lunes 24 enero, 2022
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Encara la Ucat, con saber y principios, los desafíos de estos nuevos tiempos

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Hayan o no completado sus estudios, los egresados que han emigrado a otros países llevan el sello de la Ucat, en sus conocimientos y actitudes.

Con una tradición que supera el medio siglo y una visión de futuro que la mantiene en la vanguardia de la educación superior privada en el estado,  la Universidad Católica del Táchira sigue apostándole a un país que en momentos críticos es cuando más necesita de los profesionales de valía que entrega al sector productivo e intelectual, e igualmente requiere de una institución que pueda ofrecer una luz al final del túnel.

Con el prestigio de sus profesionales y egresados, que están brillando más allá de las fronteras nacionales, la UCAT ya se ha ganado una merecida reputación; pero, como tres de sus decanos reafirman, estos tiempos requieren más que una simple oferta académica a un determinado estamento estudiantil y laboral, exigiendo una propuesta integral que incida a favor de la sociedad en su conjunto.

Los decanos, Dr. Jesús Gerardo Díaz, secretario Académico de la Ucat; el sacerdote  Jose Francisco Aranguren, encargado del Decanato del Medio universitario, y Anna María Rondón, de parte del Decanato de investigación y Postgrado, así como integrante del Observatorio Social del estado Táchira y el Observatorio Social de Venezuela, reafirmaron la solidez y pertinencia de la institución académica que representan, manifiesta en tres grandes líneas de acción incidentes en el colectivo tachirenses: la academia, la investigación y la extensión.

Valentía en medio de la adversidad.

La Ucat no ha permanecido indemne ante la crisis que afecta el país, con una deserción de alumnos y profesores; no obstante, también quienes han decidido permanecer están conscientes de lo importante que es para emprender viaje o para aguantar la tormenta, los insumos intelectuales y las credenciales otorgadas por la institución. Pero esa misma realidad obliga  a fortificar esos lazos que la casa de estudios mantiene con ella, a través de la investigación y la realidad social.

“Ciertamente –afirmó el Dr. Díaz-, ha descendido la población estudiantil y la planta profesional; pero no en proporciones significativas, si las comparamos con otras instituciones que pasan por  sus propias dificultades. Pero, ¿qué ha pasado en el último año? En este último proceso de preinscripciones vemos que muchos de los estudiantes que se fueron del país sin haber completado sus estudios están retornando para culminar sus carreras, porque la gente se da cuenta de que emigrar no solo supone llevar fuerza, llevar buena voluntad, sino que se hace necesario llevar credenciales que les permitan jugar mejor en el lugar de destino.  Al tener como preocupación principal la formación profesional integral, hemos visto que independientemente de que el graduado ejerza su carrera o no en otro país, se ha podido adaptar satisfactoriamente a diversidad de instituciones, cumpliendo otros roles, ya que lleva una preparación, que implica un modo de pensar y hacer, una actitud ante la vida y la realidad. No formamamos a la gente como mejor se nos ocurra, sino buscamos que nuestros estudiantes tengan un desarrollo, no solo del  conocimiento, también del carácter,  del espíritu, de su nivel de compromiso con la realidad”.

Una sociedad que exige soluciones

Esa respuesta proactiva ante una circunstancia que para muchos parecería relentizadora, cuando ciertamente es estimulante, se observa en el área de investigación. Curiosamente, a medida que se ha acrecentado la crisis, se han ampliado los temas para investigar, y al respecto, el Decanato de Investigación se ha conformado con un grupo de alta competencia, decidido a no ser amilanado por la crisis y los obstáculos, generando permanentemente soluciones para llegar a la realidad.

“Nosotros –acotó Anna María Rondón-  tenemos un convenio con el Observatorio Venezolano de la Violencia, gracias al cual llevamos a cabo investigaciones en conjunto. Somos los que llevamos el Observatorio de Prensa basados en la información que nos brinda el diarismo regional. A través de esa información tenemos la caracterización del delincuente, de la víctima y del hecho, y a partir de ahí dilucidar hacia dónde está tomando curso la violencia, para poder generar propuestas.  Que las propuestas sean tomadas en cuenta o no,  eso ya escapa de nuestras manos; pero nosotros cumplimos como academia. En el Observatirio Social del estado Táchira se desarrollan investigaciones que generalmente tienen que ver con la frontera, lo que nos genera una responsabilidad particular. En este momento estamos llevando a cabo actividades de sensibilización y formación, vinculadas con la  interculturalidad, y para eso estamos cubriendo dos estados de Venezuela, pese a las dificultades de movilización debido al pésimo estados de las vías, la  falta de combustible, el mal servicio de transporte, y la crisis de las instituciones educativas públicas en estos dos últimos años. No hemos estado enfocados en la carecterización de la migración, hecho en el cual habíamos comenzado mirando  la migración de colombianos hacia Venezuela, cuando ni imaginábamos que se iban a intercambiar los papeles entre los países”.

Resonancia social

Ciertamente, la actividad de extensión de la Ucat ha dado resultados concretos, que han gozado de visibilidad y reconocimiento dentro del colectivo tachirense. Tanto así que muchos al oír de Conectate y Convive, Doctor Yaso, el Grupo de Excursionismo y el Club de Oratoria, lo relacionan con actividades en las que estuvieron involucrados o han tenido referencia a través de terceros.

Como afirma el padre Díaz, “la actividad de extensión para la Universidad Católica tiene un plus, que es dar gratis lo que gratis hemos recibido, desde el punto de vista cristiano. Esta en su esencia como extensión y por eso, hace diez años, la universidad cayó en cuenta de eso y dio un paso al  pasar de una dirección de extensión a un decanato que promueva la identidad y la integralidad en la educación. La propuesta es presentar distintas agrupaciones, distintos proyectos que vayan dirigidos en principio a todo aquello que no es académico, tendiendo un puente hacia lo social”.

En esa actividad de extensión se ha visto involucrado el servicio universitaro obligatorio que los estudiantes deben prestar. Al respecto, el coordinador Académico acotó que:

“Hemos tenido una experiencia maravillosa porque hemos logrado cubrir el estado, no se trata solo de San Cristóbal. Se ha logrado que la gente se apasione con sus servicios, lográndose, entre otros resultados, los Consejos económicos parroquiales o comunidades altamente desasistidas, o asesorar a los consejos comunales ofreciendo formación contable financiera, pedidos por ellos mismos. La universidad es modelo nacional en la ejecución dek Servicio Comunitario, lo que ha sido reconocido por el Gobienro Nacional. Desde el Servicio Comunitario, muchos estudiantes han reconocido un sentido para sus vidas, algo que implican fuertemente con sus proyectos personales”.

Cada actividad de extesión favorece al prójimo y, al mismo tiempo, forma a quien con ella se involucra. Mientras Doctor Yaso, de alguna manera, ofrece alivio al sufriente, a través de la medicina de la alegría; el grupo de excursionismo –que involucra a la comunidad universitaria en general- establece un contacto con la naturaleza para poder vivir sanamente, y el Club de Oratoria pone a sus participantes en un nivel que les facilita defender una idea, enriquecer un debate con los aportes de todos, y establecer las mejores condiciones para la negociación. A estas áreas hay que sumar el convenio con Naciones Unidas, que involucra a la Ucat con los colegios.

mensaje claro

En estos tiempos, el mensaje de la Ucat es claro y así lo transmiten sus voceros:

“Queremos invitar a la gente -sostiene el Dr. Díaz- a que mire a la universidad como una casa de la que se puede llegar a formar parte, ser un ucatense más. Estamos con las puertas abiertas  y queremos contruir el país que soñamos, aquí y ahora. La universidad es la casa que en medio de las penumbras, de las dificultades, quiere seguir operando, dando luz. Le estamos diciendo a la gente que en medio de una situación caótica, donde la gente ve cerrar negocios, ve cerrar instituciones, y todo va en un proceso de deterioro,  aún la universidad procura seguir avanzando en sus tareas”.

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