sábado 16 octubre, 2021
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Desorden nocturno indignó a los habitantes de Palmira

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Un desorden nocturno, que además se convirtió en un caldo de cultivo para el contagio de coronavirus, indignó a los habitantes de la capital del municipio Guásimos, el pasado viernes.

Todo comenzó cerca de las 7:30 de la noche, en la calle tres con carrera cinco. Llamaba la atención de los vecinos que los carros los estacionaban poco a poco en esta zona, muy concurrida en la época decembrina,  sobre todo por personas que no tienen nada que ver con el municipio.

A eso de las 8:00 p.m. comenzó la música a todo volumen -contó un vecino-, ruido que a partir de las 10:30 de la noche se hizo insoportable, mientras las personas se acomodaban en cualquier espacio, con banquitos hasta de plástico, augurando que la estadía sería larga.

A nadie le importó, en primer lugar, que el mundo está cercado por la muerte, que el covid-19 está en la calle, más vivo que nunca, ni que el lugar se convertía en un epicentro de contagio, pues nadie tenía tapabocas y, además, bebían y fumaban, sin que nadie actuara.

Tampoco hubo preocupación por entender que entre la calle 3 y la carrera cinco hay personas de la tercera edad, enfermas, convalecientes; por cierto, muy conocidas y de mucho respeto en el municipio, quienes no pudieron dormir, disfrutar de su merecido descanso.

El desorden se adueñó del lugar. Los protagonistas tomaron hasta la calle y no atendieron el llamado de nadie…muchos no sabían por qué era el bochinche. Unos decían que se trataba de la inauguración de un Sound Cars, que consiste, nada más y nada menos, en competencias de equipos de sonido de vehículos. Entonces vale la pregunta: ¿quién permite que se lleven a cabo este tipo de eventos en plena pandemia, sin tomar en cuenta que se dice que en Palmira aumentaron de manera importante el número de contagios?, preguntó uno de los residentes del sector.

Otras personas hablan de la inauguración de un local de expendio de licores, hecho que también causa molestia, entendiendo que el año pasado abrieron otro negocio de este tipo, situación que también alteró la paz de los vecinos y valió esa ocasión para hacerse la pregunta sobre quién está otorgando este tipo de licencias, explicó otro residente del sector.

Los vecinos, muchos de ellos ya en sus casas desde las seis de la tarde, desesperados, no sabían a quién acudir. Intentaron llamar al 171, pero no encontraron respuesta. Otros lograron comunicarse con el alcalde y  llegó la policía y bajaron el alto volumen de los equipos de sonido, pero esta alegría duró poco, pues pasaron apenas unos minutos y de nuevo se escucharon las cornetas a todo volumen, comentó el señor Gerson Cárdenas.

En conclusión, los vecinos no durmieron y nadie respetó el período de cuidado que se debe tener en estos momentos, por lo cual la inquietud que queda es si de nuevo, en poco tiempo, excusándose en que es Navidad, este episodio triste se repetirá. Nancy Porras

Quejas en Táriba y Plaza Venezuela

La noche del sábado, grupos de vecinos de la avenida 1 de Táriba y de los alrededores de Plaza Venezuela, en La Concordia, reportaron contaminación sónica en sus zonas, causada por la música procedente de  decenas de vehículos reunidos, con numerosas personas tomando bebidas alcohólicas. Nadie prestó atención a sus reclamos y la fiesta se extendió hasta altas horas de la madrugada.

“Se alerta que la pandemia del covid-19 está activa en el país, pero sorprende que ni las autoridades policiales, ni las municipales, hagan algo para minimizar las concentraciones de calle que causan molestias a muchas personas”, expresó Jackeline, una vecina de Táriba.

Y allí se suma otro problema: El orinar al aire libre, sin importar los daños causados a los propietarios de las viviendas.

José Luis Guerrero

 

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