POR Daniel Pabón


La educación privada sin subsidio estatal vive en medio de este contrasentido: la resolución ministerial número 114 los obliga a hacer un solo ajuste de mensualidades al año, pero, solo en lo que va de 2018, y por el efecto inflacionario, el Ejecutivo ha decretado cuatro incrementos salariales, de obligatorio cumplimiento para el sector.

“La resolución 114 tenemos que aplicarla obligatoriamente, pero está desajustada y fuera del contexto económico que vive el país”, afirma Guerrino Guariento, asesor nacional y presidente estadal de la Asociación Nacional de Institutos Educativos Privados (Andiep). En Venezuela hay alrededor de 5.800 unidades educativas privadas. De ellas, cerca de 670 reciben subsidio. En consecuencia, la mayoría afronta en solitario la crisis económica.

—¿Cómo hacen para ajustar estas dos realidades?

—En este caso, cuando hay decretos presidenciales, hacemos los ajustes correspondientes aplicando la Ley del Trabajo, porque los aumentos son obligatorios para todos. Lo hacemos a través de la resolución 058: los consejos educativos hacen la estructura de costos con base en las exigencias, se analizan y se aprueban.

—¿Estos aumentos siempre son autorizados por los padres y representantes?

—Sí, totalmente, a través del comité de finanzas del consejo educativo.

—¿En qué porcentaje han aumentado las matrículas para este próximo inicio de año?

—Es imposible definirlo. Yo que formé parte de la mesa de trabajo con el Ministerio, en Caracas, el mismo ministro de ese entonces dijo que de ahora en adelante no se hablaba más de porcentajes, sino de estructuras de costos. Lo que dé, siempre y cuando estén ajustadas a las exigencias de la Sundde, es lo que se va a aplicar en cada institución.

—Y, nominalmente, ¿en cuántos bolívares aumentaron las matrículas?

—En colegios no subsidiados, depende de cada estructura de costos: puede ser que haya un aumento de 5 millones, puede ser que haya uno de 10 millones, de 14 millones… todo depende de cuánto establezca el consejo educativo, en función del sueldo que se le quiera dar al personal docente. La situación del personal docente es de pobreza casi extrema.

—¿Hasta qué punto continúa la emigración de personal docente?

—Es terrible. Este año, según las estadísticas que tenemos, se han ido del país 48 mil docentes, y 48 mil docentes no se forman de la noche a la mañana, con el agravante de que no hay alumnos en las escuelas de educación y con el otro agravante de que los papás no quieren que sus hijos sean educadores.

—¿Y en el Táchira?

—Hay colegios que reportan 80% de fuga de docentes, hasta 90%. Lamentablemente un colegio de Andiep en el Táchira cerrará, por razones económicas. Lo que ocurre es que lo que da la estructura de costos se divide entre el número de alumnos; entonces, en las instituciones pequeñas no dan la base; las medianas sobreviven con miles de dificultades, y a las grandes se les facilita un poco más porque lógicamente el costo se divide entre más alumnos.

—El domingo el ministro de Educación decía que están recibiendo la migración de estudiantes de la educación privada hacia la educación pública por los altos costos de las matrículas, en algunos casos…

—No tenemos información, ni seguridad, ni garantía de ello. Para nosotros, es totalmente al revés: la información que tenemos a nivel de nuestra asociación es más bien de alumnos de centros públicos que están solicitando los privados porque, a pesar de las dificultades de docentes, en los privados hay esa preocupación de sustituir.

—¿Cómo lo están haciendo?

—Muchos colegios nuestros han recurrido a la autorización de padres y representantes profesionales universitarios, no docentes, que han colaborado y están colaborando dando clases en áreas afines a su especialidad. Así se beneficia tanto por el sueldo que le ingresa como por un descuento que por norma se le hace en el pago de la mensualidad de su hijo.

—¿Entonces no hay estudiantes en desbandada del privado al público?

—Con la mayoría, en el caso específico nuestro y de los informes que tenemos, los retiros que hemos tenido son todos para el exterior, no es para públicos.

—En un contexto de hiperinflación, ¿qué futuro tiene la educación privada?

—Bien difícil, bien complejo. Y más porque el caso del Táchira es especial: es de los estados, en conjunto con el área metropolitana de Caracas, donde más representantes quieren tener a sus hijos en escuelas privadas. Lógicamente, la limitante de ahora es que muchas veces no pueden combinar costos de vida con el pago de una mensualidad.

—¿Hay morosidad?

—Hay morosidad de un 30% pero, en el caso del Táchira, es uno de los estados donde los representantes son más puntuales al cancelar la mensualidad y son ttmás responsables.

—¿Qué expectativas tiene del nuevo año escolar?

—Uno como educador siempre piensa en positivo; si nosotros desmayamos, ¿cómo hacemos? Tenemos que ser la fortaleza. Pero, realmente, hay un ambiente difícil, de tristeza y pesimismo; entre los mismos alumnos ha bajado el nivel de estudio, porque el muchacho no ve salidas. La mayoría de quienes terminan el bachillerato piensan para dónde irse.