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Cuarentena en la frontera: cortes eléctricos, bajonazos y escasez de agua potable

El alcalde del municipio Bolívar, William Gómez, puso en marcha el sistema de cisternas voluntarias para llevar agua a las comunidades más afectadas y a los PASI


Jonathan Maldonado

 
Este miércoles se cumplen 73 días de cuarentena a causa de la Covid-19.  En la frontera, como en el resto del estado Táchira, sus habitantes viven el confinamiento en medio de constantes cortes de electricidad y escasez en el servicio de agua potable. Este escenario ha complicado el aislamiento de los ciudadanos.

Por las calles de San Antonio, quienes salen lo hacen con su tapaboca; la mayoría está consciente de la importancia de este elemento. “A veces, de las 24 horas al día, solo nos dejan cinco horas de luz”, precisó Marcos Suárez, habitante del barrio Ruiz Pineda. Lamentó que no exista un horario por parte de Corpoelec, al momento de las suspensiones.

Otro problema que persiste, según el profesor, son los bajonazos eléctricos, los cuales ya le han dañado la nevera y un ventilador. “El aire acondicionado no lo prendemos porque nos da miedo que se queme”, indicó.

En cuanto al agua, recalcó que las fallas se han agudizado en los últimos años. “La institución, Hidrosuroeste, dice que no tiene material, no tiene equipos, que no tiene herramientas, y están trabajando con las uñas. Es dura la situación que estamos viviendo en la zona de frontera”, detalló quien recibe el vital líquido cada 15 o 20 días.

Para Carmen Patiño, costurera, cuyo local está ubicado en la avenida Primero de Mayo, en San Antonio del Táchira, el suplicio lo vive con las fallas de electricidad. “Es muy difícil trabajar así”, dijo quien en muchas ocasiones suele pasar, a puertas cerradas, varias horas en su negocio para aprovechar los ratos en los que el servicio funciona.

En los últimos días, las cacerolas no han dejado de resonar en los diversos barrios de la frontera en rechazo a lo que han calificado como la “cuarentena sin luz y sin agua”. Además, aseguran que hay discriminación, pues en otros sectores no se registran interrupciones del servicio, pero sí los bajonazos.

«500.000 litros de agua”

Frente a este escenario, el alcalde del municipio Bolívar, William Gómez, precisó que se han establecido acuerdos con los camiones cisterna privados, “donde les ayudamos con surtirlos de gasoil y ellos, a su vez, nos colaboran con la distribución de viajes gratuitos de agua hacia las comunidades y organismos, así como hacia las escuelas que fungen como PASI”.

Gómez precisó que cerca de 500.000 litros de agua se reparten al día entre los sectores más afectados, los PAS y los PASI. Para ello, acotó, se emplean 10 vehículos privados, que realizan, cada uno, seis viajes, por medio del sistema de cisternas voluntarias.

Igualmente, recordó que la alcaldía, junto a la Unicef, trabajó en la recuperación del acueducto de El Mesón, que pertenece a la hidrológica regional. “Pasamos de 80 litros a 300 litros por segundo, eso con una inversión de más de 9.000 dólares que se realizó bajo articulación y apoyo de Unicef”, señaló.

Sin embargo, El Mesón solo cubre el 30 % de la demanda. El grueso, el 70 %, depende del Acueducto Regional del Centro.

En torno al gas, la alcaldía ha venido implementado, a la par de Gas Táchira y con el aval del Protectorado, un servicio alterno que ha atendido a varias comunidades.

“Al principio teníamos autorizadas tres gandolas a la semana y, ahora, nos están autorizando por medio del sistema alterno dos gandolas cada 20 días.  Esto reduce la capacidad y el ritmo que traíamos”, indicó.

“Desde la alcaldía estamos claros y hacemos el esfuerzo de acompañar a estos organismo nacionales, que si bien no son competencias directa de la institución – el tema de la electricidad, el agua, y el gas -, hemos hecho el esfuerzo de acompañarlos”, enfatizó la máxima autoridad local.

 “Desde el 12 de febrero no tengo gas”

Algunas comunidades de la jurisdicción aseguran tener meses sin que les sustituyan el cilindro de gas en su hogar. Antonio Estupiñán, habitante de la parroquia El Palotal, aseveró que en su sector, Constantino Gutiérrez, no ha llegado gas desde el pasado 12 de febrero.  “A esto se unen las siete o doce horas que pasamos sin electricidad”, indicó.

Estupiñán lamentó que muchas familias se vean en la necesidad de cocinar a leña para resolver el desayuno y almuerzo. “Conozco varios casos”, indicó quien lleva un mes y seis días sin que salga agua por los grifos de su hogar. “Hay una lavandería en el sector que le presta colaboración a la comunidad, pero es agua de pozo”, recalcó.