Fluidez en colas de las gasolineras

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Con el orden resguardado por funcionarios de Politáchira y la GNB, las colas corrían con rapidez este miércoles. (Foto/ Gustavo Delgado)

Los conductores ruegan para que mejore la situación y que, así sea una o un par de horas, al menos les quede a su disposición el resto del día para cumplir con el resto de sus obligaciones laborales, familiares y de solaz, para ser realmente más productivos, como lo requiere la situación actual del país 

Los conductores al menos agradecen que, así tengan que esperar unas horas por gasolina, al menos les quede un día para cumplir otras tareas.(Foto/ Gustavo Delgado)

Esta semana, en comparación con la anterior, se pudo observar una rápida fluidez en las colas de suministro de gasolina, aunque por supuesto las mismas se mantenían en cortas dimensiones, tomándole a cada conductor un promedio de dos horas, desde el momento en que la cisterna había terminado la descarga del combustible en la respectiva gasolinera.

Si lo comparamos con lo ocurrido la semana pasada, cuando nuevamente cundió la desazón de una larga permanencia en cola, el miércoles y el jueves, al menos, muchos pudieron salir con la satisfacción de por esta semana contar con sus vehículos para realizar varias tareas.

“Hoy ha sido asombroso, esto marcha rapidísimo”, afirmó una conductora que al vuelo opinaba de la situación, en un gesto entre sorpresa y alivio.

De hecho, el jueves, a hora del mediodía, se sintió la celeridad y organización en las estaciones de servicio, en el tráfico de San Cristóbal, donde incluso reaparecieron los embotellamientos en algunos puntos, como el terminal de pasajeros, en horas del mediodía. Y por supuesto, también se reflejaba en los rostros de los conductores, menos circunspectos y más dispuestos a reportar la mejoría: muchos no habían “coronado” desde la semana pasada y casi estaban indispuestos a intentarlo en la presente, solo animados por la buena nueva de familiares y conocidos.

Aunque una gasolinera podía estar abierta un día y otro no, las que suplían su ausencia lo hacían sin mayores contratiempos: muchos reportaron que luego de darse cuenta de que en tal establecimiento no habría abastecimiento, luego de ser informados por las redes sociales, se trasladaron a otro lugar, donde sí lo lograron.

En esta jornada se puso mucho empeño por parte de las autoridades, que han reforzado su personal de vigilancia, y de los mismos conductores en el cumplimiento del orden por número marcado en los vidrios delanteros; y de otra parte, en las calles, los funcionarios policiales se aseguraban de que no se estancara la cola y de que cada vehículo estuviese con su respectiva marca, siguiendo la respectiva secuencia. El marcaje en la gran mayoría de las estaciones de servicio superaba el número 500, un indicador de que las cisternas habían arribado cada una con una cantidad suficiente de combustible. Se está comprendiendo que el problema de las colas no solo se concentra en el área de las bombas, sino que debe englobar todo el orden vial de la ciudad.

Esta agilización de las cosas coincide con la radicalización de la medida de no permitir más pernoctación de conductores. De hecho, alguien que llegaba a las seis de la mañana, alrededor de las 11 podía salir con su tanque abastecido.

La idea ha sido, luego de las quejas y hasta peleas que enfrentaron a ciudadanos con ciudadanos, y a ciudadanos con efectivos de seguridad, pasándose por encima de su investidura, poner fin a vicios, como los “vende puestos”, los “doble chip”, “los aparecidos”, los “VIP” y los “ruleteros”.

Asimismo, como lo informó la misma Mesa del Combustible, se trata de calcular con exactitud el número de vehículos que serán atendidos en determinadas bombas, a partir de la cantidad de gasolina que sea descargada. En este sentido, en promedio se estaba atendiendo por jornada en cada establecimiento alrededor de 500 vehículos.

Freddy Omar Durán