miércoles 19 enero, 2022
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“Preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana”

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Fredy Contreras Rodríguez*


Es atribución y obligación del presidente de la República, como lo dice el artículo 236, numeral 18, de la Constitución Bolivariana, la formulación del Plan Nacional de Desarrollo que va a ejecutar durante su mandato, previa aprobación de la Asamblea Nacional, como igualmente lo ordena el artículo 187, numeral 8.

En su tercer y último período, el presidente Chávez formuló el Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018, con el nombre de Plan de la Patria, estructurado en 5 vértices a los que llamó Grandes Objetivos Históricos. El último de ellos lo denominó “Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana”.

Con este título, el tercer Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018 planteó, como política de Estado, la construcción de “un modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza”.

Chávez justificó su pertinencia en la necesidad de “ratificar la defensa de la soberanía del Estado venezolano sobre los recursos naturales vitales…”, convocando a la tarea colectiva, urgente, sin dilaciones, de “sumar esfuerzos para el impulso de un movimiento de carácter mundial para contener las causas y revertir los efectos del cambio climático que ocurren como consecuencia del modelo capitalista depredador”.

En la Política-Propósito de “contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana”, el Plan de la Patria estableció cuatro (4) objetivos nacionales durante el sexenio 2012-2018: 1)Construir e impulsar el modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza; 2) Proteger y defender la soberanía permanente del Estado sobre los recursos naturales para el beneficio supremo de nuestro Pueblo, que será su principal garante; 3) Defender y proteger el patrimonio histórico y cultural venezolano y nuestroamericano; y 4) Contribuir a la conformación de un gran movimiento mundial para contener las causas y reparar los efectos de cambio climático que ocurren como consecuencia del modelo capitalista depredador.

No pocos se burlaron y mofaron de Chávez y su preocupación, hecha ley, de su decisión de involucrar a Venezuela en la tarea de “contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana”; ríos de tinta fueron vertidos en medios impresos y centenares de minutos en radio, televisión y redes sociales fueron gastados para ridiculizar una política de Estado, ratificada en el Plan de la Patria 2019-2025, que hoy, 10 años más tarde, es una referencia frente al cambio climático y que debe ser valorada como previsiva, orientadora pero también valiente y retadora en un contexto mundial cada vez más indiferente ante las catástrofes naturales que ocurren y que nos amenazan como especie.

A pesar de los discursos en Glasgow, algunos dramáticos como Antonio Guterres (ex primer ministro de Portugal y secretario general de la ONU), cuando afirmó que “es hora de decir basta, estamos cavando nuestra propia tumba”, con la vigesimosexta conferencia de las partes sobre cambio climático (COP 26) que ocurre en estos días y la indiferencia continuada de los países más contaminantes (EE.UU., China, India, Rusia, Japón, Alemania, Irán, Corea del Sur, Arabia Saudita, Canadá), propuestas puntuales como el Plan de la Patria se convierten en referentes para evitar la catástrofe en desarrollo; particularmente en la tarea de apoyar con firmeza la construcción en de un gran movimiento mundial, estructurado con los movimientos nacionales y regionales, que enfrente la tarea de contener las causas del desastre climático y reparar sus efectos, producidos por un modelo económico que está destruyendo a la Tierra, y a la vida que en ella está aposentada.

*Ingeniero industrial. Agricultor urbano.

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