martes 17 mayo, 2022
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Pdvsa corre el riesgo de ser sancionada por su alta emisión de gases contaminantes

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Venezuela está retrasada en el cumplimiento de las acciones para honrar sus compromisos de disminuir las emisiones de los gases responsables del cambio climático. Esto se evidencia en las impresionantes llamas en los mechurrios de Pdvsa, por donde se expulsan al ambiente millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Analistas sostienen que con el plan de siembra petrolera que impulsó la producción de crudo pesado, ubicó a la estatal en los primeros lugares de las petroleras más contaminantes del mundo 


La misma ineficiencia que causó una severa caída en la producción petrolera está ocasionando serios daños y pasivos ambientales en Venezuela. Expertos afirman que además se están destruyendo los recursos petrolíferos de un país que requiere de grandes inversiones para salir de la crisis.
La industria venezolana de los hidrocarburos presenta desde hace varios años una serie de problemas operativos debido a la falta de mantenimiento de sus instalaciones. Esta situación ha ocasionado desde derrames de crudo en tierra y mar —perjudicando áreas agrícolas y pesqueras— hasta la expulsión a la atmósfera de grandes volúmenes de gases contaminantes, como el dióxido de carbono (CO2) y metano, que afectan al clima, el aire que respiramos, los suelos y finalmente a la salud de los venezolanos.
Venezuela ha firmado acuerdos internacionales en los cuales se compromete a disminuir los gases contaminantes causantes del cambio climático o del efecto invernadero. Aunque los plazos para cumplir las metas de disminución de las emisiones se encuentran entre 20 a 30 años, aún las autoridades no están preparadas para ejecutar los planes necesarios para hacer frente a dicho reto.
En este sentido, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) —que ya lleva en sus espaldas una serie de acreencias financieras y laborales que saldar— tiene una deuda muy importante en el corto plazo: la ambiental.
En varios países ya han acometido decisiones para sancionar a las economías con mayores emisiones. Este jueves 13 de enero se conoció que la empresa holandesa Dutch advirtió a 30 compañías multinacionales emisoras de CO2 que las demandará judicialmente si no disminuyen sus gases contaminantes en 45% para el año 2030. Aunque Pdvsa no se encuentra en esta lista, puede estar sujeta a algún tipo de sanción o simplemente a que no le compren más sus productos, o que se los compren a un precio muy por debajo del mercado por sus elevados niveles de contaminación.
Sobre 90% de las economías del orbe son signatarias de estos acuerdos que apoyan como necesaria la transición energética y el cero-neto para 2050 (net-zero). 
Einstein Millán Arcia, asesor de petróleo y gas y director-gerente de la consultora internacional Fractal en materia de Energy & Carbon Sequestration, indicó que todos los proyectos y activos que Pdvsa opera, desde la implementación del plan de siembra petrolera en 2006, han sido consecuentemente intensivos en términos de emisiones de carbono.
«Antes del arranque de este plan, las emisiones de los crudos pesados y extrapesados era de 17%, mientras que hoy la relación abarca cerca de 61%. Los crudos pesados y extrapesados por su naturaleza contienen largas cadenas de carbono y son altamente contaminantes porque tienen mayor densidad de carbono en su constitución molecular», explicó.
De acuerdo a los cálculos realizados, dada la producción y el tipo de operaciones, Venezuela emite solamente a través de su industria petrolera 160 millones de toneladas de carbono por año. Ello, eventualmente, se podría traducir en una exposición financiera en exceso de 5.000 millones de dólares anuales si no se toman las medidas necesarias para disminuir estas emisiones.
Esta exposición financiera significa que cuando el país esté en condiciones de exportar crudo a naciones como las europeas o norteamericanas, estará obligado a cancelar altas sumas de dinero en forma de multas o sanciones, debido a la gran cantidad de gases contaminantes que emite a la atmósfera al producir sus hidrocarburos. 
«Venezuela debe en el corto plazo comprometerse a cumplir con una serie de metas y objetivos en línea con los acuerdos sobre control de emisiones directas e indirectas. Pero Pdvsa está lejos de poder reducir las emisiones propias generadas en su cadena de producción y de negociación y, por el contrario, la tendencia de las emisiones de dióxido de carbono, gas metano, sulfuros (SOx) y nitratos (SOx) ha ido en aumento«, sostuvo Millán Arcia. 
En los procesos de producción petrolera, cuando se quema el gas natural que se genera como colateral durante la producción de crudos, la combustión que se produce genera CO2 más agua, lo que constituye una acción ofensiva al medio ambiente. 
Si Venezuela sostiene en más de 90% su economía en divisas petroleras, todo apunta a que, de continuar su proceso de contaminación, sufrirá duras consecuencias al no poder colocar sus hidrocarburos en los mercados globales. 
Un reporte de Climate Accountability Institute, empresa de investigación sobre las grandes compañías petroleras en el mundo, afirmaba en 2019 que Pdvsa ocupaba la décima posición entre las compañías más contaminantes. Pdvsa superaba en emisiones a PetroChina, ConocoPhilips, las empresas nacionales de petróleo de Abu Dhabi, Kuwait e Irak, la francesa Total y Petrobras, que ocupaba el puesto número 20.
En 2016, la jefa de la delegación de laUnión Europea (UE) en Venezuela, Aude Maio-Coliche, dijo en un seminario internacional sobre Cambio Climático en Caracas, que el país emitía el 0,86% de las emisiones globales. Mientras, en el registro mundial de las emisiones de CO2 que se tienen desde 1970, resalta que el año en el cual el país lanzó al ambiente mayores emisiones fue 2012 con 194,4 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Refineria-Cardon gasolina
Rubén Pérez, consultor en materia de gas natural y petroquímica, coincide con que Venezuela avanzó en los últimos años como uno de los principales países emisores de gases de efecto invernadero. De hecho, se ubica en la quinta posición como la nación que más quema gas en el mundo, luego de haber estado en años anteriores en el octavo puesto.
Resaltó, sin embargo, que en 2020 hubo en algunos lugares del país una disminución de los gases que se envían a la atmósfera, debido más a la caída de la actividad petrolera que a un programa asociado a reducir las emisiones.
Pérez indicó que a la quema de gas en la zona de Monagas y Faja del Orinoco, lo acompaña el venteo de gas en el estado Zulia y principalmente desde el lago de Maracaibo, el cual se genera por las continuas fugas de gas de las cientos de tuberías de Pdvsa.
«La mayor cantidad de emisiones de nuestra industria petrolera proviene de la quema de gas, principalmente de la Faja del Orinoco y del norte de Monagas, y por las fugas de gas en el lago de Maracaibo. Esos son los dos factores que impulsan el incremento de emisiones de Pdvsa, aunque no esté produciendo como en años anteriores», indicó Pérez.
Recalcó que en comparación con otras empresas petroleras estatales, Pdvsa se encuentra muy por encima de compañías como la colombiana Ecopetrol y PetroPerú, en cuanto a generación de emisiones.
Según cifras preliminares de 2021 hasta octubre, solamente el norte de Monagas llegó a quemar en un promedio 1.500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, lo que representa casi la producción total de gas de Colombia de 1.800 millones de pies cúbicos por día, el cual tiene un consumo diario de 1.500 millones de pies cúbicos.
De acuerdo a estos datos, la quema de gas solo en Monagas generó de enero a octubre del pasado año, 87 mil 500 toneladas diarias de CO2 que se emiten a la atmósfera.
Al ser consultado sobre por qué se incrementa la contaminación, a pesar de la caída de la producción de crudo en el país, Einstein Millán Arcia explicó, entre otras variables, que Pdvsa aumentó la producción de crudos extrapesados que se encuentran en gran medida en la Faja Petrolífera del Orinoco, que resultan ser más contaminantes que el crudo liviano y mediano.
«La proporción de crudos pesados y extrapesados es cuatro veces superior a lo que se producía antes del Plan Siembra Petrolera, antes era 17% del total de producción y ahora es 61%. Segundo, las operaciones de la industria son altamente ineficientes; tercero, maximiza el uso de los mejoradores que cada uno de ellos tiene un potencial de generar entre 8 mil y 12 mil toneladas de CO2 diarios; las refinerías están haciendo procesos caóticos porque no han sido optimizados, es decir, tiene un altísimo descontrol al cual hay que ponerle coto rápidamente», dijo.
Para Millán Arcia, este ha sido el fracaso del Plan Siembra Petrolera puesto en marcha por Hugo Chávez y Rafael Ramírez: se abandonaron los grandes proyectos de mantenimiento y de producción de los crudos menos contaminantes, menos costosos de producir y más cotizados en los mercados (crudos livianos y medianos). En el apalancamiento de esa producción estaba la inyección de gas natural, pero esto se descontinuó y ese gas fue desviado a la quema y venteo a medida que se desinflaban los yacimientos. 
Por otra parte, Pérez advirtió que aunque las emisiones por venteo en Zulia son menores a las que se generan por quema de gas natural en Monagas, es altamente más contaminante.
«Desde el lago de Maracaibo el gas se va directamente a la atmósfera sin pasar por un mechurrio. El gas natural en su forma pura, como sale de las tuberías submarinas a través de las fugas, es 27 veces más dañino para la capa de ozono», dijo.
En el Lago de Maracaibo Pdvsa Occidente pierde en fugas aproximadamente el 80% del gas que produce, agregó.

¿Qué hacer?

Venezuela ya está retrasada en el control de emisiones, porque no cuenta —entre otras cosas— con el personal profesional para llevar a cabo los planes para mitigarlas. Señalan los expertos consultados que si Pdvsa comenzara ahora le tomaría unos 10 a 20 años para llevar a cabo los cambios en la economía y en la cadena de producción.
Sin embargo, Millán Arcia dijo que es posible lograr una reducción importante en el corto plazo, de tomar acción inmediata. La primera que debe tomar Venezuela es la creación de una economía circular (se reduce el uso de la materia prima natural, se procesa menos y se recicla más) para reducir las emisiones entre 30% a 35% y «aprovechar las potencialidades que tiene el país en el campo de los renovables que, por omisión o ignorancia, no han sido consideradas. Hay muchas fuentes renovables de generación de energía que ni siquiera han sido mencionadas a pesar de estar a la vista». 
Destacó otras acciones que se pueden emprender de inmediato que pudieran reducir significativamente las emisiones en uno o dos años. Entre ellas, apuntar a la producción de hidrocarburos más livianos, maximizar el uso y la producción de gas natural (que ya está considerada como la fuente de energía por excelencia del futuro, por ser menos contaminante), reducir la exposición a procesos altamente contaminantes como el uso de los mejoradores y evitar fuga en los pozos petroleros (incluso los abandonados que siguen teniendo un potencial elevado de generación de metano que se filtra a través de prácticas operacionales ineficientes); y actualizar la flota de transporte aéreo y terrestre.
Rubén Pérez recordó que Venezuela ha reconocido ante los organismos internacionales que está emitiendo grandes cantidades de gases contaminantes, pero ha señalado que no cuenta con los recursos para acometer planes para mitigar esta situación. El gobierno ha solicitado financiamiento para resolverlo, pero hay dudas de que realmente esa inversión llegue a donde debe ser destinado.
«Pdvsa ha venido trabajando en el tema ambiental, pero ha ido muy lento. Es un problema muy complejo y que no se resuelve de la noche a la mañana. Han sido pañitos de agua caliente. Lo que se observa hasta ahora es que han tratado de recuperar algunos equipos, aunque eso no garantiza que no se siga quemando el gas. Hay situaciones propias de los yacimientos que hacen que se genere más gases y no se cuenta con la infraestructura óptima ni suficiente para manejar esos volúmenes de gas», acotó Pérez.
Por otra parte, en Venezuela no hay un organismo regulador que fije a grandes rasgos la política energética y ambiental, ni obligue a Pdvsa a cumplir con las normativas, apuntaron los consultados. Explicaron que el impacto de que haya desaparecido esa supervisión es, precisamente, «el actual desastre operativo en Pdvsa». Desde hace dos décadas, aproximadamente, el Ministerio de Energía y Petróleo (generador de políticas públicas y al mismo tiempo regulador) y Petróleos de Venezuela (empresa a supervisar) se fundieron en uno solo.
«Las que se van a encargar de meter en el carril a Venezuela serán las grandes economías en el mundo a las cuales Pdvsa le vende actualmente su crudo, porque hasta China y Rusia están ejecutando políticas para reducir sus emisiones de gases. En el mecanismo de comercio internacional es donde estará las principales penalizaciones», dijo Millán Arcia.
Pérez, por su parte, acotó que las políticas gubernamentales de un país son decisiones soberanas o políticas de Estado, por lo que es poco lo que se puede hacer desde fuera para obligar a ejecutar los planes a los cuales se han comprometido. «Es una cuestión de conciencia-país con el ambiente». A lo interno, los ministerios correspondientes y las leyes nacionales establecen que se debe hacer el mejor uso eficiente de los recursos; no obstante, el ente encargado de velar que eso se cumpla, como es el Ministerio de Petróleo, ha tenido la misma gerencia en Pdvsa, «por lo que es el mismo Estado supervisándose a sí mismo».  

El control de emisiones nace con el Protocolo de Kyoto a finales de los año 90; sin embargo, se ratifica en el COP21 de París en 2015, donde logran acuerdos internacionales cuyos objetivos apuntan a la disminución de las emisiones de CO2 en el corto (uno a dos años) y mediano plazo (tres y cinco años). Luego, en 2021, se celebró el COP26 en Glascow en Reino Unido y acordaron financiamientos por 100.000 millones de dólares anuales por los próximos 10 años y el compromiso de los países signatarios de lograr una reducción significativa de sus emisiones para 2030 y 2050.
Hay proyectos de control de emisiones que apuntan a la captura, secuestro, mineralización y transformación del CO2.
Normalmente en la industria petrolera operativa y eficiente se destina entre un 10% y 15% del presupuesto a la parte ambiental, pero en la situación que muestra Pdvsa se hace difícil estimar cuánto serían los recursos a financiar los proyectos en esta materia.
Ahiana Figueroa
Tal Cual

 

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