domingo 16 mayo, 2021
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«Es una invasión de un espacio de uso público que nos perjudica»

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Un grupo de vecinos del parque Quinimarí declaró que, la noche del sábado 30 de enero, el local que funciona en el lugar, por la avenida principal, celebró un evento, sin considerar las medidas de bioseguridad necesarias y generando contaminación sónica, alterando la paz de la zona residencial.

Ante esta situación, la colectividad hizo un llamado a las autoridades de la región y de manera especial al mayor general Ovidio de Jesús Delgado Ramírez, jefe de la Región de Defensa Integral de los Andes (REDI), solicitando su intervención a fin de acabar con la concentración de personas, que puede incrementar los casos covid-19 y la violación de la paz de los hogares.

Vecinos aseguran que la construcción ha generado un impacto ambiental negativo, por el daño a los árboles y el suelo. (Foto/Bleima Márquez)

Los afectados aseguraron que en el lugar se hicieron presentes los cuerpos de seguridad: Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Policía del Estado (Politáchira) y Policía Municipal, quienes lograron restituir el orden en ese momento.

Sin embargo, los vecinos temen que la situación continúe, pues desde tempranas horas del domingo observaron al personal del local en sus labores normales.

Reclamo de los vecinos

Habitantes de Quinimarí y sectores cercanos, en la parte alta de la ciudad, califican de ilegal y perjudicial el uso que la empresa Plaza Campestre le da al parque Amenodoro Rangel, conocido por todos como parque Quinamirí, porque –aseguran- son muchos los problemas que ha causado a la comunidad. Son hechos que se traducen en «la violación a nuestros derechos ciudadanos».

Los afectados aseguran que tienen toda la documentación necesaria que prueba la ilegalidad de este establecimiento comercial.

«No hace falta ser un abogado para entender las irregularidades y abusos cometidos hacia toda la comunidad», señalaron y agregaron que, entre muchas otras consecuencias, hay daño ambiental, violación a las ordenanzas municipales, contrato ilegal, venta ilegal de bebidas alcohólicas en un parque, apropiación indebida de un espacio público, problemas sanitarios e impacto en la salud física y psicológica de los integrantes de la comunidad.

“No podemos vivir en paz”

Fabiola Chacón, quien vive a 30 metros del parque Quinimarí, manifiesta haber perdido la tranquilidad desde que instalaron el local en el área recreativa de la zona.

«Desde hace dos años para acá no tenemos paz. Mi mamá no duerme por esos escándalos. Se trata de una persona que ha sufrido cuatro accidentes cardiovasculares (ACV). La tengo en cama, no habla, pero está muy consciente, y todo esto le afecta el sistema nervioso. Ella no duerme, no tiene paz, y mi salud se está deteriorando con esta situación», apuntó.

Rosa Rojas, quien habita a tan solo 20 metros del establecimiento comercial, también sufre las consecuencias de los eventos efectuados en el parque.

«Soy una persona de la tercera edad. Mi reloj biológico ha cambiado totalmente. Antes de que instalaran este bar-restaurante, yo dormía tranquilamente, pero ahora son las 3:00 o 4:00 de la madrugada y no duermo. Vivo en un mundo donde no tengo paz, no tengo tranquilidad. Es un desasosiego desde que montaron este local.  Además, ellos son unos invasores porque no tienen ningún tipo de permisos», destacó y dijo que en plena situación de pandemia, el personal del local no respeta las medidas de bioseguridad.

Por su parte, María Pérez (nombre ficticio por temor a represalias) expresó que «no tenemos acceso a la entrada principal del parque, debemos tomar los atajos.  Un día la Guardia Nacional vino y los hizo quitar los obstáculos, pero la gente deduce que al pasar por allí está ingresando a propiedad privada. Somos adultos mayores, nos podemos resbalar, caer, y luego vienen las consecuencias».

Criticó y añadió que sus inmuebles se han devaluado, porque “a nadie le va a gustar vivir al lado de una discoteca”.

Luis Mora, quien habita en los edificios cercanos, aclaró que no está en contra del trabajo en el país, pero que todo sea dentro de la ley.

Asimismo, Blanca Hernández hizo un llamado a las comunidades organizadas en el país, porque sospechan que «hay otros parques que están siendo tomados para hacer lo mismo que en esta área, pasando por encima de las normativas legales».

Obstáculos en la vía

Otro de los perjuicios que deben soportar los residentes del sector y personas que circulan por el área, es la poca circulación automotriz por la avenida a causa de la cantidad de vehículos que se estacionan en ambos canales.

«Dónde se ha visto que en una vía principal haya obstáculos, como carros parados por un lado y por el otro. Ya son varios los accidentes ocasionados por este motivo», aseguró un vecino que no suministró su nombre.

Bleima Márquez / @bleimamr

  

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