martes 17 mayo, 2022
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Muchos apagones y pocos viajeros en el Terminal de La Concordia

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Aunque ni parecida a la Semana Santa de años atrás, la presente se desarrolla con un flujo de pasajeros muy bajo, donde se destacan aquellos que venidos del exterior, con abultados paquetes, se disponen al reencuentro con sus familiares aprovechando el asueto. De otra parte, los cortes eléctricos también han hecho su contribución a que la temporada sea más “apagada”


Por Freddy Omar Durán

Una Semana Santa que no ha cubierto las expectativas de las líneas que cubren las rutas dentro y fuera del estado, ha sido la del presente año en el terminal de pasajeros de La Concordia.

Ni en las taquillas ni en las silleterías de espera abundaban los pasajeros la mañana de este martes, 12 de abril; no obstante, graneadas iban llegando personas con grandes bultos y muchas veces acompañadas con sus hijos, quienes directamente iban al vehículo por puesto que les llevaría al destino final.

Muchas de ellas decían venir de Colombia con la intención de visitar a sus familiares, en el propósito casi siempre de aliviar alguna necesidad que a aquellos los aquejase.

Los rostros de preocupación de los choferes de los destinos tachirenses y de estados circunvecinos, y sus señas hacia la despejada zona de estacionamiento, valían más que mil opiniones. Sin embargo, en la tarde, se anima un poco más la asistencia de viajeros, pero hacia otros destinos nacionales.

Se quejan los dueños de ventas de comida en el terminal terrestre por las pérdidas que para ellos han representado los apagones. (Foto/ Gustavo Delgado)

El terminal estaba apagado, en un sentido metafórico y también literal, pues desde hace varios días, compartiendo el padecer del sector productivo tachirense, los cortes eléctricos son el pan de cada día.

Algunos puestos de ventas de boletos para viajes nacionales, así como de mercancías y alimentos, han contado con planta eléctrica. En uno de ellos se observó a su administrador guerrear con una planta, y choferes que eran testigos de los afanes de esa persona, en un tono que no se alcanzaba a identificar si era de bromista o de experto, afirmaban “es que la gasolina vino mala”.

Apagones afectan ventas

Belkis Bernal ha tenido por mucho tiempo uno de los puntos de venta de alimentos más concurridos al frente del área de espera de visitantes y viajeros en el terminal de pasajeros de La Concordia, y con la llegada de la Semana Santa aspiraba a una mejora en las ventas que no obstante, de alguna manera, los reiterados apagones frustraron.

—Estas son las horas – 9:30 de la mañana- y no hemos podido hacer mercancía. Llegué a las 7:00 de la mañana y hasta ahora abro. Ayer, lunes, la luz se nos fue a las 4 de la tarde y cerramos casi a las 7 de la noche sin luz. Yo trabajo todo con electricidad, para preparar alimentos. No puedo hacer jugos naturales, porque ¿cómo?, afirmó Bernal.

Con apenas un cuarto de su capacidad o menos cubierto, muchas veces deben partir los autobuses del terminal de pasajeros hacia el interior del país. (Foto/ Gustavo Delgado)

Como ella misma aclara, poco importa el caudal de concurrentes al puerto terrestre si no hay posibilidad de ofrecerles los alimentos en la temperatura indicada.

—Cuando no hay electricidad, las ventas están en el suelo. La gente pareciera que tuviera un chip, cuando se va la luz, todo el mundo se queda quieto. Ayer, en la tarde, había bastante gente, pero nadie compraba, pues no les interesa adquirir cosas calientes o frías, sostuvo Bernal.

Con el mínimo de cupo

Más que el turismo, razones de fuerza mayor o la ocasión privilegiada de no laborar para resolver asuntos personales, han sido las más esgrimidas por los viajeros. El no poder disponer del dinero suficiente para adquirir su boleto, y no solventar el costo de estar lejos de casa, en sitios donde ya no manda el peso sino el dólar o el bolívar va en recuperación.

Quejas por pasajes

Para ir a apoyar a su papá que sufrió una ACV en Valencia, Joset Arismedi ha querido aprovechar la Semana Santa, pero el costo que eso le ha implicado, pues tiene que solventar los gastos de su hijo y una acompañante, es algo que le ha preocupado.

—Los conseguimos bastante caros –e irrumpía en risas nerviosas al declarar esto-, en 35 dólares estaba cada pasaje. Yo vengo de Cúcuta y  desde San Antonio ya he pagado por cada uno de nosotros 25 mil pesos. Yo voy porque tengo familiares que están lidiando con mi padre, que ha estado delicado de salud, afirmó Arismendi.

Pocos pasajeros

Para Javier Hernández, hasta este martes, la situación no ha sido diferente al resto del año para las rutas más cercanas, pues hacer un viaje de ida y otro de venida ya es ganancia. Con sus grandes bolsos y su mirada curiosa abarcando la pista, los choferes ya saben a quiénes deben abordar insistentemente para que no se pierdan.

—Está flojo en la mañana, pero ahí vamos, esperemos que en la tarde y mañana se recupere un poco la cosa.

Un conductor de expresos admite que las condiciones actuales del país no se prestan para que la gente emprenda planes vacacionales por vía terrestre.

—En otras Semanas Santas uno se podía dar el lujo de dejar pasajeros, para que agarraran otras unidades. Era mucha la demanda. Los autobuses grandes tienen capacidad para 60 pasajeros, pero se pueden estar yendo con 15, 20 o hasta 30. Con eso, nos tenemos que ir porque hay compromisos con otros estados. No se han llenado las expectativas que teníamos. Siguen viajando, eso sí, los que llevan mercancías a cada rato, que se rebuscan con eso, afirmó Frank Salas.

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