Repelencias

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Sigue el viejo Cosme con el empunte de los extraterrestres en nuestro terruño. –Si sigues con esa bobada, vas a parar en loco, le dice Melquiades. –Cuente, compadre Cosme, le anima tía Pulqueria, quien no aguanta un chisme bueno, así sea de gente de otros mundos. – Bueno, ahí está la visita de Valiant Thor, un ser representante de otros mundos, quien se reunió con personeros oficiales del gobierno de los EE.UU. en el año 1957. Hasta fotos hay del tipo en esas conversaciones. Lo que pasa, compadre Melquiades, es que usted se lo vive pendiente de cosas terrenales que no llevan a ninguna parte.

En Telesur acabo de ver un reportaje sobre la humillación que propina el gobierno argentino de Mauricio Macri a sus maestros. Este mandatario capitalista, entregado al Imperio norteamericano, apenas paga a sus docentes la irrisoria cantidad de 745 dólares mensuales, aproximadamente. Menos mal que existe este canal televisivo para denunciar tal aberración. ¿Algún camarada se acuerda de los dólares que recibe un maestro venezolano cada mes?     

De los días santos lo mejor era que nuestra madre no podía soltarnos un correazo por las piernas porque era malo. ¡Uf!, cuántas pasadas se quedaron en promesa para el Domingo de Resurrección si seguíamos con la repelencia en nuestros hogares.

Se puso la vaina buena, caballeros. Reaparece Walid Makled con acusaciones delicadísimas y pruebas en la mano para involucrar a mucho personaje de cristal. Claro, si nuestra justicia actuara como la peruana, muy aplaudida por el Gobierno y sus defensores por estos días, tendríamos baile de templete con Los Corraleros del Majagual.

En los juegos FIFA de estos días hemos visto a algunos equipos soltar amarras para conformar sus huestes y entrarle bonito al Mundial de Rusia. La emoción está a la vuelta de la esquina. Voy al Deportivo Uribante.   

Escuché a un risueño jefe del gobierno rojo proponiendo medidas para que nuestros muchachos regresen a Venezuela. Ojalá y ofrezca al maestro que huyó de la calamidad criolla un sueldo de unos 30 millones de bolívares para que se “remedie” algo y pueda vivir sin sobresaltos. Sí, que el docente pueda comprarse su comidita sin humillarse ante los comisarios comunistas. Creo que se puede empezar por ahí. Después damos otras ideas, camaradas.

Estoy que me corro una de las vueltas grandes del ciclismo mundial. Lo malo es que mi bicicleta está descentrada y no puedo bajar a la velocidad acostumbrada. Saca chispas cuando pega el rin contra la horquilla. Sufro por eso. (Carlos Orozco Carrero)