martes 18 mayo, 2021
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José Gregorio Hernández tiene su santuario en San Cristóbal

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Alegría, emoción, sonrisas y lágrimas marcaron la celebración de los actos religiosos de elevación de la Capilla San Lucas, del hospital del Seguro Social, a Santuario del Beato, y ahora solo esperan la llegada de la reliquia en los próximos días.


Por Bleima Márquez / @bleimamr

A pesar de la pandemia por covid-19, la fiesta por la beatificación del doctor José Gregorio Hernández continuó este domingo, 2 de mayo. En esta ocasión, la celebración fue en la capilla San Lucas del hospital del Seguro Social “Patrocinio Peñuela Ruiz”, que fue elevada a Santuario Diocesano en honor al doctor José Gregorio Hernández.

Un despliegue de limpieza y desinfección se desbordó en ese centro de salud. Desde la entrada al estacionamiento, personas con atuendos blancos de bioseguridad, que parecían astronautas, orientaban a los visitantes y se aseguraban del correcto lavado de las manos y otras técnicas de saneamiento.

El obispo de San Cristóbal, Mario Moronta, junto al obispo auxiliar del Táchira y los obispos de Mérida y Caroní, alzaron a la niña Samanta Valentina para dar la bendición final en la ceremonia (Foto/Johnny Parra)

Al cumplir con las medidas de higiene, las personas continuaban el rumbo hacia el atrio del Santuario, un lugar al aire libre donde los feligreses se ubicaron para la ceremonia que fue oficiada  por el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, acompañado de monseñor Emérito Márquez, de la arquidiócesis de Mérida; monseñor Gonzalo Ontiveros, de la diócesis del Caroní, y monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar del Táchira.

La reliquia

Monseñor Moronta dijo que en este santuario será custodiada la reliquia del beato que recibirán en los próximos días. “Tiene que ser la expresión de cada persona, instituciones, hogar y comunidades, que sea el santuario donde reine el amor de Dios, como fue en la persona y el trabajo de José Gregorio Hernández”.

Extendió una invitación a seguir el ejemplo del beato, haciendo el bien y siendo santos. Ese es el mensaje de la Iglesia.

Agradeció al director del hospital del Seguro Social, a todo el personal directivo y a la comunidad que gira en torno a la capilla por su amabilidad y porque demostró lo que debe hacer toda Venezuela. Hacer realidad el mandamiento del amor, característica que distinguió a José Gregorio.

De acuerdo con lo expuesto por el obispo Moronta, la reliquia podría llegar esta semana, aunque no sabe el día exacto. “La reliquia hay que buscarla en El Vigía, estado Mérida, y luego haremos un recorrido, al menos inicial, por toda la ciudad, para llevarla a las diversas parroquias”, apuntó y añadió que la idea es que la reliquia sea venerada y conocida por todos en el Táchira.

Por su parte, Rafael Medina, director del hospital del Seguro Social, manifestó la alegría que sienten el personal administrativo, médico, enfermeras y todos los que laboran en esa institución. “Es una bendición, esto es algo que nos llega desde el cielo. Qué más que esta institución para que sirva de aposento del beato, de ese ser humano admirable, tan dedicado a los pacientes de muy bajos recursos y que dio su vida por la Medicina”, expresó.

En unas de las primeras filas, donde los feligreses se sentaron para hacer seguimiento a la eucaristía, estaba el alcalde de San Cristóbal, Gustavo Delgado, quien expresó su sentir ante el acontecimiento.

“Son estos momentos propicios para reflexionar y pedirle a José Gregorio Hernández que interceda ante Dios Todopoderoso por la situación que estamos viviendo: la pandemia, la crisis política, social y económica.  Vemos cómo la gente ha venido a participar de la celebración de esta extraordinaria misa presidida por monseñor Mario del Valle Moronta”, dijo.

También se encontraba la diputada Zoraida Parra, quien indicó que la fe en Dios la llevó a contemplar el momento histórico. “Qué mejor que estar aquí para estar profundamente agradecido de Dios y el Sumo Pontífice por haber elevado a nuestro doctor José Gregorio Hernández y que hoy esta capilla sea designada santuario en honor al beato, sobre todo en este sitio, donde su presencia se hace necesaria para socorrer y aliviar al enfermo. Me siento llena espiritualmente”, acotó y agregó que José Gregorio ayudará para erradicar el coronavirus.

Previo a los oficios religiosos

Una tenue y delicada música instrumental venezolana ambientaba el hall del hospital del Seguro Social, donde el suave sonido del saxofón impregnaba el lugar de serenidad y armonía. Allí se concentraron las autoridades eclesiásticas para caminar al unísono hacia el nuevo santuario, templo de Dios donde próximamente reposará la reliquia del “Médico de los pobres”.

Solemne ceremonia

La ceremonia religiosa comenzó con la lectura del decreto de elevación de la capilla San Lucas a Santuario de Peregrinación Diocesana.

El documento especifica que este espacio especial designado por la Diócesis es para custodiar la reliquia del beato José Gregorio Hernández, y se convierta en un lugar de peregrinación y culto para todos los fieles cristianos.

“Habiendo escuchado el parecer del Colegio de Consultores y otros miembros de la Iglesia local de San Cristóbal, por medio de la presente tengo a bien decretar que el templo en honor a san Lucas, situado en las adyacencias del hospital del Seguro Social ´Patrocinio Peñuela’, en la ciudad de San Cristóbal, parroquia Santa Teresa de Jesús, a partir del 2 de mayo de 2021 sea Santuario Diocesano en honor al beato José Gregorio Hernández”, dice textualmente el decreto.

También establece que el rector del santuario del beato siempre será el capellán del referido centro, el padre Enmanuel Pernía, quien actuará en estrecha comunicación con el párroco del sector, en este caso corresponde al padre Luis Merchán. Una vez leído el decreto, una lluvia de aplausos calurosos se apoderó por un corto espacio del lugar, como señal de alegría y regocijo.

Inmediatamente inició la eucaristía, presidida por monseñor Mario Moronta y otras autoridades de la Iglesia católica. La lectura del evangelio estuvo a cargo del padre Merchán, párroco de Santa Teresa.

Las voces de los integrantes del Coro San Lucas se conjugaron para realzar la solemnidad de la ceremonia. Sus integrantes demostraron alegría ante el histórico momento en el que participaron. Era tal la emoción que al entonar cada canción parecían bailar al ritmo de la melodía.

Bajo un toldo blanco se ubicó el personal médico y de enfermería que quiso acompañar con devoción la celebración. Todos estaban uniformados con sus trajes blancos. Una de las profesionales de la salud exhibía con orgullo un cuadro con la imagen del beato, vestido con un traje negro y la típica bata blanca que usan los médicos, con un mensaje que dice: “Haz el bien”.

En el momento de rezar el credo, el obispo de San Cristóbal implementó una modalidad distinta a la acostumbrada. Todos los presentes levantaron la mano derecha para confirmar en un juramento la declaración de fe.

Durante el ritual, las medidas de prevención para evitar la propagación de la pandemia se mantuvieron. Para dar la paz, los feligreses utilizaron el puñito, solamente con el vecino. En el instante de la comunión también hubo orden y disciplina; monseñor Moronta explicó que por seguridad, contra el covid-19, la hostia se entregaría a las personas en la mano izquierda, y en presencia del sacerdote comerla.

Develación de la Imagen

Al costado izquierdo de la fachada del nuevo santuario del beato se hallaba una estructura tapada con largas telas blancas.  Era la imagen del “Médico de los pobres”.  Su develación fue muy emocionante.  Destacó de manera especial la participación del señor Carlos Rígido, quien vestía como José Gregorio Hernández, por petición de amigos de la parroquia y por su devoción.

La presencia de una pequeña niña, Samanta Valentina, de tan solo 6 años, quien caminaba con una andadera especial, cautivó a la multitud que miraba el momento solemne. Los aplausos no cesaban.

Emotiva bendición

La euforia se desbordó cuando los cuatro obispos bajaron del altar, casi al final de la ceremonia religiosa. Alzaron a la pequeña Samanta, la elevaron y al mismo tiempo pronunciaron oraciones propias de la bendición final.  Las personas sonreían, incluso algunas lágrimas brotaron de emoción.

Firma del libro

Una vez concluida la ceremonia, las autoridades eclesiásticas y la comisión diocesana firmaron el acta en el libro de registro que se llevará en el santuario para bautizos, primeras comuniones y otras celebraciones que se realicen.

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