sábado 18 septiembre, 2021
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Sin gasolina, sin gas  y con recurrentes cortes de luz tachirenses inician segundo ciclo de cuarentena

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*Cumplidas cuatro semanas de confinamiento en los hogares del Táchira, muchas  familias se enfrentan a la falta de dinero para poder cubrir las necesidades básicas de servicios y de alimentación.

*Por una bombona de gas de 10 kilos piden en el mercado negro hasta 70 mil pesos –aproximadamente  1 millón 400 mil bolívares- y por una pimpina de gasolina las ofertas ya superan los 200 mil pesos o 4 millones de bolívares


Por José Luis Guerrero S.

Con el paso de los días del primer ciclo de cuarentena que terminó el pasado domingo 12 de abril, cumplidas cuatro semanas,  son más recurrentes los cortes de electricidad, siguen las dificultades para comprar gas doméstico,  no hay gasolina y muchos no tienen dinero para comprar alimentos.

Para la mayoría de los tachirenses los problemas por la falla de los servicios públicos se han incrementado.

Los habitantes del estado inician una nueva etapa de cuarentena. La segunda fase decretada por el Gobierno  de Nicolás Maduro en el marco del decreto de Estado de Alarma nacional, que durante otros 30 días obliga a cumplir la cuarentena social comunitaria para contener la pandemia del coronavirus que este lunes sumó 189 casos, de los cuales 110 contagiados ya están sanos.

Todas las personas buscan alimentos, es la prioridad en los hogares. (Foto/Johnny Parra)

Cada familia se las ingenia para salir adelante. Pero los casos sorprenden: 70 mil pesos o aproximadamente 1 millón 400 mil bolívares por una bombona de gas de 10 kilogramos; 200 mil pesos o unos 4 millones de bolívares por una pimpina de 200 litros de  gasolina.

Segunda fase de cuarentena

Día primero. El centro de la ciudad de San Cristóbal no es el mismo. Desde hace 30 días muchas de sus calles están solas. Hay pocas personas,  hay pocos carros, hay pocos vendedores ambulantes y hay pocos comercios abiertos.  Sus habitantes  y dueños de locales comerciales obedecen la cuarentena social comunitaria por el coronavirus.

En horas de la mañana, por las avenidas García de Hevia e Isaías Medina Angarita, -Quinta y Séptima avenidas- que forman el Par Vial del centro, la movilidad de vehículos es baja. Se cuentan con los dedos de las dos manos las unidades de transporte público, taxis, algunas motocicletas de mototaxis y buses rojos de la empresa de transporte Transtáchira.  No hay muchos autos particulares.

Las aceras este lunes, lucen más vacías. Solamente hay algunos vendedores de verduras y otros de algunos víveres. Muchos se quedaron en sus zonas de residencia donde ofrecen su mercancía.

“Es mi sustento. Tengo que salir con mi carreta a vender verduras. Compre mangos que es la fruta de temporada. No hay mucha gente en las calles. Eso sí, hay que correr a vender porque a la una de la tarde  todo queda solo, pero solo”, dijo Luis Moreno, un joven de unos 30 años, dedicado al comercio informal desde hace varios.

Los pocos peatones que se observan van y vienen despacio por las aceras. Todos cubre su boca con tapaboca, algunos llevan guantes. Van en la misma ruta, en el mismo pensamiento: buscar alimentos. La mayoría son pobres.

“Quienes tienen algo más de dinero van a los supermercados. Yo ya no puedo visitarlos. Lo único que recibo es la pensión y uno que otro bono que no suman más de 600 mil bolívares. Ese es mi capital. Con eso sobrevivo. La caja del Clap me ayuda, pero trae muy pocos productos”, respondió  Alberto López, un adulto mayor que compraba un kilo de mangos por 20 mil bolívares.

“Los acabo de sacar del cajero del Sofitasa que está dando 60 mil bolívares”, expresó.

Las personas paran en los locales chinos, entran a los  pocos bodegones  del casco central,  hacen cola para ver precios y artículos en Lacor. Otros siguen hacia el mercado municipal de La Ermita. Todos comparan precios.  Buscan Harina Pan, arroz, azúcar.

“En Lacor venden una harina amarilla como en 120 mil bolívares. Está muy cara. Claro, el que tiene solo bolívares no tiene otra alternativa, ahora si la persona tiene pesos puede comprar la Harina Pan en 3 mil 500 pesos que le sale un poco más barata”, comentó Inés Zambrano, ama de casa de La Romera.

Los locales donde venden alimentos, abastos, panaderías y las farmacias permanecen abiertos. Otros comercios abren sus puertas de manera discreta. Llegan clientes buscando material para trabajar zapatería, costura, herrería. Viven del día a día y no pueden parar de trabajar. Deben dar respuesta a los pocos clientes de estos días.

Este lunes hubo basura en varios puntos del centro, pero pasó el camión recolector y se llevó los desperdicios. Por el cierre de locales  hay menos basura en sus calles, quizá solo del sector residencial.

En cuanto al sector transporte una unidad autobús de la ruta Santa Teresa recogió  pasajeros en la calle 8 de la avenida Isaías Medina Angarita. No eran muchos. No era la cantidad habitual que va hacia la parte alta de la ciudad por la zona Norte.

Las unidades de Transtáchira siguen prestando servicio hacia Táriba. Palmira, Cordero, Lobatera, Rubio. Los pasajeros igual, este lunes, eran menos.

Donde hubo mayor presencia de compradores fue en los alrededores del mercado de los Pequeños Comerciantes, el cual abre solamente tres días a la semana por orden del Gobierno nacional. Lunes, miércoles y viernes está abierto a público, lo que causa mayor congestionamiento de vendedores, compradores, curiosos.

Todos buscan comida. Buscan verduras  y precios bajos.

Al sonar las 12.00 del mediodía los vendedores  corren a guardar su mercancía. Antes de la una todo debe estar cerrado. Nadie quiere ser sancionado por las autoridades militares y policiales.

Entre la una y las dos de la tarde la cuarentena avanza en todos los espacios. Es como un manto que cubre todas las calles. Todos a sus hogares. El tiempo de venta y de compras ha terminado.  Se ha cumplido el primer día del segundo ciclo de cuarentena….quedan 27. (JLG)

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