miércoles 27 mayo, 2020
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Cuando la violencia interrumpe el amor

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Beatriz Mora, presidenta de Intamujer.

San Valentín atrapa a todos. Muchos son felices; otros no alcanzan este nivel de su vida. Hay amores de pareja, de familia, de hermanos, de amigos, pero esa paz, esa alegría de dar y recibir, tiene enemigos, como la violencia, que hace daño y destruye, si no se controla a tiempo, lo que el amor unió.

De interés:

En el país, los casos de feminicidio se han incrementado: en el 2019 se registraron 171 y en  el 2020, en el mes de enero suman 25 y 2 en febrero

El dato:

Casos registrados en Táchira

2018: 7.800

2019: 10.000

2020: 100 al 12 de febrero

María José no pudo mentir más. Los moretones en su rostro, brazos y piernas, delataron que su pareja la golpeaba. Durante años guardó silencio. Inventó historias para defender al que muchas veces llamó el hombre de su vida, pero la relación de amor, que comenzó 10 años atrás, hoy día se había transformado en violencia.

Los celos de quien se convirtió en su esposo fueron comunes al iniciar el noviazgo. Él impuso limitaciones para verse con amigas e incluso con parientes. Se hizo normal y fueron aceptadas con el pasar del tiempo. Luego, un día cualquiera, él la golpeó y así comenzó su historia de sufrimiento, al ver cómo la violencia penetraba en su relación de pareja, destruyendo el amor de su vida.

Ella, María José, es una de las 10 mil mujeres registradas en el Instituto Tachirense de la Mujer, Intamujer, víctima de la violencia en el año 2019; los reportes del 2018 suman 7 mil 800 hechos.

Su relato resume que fue golpeada, amenazada de muerte, sometida por su esposo, a quien juró ante Dios amar durante toda su vida, pero decidió pedir ayuda, denunciarlo, antes de formar parte de la lista de feminicidios, es decir, morir asesinada por su pareja. San Valentín los cubrió con su manto, pero la violencia llegó.

“Recientemente en Abejales, municipio Libertador, al sur del Táchira, el esposo de Yunairi Salas Vivas, de 19 años de edad, junto a un amigo, la asesinó. Es muy triste, muy lamentable. Es el primer caso de feminicidio en el estado, de los 27 que han ocurrido en el país en el 2020. Estamos muy preocupados”, expresa Beatriz Mora, presidenta de Intamujer, a donde María José acudió a buscar ayuda y orientación para ella y su pareja, el padre de sus dos hijos menores.

Cifras en ascenso

En el Táchira, las denuncias de violencia de género se han incrementado: en el año 2018 se contabilizaron 7.800 casos, y en el año 2019 fueron más de 10 mil.

Las víctimas, antes entre 25 y 35 años, pero las estadísticas indican que hoy día no tienen una edad en particular. Abarca niñas, adolescentes, mujeres jóvenes y adultas.

Mora tiene en su escritorio lo que llama el “violentómetro”, que muestra los pasos o fases de la violencia de género: si la mujer tiene a su lado a una persona que la cela, vigila, grita, humilla, denigra, descalifica, amenaza, persigue, chantajea, controla… si se trata de novios celópatas, que no aceptan llamadas de nadie, “ten cuidado, porque la violencia está presente y en aumento”, ya comienza a meterse con el amor.

Siguen las advertencias: si te destruye, priva de medios económicos, cachetean, te dan caricias violentas, “pide ayuda porque el violentómetro está cambiando de color y eso es un momento de pasar a otro nivel, donde te encierran, obligan, te dan golpes, amenazan, herir, desfigurar e inducen al suicidio”.

Se imponen excusas

Pero la realidad ha demostrado que muchas mujeres no se atreven a denunciar y se impone la excusa.

“El estrés; él no tiene trabajo; él está angustiado; pero nunca le da la razón a lo que verdaderamente sucede. Yo no lo denuncio. Esto va a pasar. Vienen arrepentimientos, pero el ciclo, lamentablemente, se repite. El amor volvió, pero la violencia sigue y se necesita ayuda”, relata Mora.

Si la pareja no busca ayuda sigue el problema. En Intamujer hay asesoría legal y psicológica, orientación familiar y el personal ayuda a que este ciclo frene, que se pare en una estación. Es muy importante que la mujer busque ayuda.

“En los últimos dos años sí se han acercado muchas mujeres y familias porque hay violencia intrafamiliar, donde los hijos atacan a los padres o al contrario, o atacan a las hermanas, y casos donde las han desfigurado. Tenemos que drenar mucho, si no drenamos explotamos con quienes no debemos. Tenemos que buscar ayuda y no dejar que la violencia se apodere de nuestro hogar”, dice.

Conocer la ley

— ¿Quiénes se suman al trabajo de Intamujer?

—El trabajo es en equipo. Se trabaja de manera coordinada con la Fiscalía del Ministerio Público, tribunales de Protección de Niño, Niña y Adolescente; tribunales de Violencia de Género y organismos de seguridad, porque aquí se debe trabajar unificados para darle respuesta a la población en casos tan delicados.

Se debe conocer que existe la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, ley que respalda a la mujer, pero el hombre también es objeto de violencia.

Las estadísticas que lleva Intamujer indican que hay mucha violencia en los municipios: Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, García de Hevia, Lobatera, Francisco de Miranda, Torbes y San Cristóbal.

En los municipios fronterizos, por la elevada migración registrada en los últimos años, familias que llegan en condiciones de vida que no son las más cómodas, estrés, problemas económicos.

RECUADRO DE NOTA PRINCIPAL

— ¿Qué debe privar en una relación de pareja para que la violencia no se meta con el amor?

— Primero, para que el amor se mantenga debe existir el respeto. Si tenemos respeto, entre el hombre y la mujer, entre hermanos, hay paz; si hay comunicación, el conversar, opinar, decir las cosas, es vital… y que el hombre jamás pierda los detalles con su esposa, con su novia, y que la mujer respete a esa pareja, la confianza se va a dar con todos esos elementos, y si hay confianza no habrá violencia.

— ¿Cómo calificar el caso de encierro de dos mujeres en el estado Aragua por parte de su pareja?

— Estamos frente a un hombre criminal, un abusador, un violento, y Mathías -así se llama  el hombre detenido- no tiene escusa. Tener tres mujeres no es el problema, es cómo tenerlas. La ley pena la bigamia, él no es bígamo, pero las tenía en encierro, secuestradas, golpeadas…un hombre violento.

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