domingo 13 junio, 2021
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Tachirenses en el Mundo /Juan Carlos Velasco: sin límites para crecer y avanzar

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Norma Pérez


A la edad de 15 años ingresa a la universidad y a los 21 es ingeniero en Informática. Actualmente está radicado en México, donde dirige su empresa de servicios en el desarrollo de software, tecnología de la información y telecomunicaciones

Desde primaria, Juan Carlos Velasco Cárdenas se destacó como un aventajado estudiante. Cursó primero y segundo grados en un solo año, porque aprendió a leer y a escribir en el preescolar. En bachillerato recibió, por parte de la alcaldía de San Cristóbal, un reconocimiento por ser uno de los mejores promedios académicos del estado Táchira.

A la edad de 15 años ingresa a la universidad y a los 21 es ingeniero en Informática. Actualmente está radicado en México, donde dirige su empresa de servicios en el desarrollo de software, tecnología de la información y telecomunicaciones.

Una sólida formación, la experiencia acumulada y el deseo de proyectarse más allá de las fronteras venezolanas, fueron el impulso para que hiciera realidad las metas trazadas y proseguir, incansable, la consolidación de su crecimiento profesional.

Sobresaliente trayectoria

Con parte de su equipo de trabajo.

Aun cuando nació en San Cristóbal, es en el turístico pueblo de Peribeca donde está el hogar de crianza de Juan Carlos Velasco. Allí se encuentran sus parientes y el negocio que fundó su abuelo, Vicente Velasco.

Durante su infancia y adolescencia se perfiló como un estudiante sobresaliente y un amante del fútbol, deporte que practicó durante varios años.

“Inicialmente quise estudiar Medicina, pero en ese entonces esta carrera todavía no estaba disponible en el núcleo Táchira de la Universidad de los Andes; mi segunda opción era ingeniería en Informática. Definitivamente, mis gustos por las matemáticas me inclinaron hacia la carrera de Ingeniería”.

Con apenas 15 años de edad ingresó a la Universidad Nacional Experimental del Táchira, el 27 de marzo del 1998; su fecha de graduación fue el 27 de marzo de 2004. Obtuvo su título de ingeniero en Informática.

Durante este período participó en tres ediciones de las Olimpiadas de Programación, y en dos oportunidades compitió en los Juegos Venezolanos de Instituciones de Educación Superior, Juvines.

“La universidad me enseñó muchas cosas, fue difícil llegar hasta Paramillo desde Peribeca, porque el trayecto de ir y venir era complicado; también me permitió descubrir que había cosas mucho más grandes que San Cristóbal”.

Dice que su vida personal fue muy particular, debido a que su primera novia, la que después sería su esposa, fue Miss Táchira-2002, Tibisay Montilva: “cuando ella participó en el concurso de Miss Venezuela, yo todavía era estudiante y fui foco de atención entre mis compañeros”.

Recuerda que en el campus universitario hizo los mejores amigos, pues por ser una carrera relativamente nueva, estudiaron prácticamente todo el tiempo juntos.

“Siempre sentí la necesidad de salir rápido de la universidad, aun cuando allí hice muy buenos amigos, que todavía conservo y muchos de ellos actualmente forman parte de mi empresa”.

Aprendizaje y proyección

Juan Carlos Velasco incursionó en el campo laboral antes de graduarse. Realizó sus pasantías en Industrias Pellizzari, donde desarrolló un software para gestionar las obras que esta organización tenía en diferentes estados del país; allí le ofrecieron trabajo; esta circunstancia retrasó la entrega de su tesis de grado y también su graduación. En diciembre de ese mismo año lo envían a La Guaira, a cumplir labores de administración en la aduana aérea de Maiquetía.

“Esa fue una de las experiencias laborales más fuertes que tuve, pues debía cumplir funciones de administración, para lo que no estaba preparado profesionalmente, ya que soy ingeniero. Al culminar este trabajo me asignaron nuevas obras:  el viaducto 1-1 del tren Cúa-Caracas y los edificios residenciales de Fuerte Tiuna”.

Al retornar a San Cristóbal se incorpora a trabajar con la construcción de la Villa Olímpica y los estadios para la Copa América, cuya sede era la capital del Táchira.

En el 2006 contrae matrimonio y junto a su esposa decide viajar a México, pues ella tenía una oferta de trabajo, que no se concretó. Regresa a Venezuela y se reincorpora a Industrias Pellizzari, esta vez a trabajar en la ampliación del aeropuerto internacional de Maiquetía, como administrador.

“En esta empresa cumplí dos roles: desarrollar el sistema de Gestión de Obras, el cual hice durante mis pasantías y mi primer año de trabajo, después implementarlo, y ser administrador de varias obras, donde básicamente llevaba la parte de compras, recursos humanos y gerencia.  Fueron cuatro años de aprendizaje, del cual estoy sumamente agradecido, porque así obtuve las bases para desarrollar muchos de los proyectos actuales”.

A pesar de los que cambios que esta decisión implicaba, se radica en México en noviembre de 2007:

“Llegar aquí sin papeles fue algo muy complicado, aun cuando la situación migratoria era muy diferente a la actual. Moverse en un país donde no conoces a nadie no es nada fácil, no tenía familia, ni amigos, ni nadie en quién apoyarme; tuvimos muchos inconvenientes al llegar; aunque somos de países latinos, hay una diferencia cultural muy grande”.

A dos meses de su arribo, consigue trabajo en “Pegaso Banda Ancha”, una empresa que provee internet satelital a todo México, donde le ayudan a gestionar los documentos necesarios para legalizar su permanencia. Allí estuvo desde enero de 2008, hasta diciembre de 2011,

“Volví a ejercer mi carrera al cien por ciento; me dieron la oportunidad de ser gerente de Sistemas y tuve a mi cargo una infraestructura de comunicaciones que se encontraba en Atlanta, Georgia, por lo que viajaba constantemente a Estados Unidos. Durante ese periodo hicimos la migración de un satélite que generó problemas; movilizamos los clientes a un satélite nuevo”.

Posteriormente ingresa a Cisco Systems, donde permanece durante cinco años: “Mi labor principal fue atender clientes por toda Latinoamérica; los primeros dos años estuve enfocado en cumplir requerimientos de Telmex, y después realicé implementaciones de productos de Cisco en Chile, Argentina, Colombia, Brasil, Costa Rica y Jamaica».

Consolidación y expansión

Su paso por Cisco Systems le permitió a Juan Carlos Velasco mostrar su capacidad profesional en empresas de telecomunicaciones, por lo que en 2013 crea junto con su amigo mexicano, Jorge Alberto Romero, una compañía de servicios que bautizaron como “EmQu Technologies”.

“Los retos son grandes, sobre todo ganarse la confianza de los clientes; inicialmente muchos llegaron por trabajos previos que había realizado para ellos. Empezaron los requerimientos, pero para poder expandirme como empresa necesitaba capital y ahí fue donde las cosas empezaron a complicarse, porque encontrar inversionistas no fue una tarea sencilla”.

En 2017 cierran un contrato con la empresa norteamericana Itential, y esto les permite conseguir el financiamiento necesario para poder expandirse.

“Gracias a ese contrato encontramos a dos de nuestros más grandes clientes, que son T-Systems North América y AT&T México. La empresa ha crecido bastante, gracias a Dios, hemos traído mucha gente de Venezuela a trabajar con nosotros”.

A la fecha, ya cuentan con tres compañías:  EmQu Technologies SA de CV, con sede en México; EmQu Technologies LLC, con sede en Atlanta, Georgia, y WeD Technologies CA, ubicada en San Cristóbal y que permite la contratación de personal venezolano.

Hay un total de 75 personas trabajando, distribuidas de la siguiente manera:  25 se encuentran en Venezuela, 45 en México y 5 en Estados Unidos.

“Tenemos planes de expansión hacia Europa, ya contamos con un representante en España, pero a causa de la pandemia, hubo un retraso considerable”.

Segundo hogar

A quince años de residir en el país azteca, manifiesta que este se convirtió en su segundo hogar.  Allí nacieron sus dos hijos, él ya tiene la nacionalidad mexicana y su empresa se afianza cada día más.

Aun así, no deja de recordar y extrañar su terruño: “la comunidad de venezolanos en México ha crecido mucho, aunque ya se encuentran muchas cosas que normalmente tenía en Venezuela; la nostalgia por nuestra tierra siempre está presente. Toda mi familia sigue en Peribeca, por eso trato de viajar una vez al año, aunque la última vez que pude ir fue en octubre de 2019; nosotros, como tachirenses, somos muy apegados a nuestra tierra”.

Juan Carlos Velasco consolida su carrera más allá de las fronteras venezolanas. Porque no hay límites para crecer y avanzar.

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