⇒ La UE Judith Vivas de Suárez es una de las cuatro “ecoescuelas” de la zona norte del Táchira capacitadas por el proyecto Acción 3 R

⇒ Como sus docentes han sido agentes multiplicadores, vecinos y comunidades del municipio Ayacucho han fortalecido sus capacidades

⇒ El que gana con todo esto es el planeta, está convencida la directora, Osmeira Ropero, formada como promotora ambiental


 

POR Daniel Pabón

Cerca de un millón y medio de kilos al día en residuos y desechos sólidos se generan en el Táchira. Equivalen a que anualmente se llenen de basura mezclada siete estadios del tamaño del polideportivo de Pueblo Nuevo, compara la Guía para Multiplicadores del proyecto Acción 3R. Solo San Cristóbal, la capital, produce entre 350 mil y 400 mil kilos cada 24 horas.

 

Tres de las soluciones inmediatas al problema comienzan con R: reducir, reutilizar y reciclar son una propuesta mundial de hábitos de consumo para hacer frente a la alta cantidad de residuos y desechos sólidos generados por las sociedades. En el Táchira, cada vez que colapsan o cierran los vertederos, la acumulación de bolsas en las calles vuelve a ser la primera molestia de la gente y el principal inconveniente de gestión en las alcaldías.

Por fortuna, también en el Táchira florecen oasis de buenas prácticas verdes. Se siente, por ejemplo, desde que se ingresa a la Unidad Educativa Judith Vivas de Suárez, en el barrio 9 de Diciembre de Colón, municipio Ayacucho. Su mobiliario incluye portalápices hechos con hojas de revista y separadores de libros en forma de árboles elaborados con cartón.

En el patio central, los 260 niños matriculados hacen fila junto al Punto Verde; un conjunto de cuatro contenedores listos para depositar de forma separada papel y cartón, plástico, vidrio y plástico PET. Con la planificación de las próximas fechas en mano, la directora, Osmeira Ropero, precisa que ya han realizado 20 jornadas de recolección.

Plástico es lo que más llevan los padres y representantes con sus niños de primaria a esa institución pública. El próximo martes 5 será el Día Mundial del Ambiente y el tema de Naciones Unidas es, precisamente, luchar por un planeta sin contaminación por plásticos. “Rechaza lo que no puedes reusar”, invita la ONU.

El asunto es serio. Cada año se vierten hasta 13 millones de toneladas de plástico en los océanos, una cantidad capaz de rodear toda la Tierra cuatro veces en un solo año. Un plástico puede permanecer en ese estado hasta mil años antes de desintegrarse por completo.

Por eso, las acciones deben ser igual de serias. Desde dejar de usar pitillos de plástico, hasta llevar una taza propia de café al trabajo, pasando por llevar bolsas propias de compra al supermercado o rechazar los cubiertos de plástico, recomienda ONU-Ambiente.

Separar para recuperar

Además de plástico, también llevan bastante vidrio al Punto Verde de la escuela Judith Vivas de Suárez. Esos residuos separados se pesan y luego se llama a diferentes empresas recuperadoras y recicladoras que se llevan el material y lo aprovechan como materia prima para sus procesos productivos.

Tampoco reciben grandes cantidades de dinero por esto (con los recursos adquiridos, en esta institución han invertido en materiales de oficina, como hojas y un sello) pero, como indican los promotores, el que está ganando con todo esto es el planeta.

En el Táchira por lo menos cinco empresas recuperan el plástico, dos procesan el papel y cartón, una trabaja el vidrio y otra más aprovecha materiales mixtos, según un directorio del proyecto Acción 3R. Algunas fabrican mangueras de riego a partir de plástico recuperado; otras se dedican a fabricar tuberías de electricidad, conexiones de tuberías, y otras, estantillos.

Como incentivo, los tres niños que han llevado más cantidad de residuos han recibido bolsitas de tela o alguna chuchería de regalo.

Precisamente con empaques de chucherías, como pepitos, pero también con bolsas de harina de maíz y otros envoltorios plásticos, en la escuela hacen bloques ecológicos. Existen plásticos flexibles, como las bolsas de arroz, azúcar o hielo, que bien pueden ser reciclados. Pero hay otros que, al ser estirados, se rompen con facilidad y que, además, hacen ruido al manipularlos; estos -que no pueden ser reciclados- son los indicados para esta idea.

Un ecobloque es un recipiente de plástico PET (el que tiene un punto de inyección, como una suerte de ombligo, en la parte de abajo) que poco a poco se llena con estos empaques plásticos, como si de una alcancía se tratara. Se sabe que está apto cuando, al verse repleto de envoltorios plásticos, un adulto lo acuesta en el suelo, se monta sobre él y no se aplasta.

Usados generalmente como bloques para bancos o paredes, en los jardines de esta escuela los ecobloques son utilizados como separadores de los canteros (o los espacios delimitados para la siembra de plantas). Pero están reuniendo más: con ecobloques también planifican construir unas escaleras que conectarán los salones con la cancha.

La escuela Judith Vivas de Suárez fue una de las cuatro unidades educativas de la zona norte del Táchira capacitadas para el proyecto Acción 3R, una propuesta implementada por la Universidad Nacional Experimental del Táchira junto con el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP), a través del financiamiento de la Unión Europea.

Luego de al menos dos años de formación y preparación, también instalaron las estructuras de los Puntos Verdes en el Liceo Capitán Comunero de La Grita, en en la Escuela José Amando Pérez de Michelena y en la Escuela Técnica Agropecuaria Neftalí Duque Méndez de Seboruco.

En el compostero escolar producen abono; la directora Ropero explica el proceso. (Foto/Nakary Tamariz)

Al jardín de la escuela de Colón el equipo de Acción 3R también llevó un compostero escolar; un recipiente para transformar residuos orgánicos en compost (se llama compost al humus obtenido artificialmente por descomposición de residuos orgánicos). En su contenedor mezclan -en pequeños trozos- las conchas de verduras y frutas de la cocina escolar, las cáscaras de huevo y la borra del café junto con hojas secas y restos de poda de jardín.

El abono resultante es utilizado dentro de la misma escuela para cumplir con el proyecto “Manos a la siembra”, del Ministerio del Poder Popular para la Educación, mediante el cual han sembrado auyama, cebollín, cilantro, maíz, guineos, lechosa y otros rubros.

Letras verdes

El cuento de un hombre que contaminaba y derrochaba energía hasta que un día las 3 R llegaron a su casa y le invitaron a reaccionar y cambió su actitud. Una sopa de letras en las que se deben buscar palabras como naturaleza y ambiente. Y una poesía que dice: “El árbol merece / fiesta todo el año / viendo como crece / sin causarle daño”.

Todos son contenidos inéditos producidos por los estudiantes, en este caso, del sexto grado. La docente del grupo, Karibay Rosales, explica que han buscado vincular las 3R de forma transversal dentro del proyecto pedagógico “Cuidando el ambiente valoro mi educación”.

Así, en Lenguaje diferenciaron los diversos géneros literarios, relacionados con la ecología, mientras que en Sociales elaboraron un camión recolector en el que la tolva es un envase plástico, las ruedas son tapas de mayonesa y el tubo de escape es un rollito de papel de máquina fiscal.

Pero la divulgación del cambio de estilo no solo se queda en las paredes del aula. Se multiplica. Formada como promotora ambiental, la directora Ropero ha llevado el mensaje de la reducción, la reutilización y el reciclaje a otras instituciones de su circuito y a las comunidades vecinas de 9 de Diciembre, Monseñor Luis Abad Buitrago, La Colorada y Cristóbal Colón, en el municipio Ayacucho.

“Ahora soy incapaz de botar un plástico en el pote de la basura”

Ropero no sabía que con los residuos se podía hacer tanto. “Esto ha calado tanto en mi vida que ahora soy incapaz de botar un plástico en el pote de la basura. Yo en mi cocina separo todo”, comenta la docente, que cada día se siente más comprometida con el ambiente.

La maestra Rosales, igualmente, tiene en casa recipientes para separar los materiales, mientras que con sus familiares y vecinos ha divulgado la acción ecológica de la recolección separada de los residuos para su posterior aprovechamiento porque, como advierten los expertos, nada se logra con separar para finalmente enviar a un vertedero donde se vuelve a revolver todo.

Nakary Tamariz, responsable de la conformación de los Puntos Verdes, explica que las 3 R siguen un orden jerárquico: lo primero es reducir, que implica disminuir la generación de residuos que contaminen el ambiente así como tener un menor consumo de los recursos naturales; lo segundo es reutilizar, que significa alargar la vida útil de un producto antes de tirarlo o sustituirlo por uno nuevo; y lo tercero es reciclar, que es aprovechar un residuo para obtener un producto de la misma naturaleza, aunque también se habla de valorizar cuando se obtiene otro material.

Reducir, reutilizar y reciclar no son acciones únicas de 5 de junio, el Día Mundial del Ambiente, sino de todo el año. Anael, una estudiante de sexto grado en Colón, termina así un poema que creó: “Ver destruido el ambiente es muy doloroso / pues estamos matando lo más hermoso / nuestra Tierra, que nos brinda protección / y le hemos pagado con contaminación”.

 

 

GLOSARIO

Para hablar verde

B

-Basura: son todos los restos de actividades humanas que ya no resultan útiles a quienes los utilizaron. Dentro de la basura pueden encontrarse desechos (sin utilidad o valor, no será reciclada) y residuos (pueden tener una segunda vida).

D

-Desarrollo sostenible: es la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.

-Desecho sólido: material remanente o sobrante de cualquier actividad, proceso u operación para el cual no se prevé otro uso o destino inmediato o posible. Debe ser eliminado, aislado o dispuesto de forma permanente.

P

-Promotor ambiental: es un líder comunitario, comprometido con el desarrollo sostenible, cuya vocación e interés le permiten formular propuestas para guiar a sus vecinos hacia la solución de problemas ambientales y al encuentro con la naturaleza.

R

-Residuo sólido: material remanente o sobrante de actividades humanas que, por sus características físicas, químicas y biológicas, puede ser utilizado en otros procesos.

Fuente: Guía para Multiplicadores del proyecto Acción 3R. Fondo Editorial UNET: 2015.

 

 

ENTREVISTA

El reto de conectar una economía circular

Son 17 los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ninguno manda a “recoger la basura”. El número 12, eso sí, habla de “producción y consumo responsable”. Urge cambiar la visión, subir de nivel en la materia ambiental. Así piensa e invita a pensar la ingeniero agrónomo Haydee Peña, profesora e investigadora de la Universidad Nacional Experimental del Táchira en la línea de investigación de aprovechamiento agrícola de residuos orgánicos.

-¿Practicar la reducción, la reutilización y el reciclaje es una solución para aminorar el impacto de la crisis de recolección de los residuos y desechos sólidos en el Táchira?

-Es una parte dentro de un contexto que debe ser más global. Reducir tiene que ver con lo que tú como persona, dentro de tu vida cotidiana, decides usar o rechazar, como las bolsas plásticas o las bandejas desechables… porque todo, todo tiene que ser visto como un recurso. Pero, esto no es lo único, ¿cómo mejoramos esa visión? Haciendo un estudio más exhaustivo, tenemos que pensar es en economía circular.

-¿Qué es la economía circular?

-Si la sociedad va a crear bienes de consumo, vamos a fabricar cosas que después pueda, además de reutilizarlas varias veces, reciclarlas. Así, la economía circular busca la generación de bucles en los que, lo que ya se ha producido, sirva para un nuevo proceso productivo.

-Por ejemplo…

-En el caso del compostaje, el bucle es perfecto: con una materia orgánica, vuelves a obtener un material. Una sociedad basada en estos principios de la economía circular, en la que se vigila lo que se produce y lo que se manda a la sociedad, conduce a otros hábitos de vida.

-Pero en el Táchira seguimos con una economía lineal, en la cual utilizamos una sola vez y botamos…

-Y eso contrasta diametralmente con lo que estamos hablando.

-¿Cómo empezamos a cambiar?

-El cambio debe darse a través de varias vertientes simultáneas: tiene que haber educación en escuelas, las maestras también deben estar involucradas tanto con los estudiantes como en sus casas, y debe existir educación hacia el ciudadano; por eso son tan importantes los puntos verdes, o de recolección selectiva, que se están montando en varias zonas. Pero todo parte de la identificación de los actores.

-¿Cuáles actores pueden ayudar a esto en el Táchira?

-No. La idea es quiénes se tienen que involucrar, no es quién puede ayudar. Todos estamos en este ambiente, y todos tenemos que cuidarlo. Lo que hay que buscar es que quienes ya están sensibilizados logren conectar a otros para que, así, todos en la sociedad caigan en cuenta de que son responsables. Alcaldías y gobernación tienen que servir de enlace.

-Para alcanzar la “producción y consumo responsable” de la cual hablan los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ¿qué hay que hacer?

-Primero, producir responsablemente es, por ejemplo, sacar un jugo en un envase que sea retornable o 100% aprovechable. Para eso tiene que haber conexión entre los empresarios para que esos empaques sean recolectados, para desarrollar una logística común. Hay países donde esto se maneja a través de una ley de envases. Y, segundo, consumir responsablemente implica no seguir desperdiciando materia que se pudiera reutilizar.

-¿Cuál es la importancia de separar?

-Esa es la esencia, por ahí te vas educando, al decidir qué tipos vas a separar. La ganancia al ambiente es que eso no va al basurero y estás aprovechando el recurso.

-La meta, entonces, es que mientras menos basura vaya al vertedero ganamos todos…

“Se trata de separar, y después ubicar recuperadores”

-No es solo el espacio que ocupa la basura en el vertedero. Se trata de separar, y después ubicar recuperadores a los que vaya el residuo separado…

-¿Cuál es el impacto de nuestros vertederos o botaderos?

-Nuestros rellenos sanitarios no son tales, sino botaderos. Y eso, manejado como basura, tiene un gran impacto con los gases de efecto invernadero. Si va mezclado el residuo orgánico -si no se separa ni se composta- hay mayor generación de estos gases. Todo esto va a empezar a mejorar cuando separes lo orgánico y lo compostes.

-¿Y cómo nos afecta eso?

-Impacta directamente hacia el calentamiento de la atmósfera. Los gases de efecto invernadero (el CO2), el metano y el óxido nitroso, que son los que principalmente se generan con el residuo orgánico no separado, huelen mal y botan lixiviados.

-Hay gente que dice que si nos desbordan cosas como encontrar comida para el día a día, el ambiente es un tema secundario…

-El ambiente debe ser la prioridad. Tenemos problemas muy profundos, pero fundamentalmente se dan porque necesitamos elevar nuestro nivel cultural en lo ambiental. Pensar en una sociedad sostenible, en aprovechar los pocos recursos que podamos tener, puede ser nuestra tabla de salvación.

 

 

EN PORTADA

Mayoría de residuos y desechos sólidos

que genera el Táchira son aprovechables

En la UNET recién fue abierta el Aula Viva; a la derecha, una demostración de un Punto Verde. (Foto/Jorge Castellanos)

La crisis de recolección y disposición final de los residuos y desechos sólidos ahoga a San Cristóbal y muchos pueblos del Táchira. Pero lo que parte de la sociedad ignora es que la mayoría de esa basura mezclada podría ser aprovechable.

Solo el 17% de los residuos son descartables, mientras que el 39% puede ser aprovechado para la producción de abono orgánico (es decir, es compostable) y el 44% restante debería ser recuperable a través del reciclaje, como es el caso del plástico, el papel, el cartón y el vidrio. De esto se desprende que, a los vertederos, idealmente solo debería ir el 17% de todos los residuos y desechos sólidos que producen los tachirenses.

Los anteriores son resultados de un estudio de caracterización de los residuos y desechos sólidos generados por la Mancomunidad de la Zona Norte del estado Táchira (Manorta). En el contexto del proyecto Acción 3R, la investigación la realizó un equipo interinstitucional conformado por el CISP, el Ciulamide, la UNET, el ICLAM y el INE.

Aunque los resultados anteriores corresponden a la generación de 12 municipios del Táchira, investigadores consideran que se podrían extrapolar al resto del estado en tanto se mantiene un comportamiento similar de la sociedad en cuanto a los materiales que son desechados.

En la gráfica de más arriba, una parte del Aula Viva; espacio dentro de la UNET recién abierto y concebido por el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP) como un espacio para la educación en acciones dirigidas a las gestiones de reciclaje y conservación ambiental.