viernes 23 octubre, 2020
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Repelencias 317

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Yolandita Alcedo, compañera de la III Promoción de bachilleres del liceo “Francisco de Borja y Mora”, en Pregonero; Orlando Vargas, amigo de correrías y solidario con sus panas de siempre; Leoncio Ramírez, compadre de sacramento y compañero del respeto a todos los acordes musicales desde muchachos y Manuel Márquez, el único científico de Pregonero, cantante y amigo de todos con su super bloque, han dejado el plano terrenal para adentrarse en otras dimensiones de la existencia espiritual. Nos Han sorprendido con su partida por estos días de pandemia y desgracia colectiva. Dios los ha juntado, paisanos.

El Tour de Francia nos ha dejado un saborcito agradable en boca, al ser testigos rigurosos de esa contra reloj individual en la penúltima etapa del evento 2020.  Pogacar enfrentó a un equipo super poderoso y los venció a la hora de mostrar capacidades individuales, donde los equipos se quedan a la vera de la ruta para sufrir o celebrar la derrota o triunfo de sus capos. Los colombianos quedaron para considerar sus esfuerzos y analizar y preparar su futuro en las próximas carreras. En nuestro país parece que la anarquía y dejadez de la Federación de Ciclismo mostraron su incapacidad y sus responsabilidades para enviar a los muchachos a defender el Tricolor Patrio en los Mundiales de Ciclismo de este año. Ahí vamos, en este sufrir burocrático y sus descalabros gerenciales a los que nos tienen acostumbrados.

Es el gobierno y sus autoridades el responsable del futuro de la Educación en Venezuela. Todo el planeta sabe del salario que sufre el maestro en nuestro país. Esperamos que aquello de gobernar con conciencia se haga realidad en esta hora menguada para el magisterio nacional.

Esta anécdota ocurrió en el botiquín de Mercedes Roa, en Pregonero. Bar “El Tolima”, se leía en la plaquita que identificaba el permiso de venta de licores y vinos que colgaba en la puerta principal que da a la calle de La Barranca. Época de Semana Santa y a golpe de 4 de la tarde. En aquel inmenso local podíamos apreciar una carpintería y funeraria, venta de comida, billares, licorería y, al frente, la mejor gallera del mundo. -Dos cervezas frías, Giovanni. El invitado que llevé a conocer el mundo bohemio de nuestro pueblo, quedó gratamente sorprendido al observar el movimiento y saludo de todos los presentes. –Aja, llegó Carreto, comentó un personaje desde una mesita llena de botellas vacías. –Pásenle el cuatro a Carreto para ensayar un nuevo tema. Manuel “científico” precisaba el acompañamiento de un porro sabroso para variar su famosa interpretación del éxito de Simón Díaz, El Super bloque. Acérquense todos para que hagan el coro de La Pollera Colorá. -Ayyy, al sonar los tambores, esta negra se amaña… -Con la pollera colorá…Con la polera colorá. Mi amigo observaba en silencio aquella interpretación desordenada. –Haga coro, caramba. –Te quedas en silencio y eso molesta a los que cantan, le reclamé. El pana se levantó de la mesa y pidió un michito para emparejar a los artistas del momento. –Un momento, dijo. -Yo la voy a cantar y ustedes me hacen el coro a ver qué tal sale.  Me miraron y les indiqué con una pequeña introducciónen el cuatro y ahí se armó la pernicia, señores. Todos nos quedamos en silencio y dejamos que el amigo cantara el porro en cuestión. Quedó perfecto en esa versión tan hermosa con los amigos de Pregonero. –Mañana regresamos, me pidió Cheo García, el mejor guarachero del mundo y voz representativa de la orquesta Billo´sCaracas Boys. –Salúdame a Manuel “Científico”, me pedía Cheo siempre que conversábamos.

Carlos Orozco Carrero

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