define al maestro emancipador. Es aquel impulsa al estudiante a utilizar su propia inteligencia para potenciar el aprendizaje. Se apoya en la idea de que todos los individuos aprenden algunas cosas sin las explicaciones previas del maestro. Entonces, los seres humanos solo tienen que concebir su dignidad, “tomar conciencia de su capacidad intelectual y decidir su uso”. Agrega: “Quien enseña sin emancipar, atonta”. En caso contrario, podría hasta despreocuparse por lo que el emancipado decida aprender. El autor de origen argelino pone al orden explicador en el banquillo de los acusados. Quienes lean “El maestro ignorante” pueden oponer diversos argumentos frente a los planteamientos del autor. No es la idea del presente artículo. Pero la función explicadora del docente no es necesariamente prescindible. Lo más importante está en estimular el deseo y la voluntad de aprender. ¿Hasta qué punto la explicación puede contribuir a fortalecer ese espíritu entre niños y jóvenes? josegarmo@yahoo.com