Anula la incultura de sancristobalenses esfuerzos por mantener limpia la ciudad

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Cierto es que la crisis del vertedero de San Josecito sumada a la deficiencia en la recolección municipal del aseo, ha abonado el terreno para que por San Cristóbal la basura se apodere de los espacios públicos siendo foco de malos olores y enfermedades, amén de ofrecer un deplorable espectáculo.

Pero aunque en estos días las autoridades de la  Alcaldía  de San Cristóbal han seguido con su plan especial, en el marco del aniversario de la capital tachirense, para liberar de la mugre calles, aceras y plazas, viéndose  una mayor actividad de camiones y cuadrillas; y aunque sobre el tema se ha tomado cartas en el asunto desde instancias nacionales y regionales; se está imponiendo la mala costumbre de lanzar desechos a diestra y siniestra, en lugares no aptos para tal fin, y donde muchas personas transitan.

Ningún pretexto justifica lo que a leguas es un acto de anti-civismo, que se comete de manera taimada aprovechando horas en que no hay ni un testigo para contemplar su barbarie.

Eso se puede comprobar en el área externa de Diario La Nación, en la carrera 6, donde ya sea por iniciativa particular, vecinal, o con el apoyo del equipo municipal, los esfuerzos de saneamiento se han arruinado por culpa de unos cuantos inconscientes. Y lo peor es que no se han conformado con arrojar desechos orgánicos y/o de común reciclaje, sino que depositan material más pesado, que por lo general los camiones contenedores del municipio se niegan acarrear.

Pero no solo sucede ahí. Por solo hablar de La Concordia, se repite el mismo fenómeno en la Plaza Venezuela, en las cercanías de los bancos, en los alrededores del Terminal de Pasajeros de la Concordia. Y aquí no vale aquello de que porque se ha hecho costumbre, se convalida. Es un ataque de vecino contra vecino, o de visitantes nada bienvenidos, en la práctica perversa de buscar soluciones rápidas a mis problemas, simplemente pasándolos a otras personas, en una cadena viciosa sin fin.

Para contrarrestar tal miserablesa, se ha pasado de los cárteles que simplemente se limitaban a decir “prohibido botar basura”, a otros más insultantes como “basura no es lo que se bota, sino quien la bota” o de un tono fuertemente amenazante que incluyen el cobro de multas o penas de prisión. En la entrada de un edificio, se advierte que se está grabando a los infractores, y que de reincidir en sus faltas los videos serán subidos a las redes sociales.

Muchos consideran que lo más importante es proteger el hábitat de sus hogares, cuando se les olvida que la ciudad no es solo su gran casa, sino que todo lo que a ella le ocurra tarde que temprano redundará en contra de los lugares donde se desenvuelve su existencia. De otra parte, también se aplica aquello de que “no hagas los demás lo que no quieres que te hagan a ti”, y quien sencillamente incurre en lanzar la basura por donde sea, no tendrá luego derecho de quejarse de que otro se comporte de semejante manera en contra de su propiedad.