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El confinamiento también ha afectado a la Casa Abrigo Corazones Nuevos

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Sin gas y sin luz, con normas de seguridad y muchas necesidades, avanza la cuarentena en la Casa Abrigo Corazones Nuevos. Las alteraciones emocionales en las niñas son inevitables.


Por Bleima Márquez / @bleimamr

Hace siete meses, la pandemia del covid-19 llegó a Venezuela. Alteró el ritmo de vida del mundo entero y ha cobrado, hasta ahora, más de un millón de vidas en el planeta.

Beatriz Mora, presidenta del Instituto Tachirense de la Mujer y responsable de la Casa Abrigo Corazones Nuevos, contó cómo viven la pandemia en esta institución del estado que alberga y brinda protección a 18 niñas en estos momentos.

En la Casa Abrigo Corazones Nuevos requieren con urgencia el gas para preparar los alimentos de las niñas.

Para esta mujer luchadora, el coronavirus, que desde enero azota al mundo entero, ha traído acentuadas consecuencias, no solo en la parte material, también en la alimentación y muchos otros aspectos que inciden en cómo atender con medidas de seguridad a las niñas de la Casa Hogar.

Medidas tomadas

Son varias las medidas de prevención que han adoptado para proteger a las pequeñas de la covid-19.

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Desde alargar el horario del personal, que hace cambio de guardias para que no ingresen diariamente y tengan una estadía más larga, y así no poner en riesgo a las niñas, hasta mantener en cuarentena a las 18 infantes que reciben atención.

El uso del tapaboca por parte de las guías que hacen cambio de guardias, lavado de manos y aplicación de antibacterial, son otras acciones básicas obligatorias para contrarrestar la propagación de la pandemia.

En cuanto a las niñas que ingresan nuevas a la institución, Mora informó que deben tener la prueba del coronavirus negativa, y entran en un proceso de cuarentena natural para proteger a la población infantil.

Tampoco se permite el ingreso de personas ajenas. Los ciudadanos que ingresan a la institución llegan hasta la segunda puerta y dejan sus donativos allí.

Sobre este particular, Mora agradeció a la población tachirense por el don innato de colaborar y aseveró que gracias a los aportes de las personas de buen corazón y de instituciones internacionales han podido paliar la dura situación generada por la crisis económica.

Alteración emocional

«Desde marzo, ellas no salen a ninguna parte», comentó Mora.

Al respecto, agregó que el encierro ha traído un problema emocional, al igual que en el resto de niños del mundo, porque no comprenden el confinamiento.

«Si no entienden los adultos y sienten ansiedad, angustia y depresión, con mayor razón en la población infantil», afirmó la responsable de la casa de abrigo, e insistió en la importancia de estar atentos a ese tipo de situaciones.

Explicó que las niñas no escapan de esta realidad y por eso, para contrarrestar los efectos, las mamás guías practican ejercicios con las pequeñas; también bailoterapia, escuchan música suave, y cuando hay ansiedad hacen relajaciones y trabajos de pintura, para que drenen todas las emociones.

Tampoco han dejado de impartir las actividades escolares, aunque las niñas se encontraban de vacaciones, pues el propósito es mantener, en uno o dos días a la semana, la base de la escolaridad.

Muchas necesidades

La Casa Abrigo no escapa a la crisis económica y de servicios públicos del país, ya que son muchos los requerimientos para darles una verdadera protección a las niñas que por diversos motivos permanecen en estas instalaciones.

Comenzando por el presupuesto insuficiente que reciben. «Nuestro presupuesto es en bolívares, devaluados, y todo aquí vale pesos y dólares. Bendecimos todo lo que llega, pero  no alcanza sino para una semana de proteína», apuntó Mora y acotó que todo lo demás es a través de donaciones, de apoyo internacional, y de quienes se acercan o les contactan a través de las redes.

Aquellas personas o instituciones que deseen ayudar,  pueden comunicarse al número 0414-7044323 o a través de las redes sociales, en Instagram, Facebook y  Twitter pueden encontrarla como @dipbratrizmora o @intamujer.

Cocinan con leña

La carencia de los servicios básicos también azota a las 18 niñas y al personal que labora con abnegación.

Según reporta Beatriz Mora, ya tienen tres meses sin gas doméstico para la preparación de los alimentos, carencia que los ha obligado a buscar otras alternativas, como el uso de una cocina eléctrica, pero los constantes y prolongados apagones de electricidad que deben soportar impiden esta práctica.

Ante la imperiosa necesidad de alimentar a las menores que allí reciben protección, se ven en la obligación de acudir a otros métodos, exactamente, cocinan con leña.

Mora explicó que este padecimiento surgió con el cambio de la directiva de la planta de distribución del gas en el Táchira, pues desde ese momento no cuentan con la prontitud en el suministro de gas.

También reconoció la preocupación del Instituto Autónomo del Consejo Nacional de Derechos del Niño, Niña y Adolescentes (Idenna), ante este problema que afecta la calidad vida y la salud de quienes hacen vida en la referida casa de abrigo. «Tengo entendido que la directora de Idenna ha hecho la solicitud del gas en varias oportunidades. Nos encontramos en la espera».

Igualmente, Mora recalcó que las niñas y adolescentes de la institución que preside están bajo la protección del Estado venezolano; por lo tanto, las casas abrigo deben tener prioridad en los servicios básicos y evitar que el gas se acabe; de esta manera pueden prevenir más complicaciones en la alimentación.

Las clases

De marzo a julio ha sido bastante complicado el estudio, porque acompañar las tareas diarias, grabar exposiciones, hacer láminas y buscar herramientas dentro de la misma casa es agotador, porque además solo cuentan con dos o tres teléfonos personales con datos para el envío de las asignaciones de la escuela.

«La trabajadora social del Instituto Tachirense de la Mujer, Sandra Chacón, ha estado apoyando y, bueno, con mi teléfono se cumple».

Mora destacó que no hay ni computadora ni internet; por lo tanto, para las actividades escolares, las niñas usan la biblioteca interna, una excelente opción para investigar, pero no todo se consigue allí. «Los textos que tenemos  han sido donados, y en muchos no están los nuevos programas curriculares, pero algo se consigue de información», aseveró la presidenta de Intamujer y agregó que siempre terminan utilizando los datos de sus celulares.

Al respecto, Mora recalcó que muchas veces las instituciones educativas olvidan que tienen en sus aulas de clases a niños que pertenecen a casas abrigos del estado y que deben evaluar esa situación.

De acuerdo con lo expuesto por la presidenta de Intamujer, en estos momentos se encuentran tratando de solventar la adquisición de útiles escolares porque, aunque no vayan a clases presenciales, requieren de hojas blancas, lápices, cuadernos, entre otros implementos.

15 días sin agua

Entre mayo y junio, la salida de agua de la Casa Abrigo hacia el acueducto fue interrumpida por al menos 15 días, a causa del robo de un tubo de cobre. Ese problema fue solventado gracias a la colaboración de organismos internacionales y las niñas tuvieron nuevamente acceso al vital líquido.

Sueldos insuficientes

Beatriz Mora hizo referencia a los sueldos que percibe el personal que labora en la referida institución de protección. «El sueldo de una mamá guía es de 400 mil bolívares, más el bono de alimentación. Eso no alcanza para nada y, sin embargo, tanto las muchachas de la casa abrigo de niñas, como la de mujeres, cumplen sus guardias. Son mujeres extraordinarias, con un don de vocación. Es un equipo de trabajo maravilloso, desde la cocinera hasta los psicólogos y abogados que nos acompañan».

Para finalizar, la encargada de la Casa Abrigo Corazones Nuevos aseguró que para trabajar hay que tener primeramente mucha fe, y luego querer a los demás y estar prestos a servir. «Al conocer las niñas de la Casa Hogar Corazones Nuevos se van a enamorar y no van a dejar de luchar por ellas».

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