lunes 24 enero, 2022
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Taxis en vía de extinción

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Algo tan común como solicitar o valerse de los servicios de un taxi, hoy en San Cristóbal es una osadía y, lo peor del caso, ese cuantioso recurso cada vez es más escaso y tiende a extinguirse.

Cada vez se hace más difícil conseguir el servicio de un taxi en la ciudad. Diferentes son los motivos que llevan a esta situación: la falta de efectivo, los problemas para abastecer combustible; el miedo a la avería del vehículo y el alto costo de los repuestos y sus respectivas reparaciones; la inmigración de personas que se dedicaban al oficio, entre otros.

No obstante, aunque la tendencia esté inclinada a la disminución de la actividad, todavía hay quienes ven en la profesión una manera de subsistir o de “llevar la vida”.

No hay centralistas

Jhon Rosales, taxista de la línea Radio Taxi, indicó que el oficio de centralista ya no existe, pues los choferes ya no hacen suficiente dinero para poder costear los gastos administrativos y el sueldo de ese cargo.

Acotó el vocero que la “manera” de contactarlos es a través de sus números telefónicos personales, por lo que ya trabajan con “clientes de confianza”.

No obstante, indicó que aún continúan pernoctando en las respectivas paradas a la espera de “carreritas”, pues evitan salir a buscar clientes rondando las calles, asegurando que con ello no gastan cauchos, gasolina, aceite, ni exponen sus vehículos a averías o accidentes.

Tarifa mínima

Las carreras dentro del casco urbano oscilan entre los 10 mil  y 12 mil bolívares. Las extraurbanas van desde los 15 mil bolívares en adelante.

Si bien antes se mencionaron los problemas con respecto a las formas de pago, como es la carencia e indisponibilidad de dinero en efectivo (bolívares), los taxistas se han visto en la tarea de proporcionar otras alternativas de pago, como lo son las transferencias bancarias y la moneda extranjera (pesos y dólares).

“Nos ha tocado recibir otras formas de pago. Por lo general, el cliente siempre pregunta primero por el costo de la carrera. Con base en eso, él ve si puede cancelarla en efectivo o por transferencia al mismo banco”, comentó Humberto Escalante, chofer de uno de los taxis adscritos a la línea Hospital Central, frente al referido centro asistencial.

Con respecto a las transferencias, Escalante explicó que las mismas son confirmadas previamente al traslado, pues -aseguró- se han llevado “chascos”, puesto que no se han cerciorado sobre la veracidad del dinero transferido, por lo que resultan engañados.

“También recibimos pesos e incluso dólares”, relató el vocero, lo que les lleva a estar al tanto de la tasa cambiaria diaria, para así “no perder” económicamente.

Poco movimiento

Ambos entrevistados coincidieron en que, actualmente, “el trabajo está escaso”, siendo conscientes de la economía de los ciudadanos, pues prefieren irse a pie o en trasporte público, que acceder a pagar 10 mil o 12 mil bolívares por una carrera.

“Anteriormente hacíamos 10 o más carreras diarias. Ahora, de broma, llegamos a tres o cinco carreras, como máximo”, acotó Escalante.

Asimismo, explicó que eso se traduce entre 10 mil o 50 mil bolívares al día, una entrada que a su juicio no alcanza para subsistir, “y menos para el mantenimiento del carro”.

La línea Hospital Central pasó de tener 50 conductores a 20, lo que sin duda alguna representa una baja considerable. Muchos conductores se han ido del país, aclaró.

Otro aspecto resaltante es que los taxistas evitan trabajar después de las seis de la tarde, pues se exponen a la “inseguridad”, y lo que puedan recabar laborando tampoco les alcanzará “para mucho”.

Una de las cosas que frecuentemente se ven es la inclusión de carros privados en el servicio de taxi, pues sin estar afiliados a líneas, ni cumplir con los requisitos establecidos para los vehículos tipo taxis, solo se valen de un cono sobre su capó o simplemente de una cartulina en su parabrisas con el nombre de “taxi”, para desenvolverse en el área.

Estos son ciudadanos con otros empleos, que ven este oficio como una manera de obtener ingresos extras que ayuden a sostener sus economías, una actividad que ya no es mal vista por el gremio de los taxis, pues ya están conscientes de la “difícil situación”, y que “cada quien tiene derecho a resolver como pueda”.

Favio Hernández

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