Tres sacerdotes celebraron 25 años de ministerio

752

En la parroquia San José, en el centro de la ciudad de San Cristóbal, fue celebrada este martes -13 de agosto- una misa de acción de gracias por los 25 años de vida ministerial de tres sacerdotes de la Diócesis de San Cristóbal: José Alirio Zambrano, Jesús Duque Medina y Domingo Edecio Pernía.

La homilía fue pronunciada por el obispo diocesano, monseñor Mario Moronta. En la ceremonia también participaron sacerdotes diocesanos y religiosos, fieles, y familiares de los presbíteros que celebraron su aniversario.

“Al conmemorar hoy los 25 años de vida y ministerio sacerdotal de Jesús Alfonso, José Alirio y Domingo María, les propongo recordar algunos de esos elementos y que, ciertamente, nos iluminan para profundizar en el sacerdocio del Señor Jesús”, invitó el obispo en su reflexión.

“Al ejercer su ministerio -dijo monseñor Moronta-, entonces, deben tener la conciencia de que son fuente de salvación para todos los que están recibiendo su servicio. Están signados por el Espíritu, que les envía a anunciar el evangelio a los pobres, ser liberadores de los cautivos, donadores de vista a los ciegos y proclamadores del año de gracia del Señor”.

“¡Qué bonito es ver cómo ellos se han convertido, con su sí, en fuente de salvación para tantísimas personas que han recibido las permanentes primicias de su entrega sacerdotal!”, exclamó el prelado, agradeciendo a los sacerdotes por su testimonio de vida ministerial.

Posteriormente los tres presbíteros, ante el obispo, renovaron sus promesas sacerdotales, aquellas que hicieran por primera vez y para siempre, hace 25 años, en su ordenación sacerdotal.

Actualmente, el padre José Alirio Zambrano es el párroco de la iglesia San José; el padre Domingo Pernía es el párroco de Santa Ana, y el padre Jesús Duque es formador del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino.

El presbítero Zambrano, quien recibió una bendición apostólica del Santo Padre, agradeció a Dios por el llamado vocacional y exhortó “a los jóvenes a dar un sí generoso a la invitación de Dios a servirle, a través de su sacerdocio”.