miércoles 1 julio, 2020
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Con “el motor fundido”, talleres mecánicos del sur del Táchira

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En al menos un 80 por ciento han disminuido los trabajos de mecánica en Fernández Feo, en este primer semestre del 2020, según coincidieron algunos profesionales de esta rama económica, apuntando que ellos serían unos de los más golpeados por la crisis económica que ha azotado al país en los últimos años, situación que se ha agudizado, sin duda, con la llegada del nuevo coronavirus.    

Edison Pulido tiene más de diez años dedicándose a realizar trabajos de mecánica en un taller ubicado en el sector Morichitos de San Rafael de El Piñal, jurisdicción del municipio Fernández Feo, donde comparte trabajo con un hermano y su padre.

A su juicio, los trabajos han disminuido en un 80 por ciento, alegando que esta tendencia se debe, fundamentalmente, a que la población dedica los recursos que obtiene para llevar el sustento a sus hogares.

«Hoy en día, en medio de esta crisis económica, y ahora con la cuarentena obligatoria por la COVID-19, que a alguien se le dañe el carro se traduce en que el mismo va a permanecer un buen tiempo ´varado´ en el patio de su casa o en un taller, paradójicamente, dañándose aún más», apunta Pulido.

Alonso Tamayo relata que a veces pasa horas sin vender tan siquiera un repuesto (Raúl Márquez)

Precisa que son muchas las razones que condicionan esta situación. «En primera instancia, el hecho de que los repuestos originales se pueden conseguir, pero en dólares; además —sigue explicando—, ya los automóviles pasaron a ser un lujo, que acarrea gastos de mantenimiento que en muchos casos no pueden ser costeados por las familias».

Deben resolver por otro lado

«Todo lo que vivimos en materia económica responde a las leyes del efecto dominó. Es decir, el sueldo solo alcanza para medio comer; por lo tanto, la prioridad es esa y todos, queramos o no, debemos regirnos por esta máxima. De allí que muchos colegas ahora se han dedicado a otros oficios, como la venta de verduras por las calles, a sembrar caña o plátano en sectores como la Isla de Betancourt o Cuite, y también, algunos a preparar hallacas o dulces para vender los fines de semana; en fin, hay que luchar, porque la cosa está difícil».

Otros mecánicos, que trabajan en grandes talleres mecánicos o en rectificadoras, por un sueldo mínimo al mes, tratan de cumplir con las tareas diarias de manera rápida para rebuscarse por su cuenta en horas de la tarde. «Uno cumple y luego se va a la calle a matar tigritos por ahí, para medio llevar el mercado a la casa», comentan.

Las ventas de repuestos en caída libre

En la urbanización Renato Laporta, de San Rafael de El Piñal, trabaja Alonso Tamayo, en uno de los locales más antiguos y reconocidos de la capital de Fernández Feo.

«La crisis que vivimos la puedo explicar de la siguiente manera: como usted me ve, estoy solo en el local, revisando mi teléfono para quemar tiempo; mientras hace algunos años tenía a tres personas trabajando conmigo para atender a la gran cantidad de clientes que nos visitaban. Realmente, la situación está muy fuerte; estamos sobreviviendo» acota Tamayo.

Asimismo, comenta que otro fenómeno, que se ha acrecentado en los últimos años, tiene que ver con que los clientes, en su gran mayoría, ahora solo llevan productos económicos, sobre todo taiwaneses, mientras que antes podían comprar los repuestos originales.

«Todo es una cadena que nos va asfixiando, tanto es así que conocidos han cerrado sus negocios y han tenido que inventar otras cosas. Amigos mecánicos han dejado sus herramientas a un lado, y vecinos y clientes no han tenido más opción que vender sus carritos al no tener cómo ponerlos operativos de nuevo», puntualiza Alonso Tamayo.

Apuntaron los mecánicos, además, que los prolongados cortes eléctricos se cuentan entre los aspectos que han influido en que muchos talleres mecánicos no estén funcionando en la actualidad en poblaciones como San Rafael de El Piñal, San Lorenzo y Chururú.

«Ahora ni siquiera uno puede tirarse la aventura de emigrar, porque con la pandemia es prácticamente imposible. Solo esperamos que algún día tengamos un poco de respiro y la gente pueda ir sacando sus carritos, poco a poco», finalizó Edison Pulido.        

Raúl Márquez

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