InicioRegional“Quiero cobrar la pensión de mi mamá de 99 años”

“Quiero cobrar la pensión de mi mamá de 99 años”

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Gladys María Silva, de 64 años, es el único apoyo que tiene María del Carmen Méndez Labrador, a quien poco le falta para ser centenaria y que, postrada en cama, necesita de su pensión para solventar sus gastos.

Consternada y confundida, la residente del sector Veracruz de Santa Ana aún no entiende por qué la pensión de su progenitora está bloqueada, hecho que corroboró al acercarse a las oficinas del Banco Bicentenario, donde puntualmente ha hecho efectivo el cobro.

El aumento considerable de la pensión para las personas de la tercera edad había sembrado una esperanza, que por ahora –eso espera- se ha frustrado, por razones que ella siente no han sido explicadas con claridad.

—Fui a retirarle como siempre la pensión, presenté la autorización y me dijeron que la tenía rechazada; me lo dijeron en la oficina principal del Seguro Social. Yo no sé por qué sería, a mí no me dijeron nada. Es como si la hubiesen sacado del sistema, afirmó mostrando el papel de la autorización y uno más pequeñito, donde aparecía un correo electrónico y escrito el requerimiento que daba a entender que ella tenía que aparecer en el periódico del día.

María del Carmen Méndez Labrador sirvió a la salud tachirense por años, estableciéndose en lo que alguna vez fue el Hospital Vargas y luego en el Hospital Central. Allá conoció a una bebita de tres meses, a quien salvó del abandono y adoptó como su hija, y quien ahora es la responsable de hacer todas las gestiones por ella. Con una foto da cuenta de la complicada situación de la venerable mujer, y garantía de su fe de vida.

—No tiene más familiares, ni hijos, ni nada. Los 3 hermanos ya han muerto, el último hace como tres años. Yo soy la única hija, ella me recogió de tres meses en el Hospital. Trabajo al lado de doctores muy reconocidos, como el doctor Murzi, dijo.

La opción de trasladarla de su vivienda a una oficina o una taquilla de banco, la imposibilita su decaída condición de salud.

—Hace rato se cayó en la escuela Rómulo Gallegos, y se embromó los brazos, y ya no camina, ni nada; está postrada en una cama clínica. A mí me tocó hacer la diligencia para conseguirla. A mí se me hace muy difícil trasladarla, eso es demasiado esfuerzo físico para ella— aseveró Silva.

También en edad de jubilación, sin una fuente de ingreso seguro, la obligación parental se le complica a la señora Silva.

—Y ahora –suelta una risa nerviosa y acongojada- necesita para los pañales, para todo lo que le haga falta, para las compotas, y la alimentación. Y la muchacha –funcionaria del Seguro Social no identificada con nombre- me contó que llegó un retroactivo, bastante para ella, finalizó.

Freddy Omar Durán

 

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