jueves 28 octubre, 2021
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Acosada la salud del corazón por la economía y el covid-19 

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El corazón necesita muchos cuidados.

Nancy Porras 

El primer factor de riesgo es la edad, pero no se puede modificar; el género también, pues los hombres tienen más probabilidades de padecer infartos que las mujeres, tanto el adulto joven como el maduro. 

Celebrando el Día Mundial del Corazón, este órgano vital del cuerpo humano late en medio de la indiferencia de la gente que no quiere cuidarse, la crisis económica de muchos países y la pandemia del covid-19.

Las personas tienen bajo la manga de la camisa una carta muy importante y es que los factores de riesgo que inciden en la probabilidad de que alguien se enferme del corazón son perfectamente prevenibles, si se controlan. Se evitan las enfermedades cardiovasculares y disminuyen sus probabilidades de aparición en el transcurrir de la vida.

El cardiólogo Leonardo Ramírez dejó claro que las enfermedades cardiovasculares “no son un designio de Dios”, tampoco están escritas en el destino de nadie, sino que aparecen como mandato genético y pueden traer algunos inconvenientes que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares, como por ejemplo la hipertensión arterial, la diabetes y la dislipedemia.

—Pero el mayor número de factores de riesgo para enfermar del corazón son elementos con los que no nacemos, no son hereditarios, sino que se adquieren en la vida de la persona.  Hay mucha gente que tiene un infarto agudo al miocardio a los 60 años y nunca supo que fue el producto de muchas imprudencias durante su juventud o tal vez descuido de su propia madre durante el embarazo — aseveró el especialista en cardiología.

Esa persona de 60 años tal vez piense que está pagando algo de la vida anterior y no lo relaciona, por ejemplo, con ser fumador durante cuarenta años, sedentario, obeso, hipertenso o diabético, además de no prestar atención a esas enfermedades.

¿Se pueden prevenir los infartos?

Los especialistas indican que sí se pueden prevenir los infartos y los ACV, que son las dos patologías más frecuentes del sistema cardiovascular y por las que mueren anualmente unos 18 millones de personas en el mundo, según los expertos, que además señalan que el 80 % de las defunciones podrían evitarse si se mantuvieran los hábitos de vida saludable.

Más muertes que por covid-19 

A casi a dos años de haberse iniciado la pandemia del covid-19,  se han registrado cerca de 5 millones de muertos y por enfermedades cardiovasculares  fallecen 18 millones de pacientes.

“Deberíamos tenerle más respeto a los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de enfermedad cardiovascular, más que al mismo covid-19”, sentenció el doctor Leonardo Ramírez.

Hay imprudencias que se cometen durante la vida que aumentan las probabilidades de infartos agudos al miocardio y ACV.

El primer factor de riesgo es la edad, pero no se puede modificar; el género también, pues los hombres “tenemos más probabilidades de padecer infartos que las mujeres, en la etapa de la adultez, tanto del adulto joven como el maduro”.

Antes de la tercera edad son los hombres los que tienen mayores probabilidades de tener infartos y de enfermarse del corazón, aunque las mujeres, después que entran en la menopausia, alcanzan y sobrepasan al hombre, no solamente al tener enfermedades cardiovasculares, sino al complicarse la vida, e incluso morir, recalcó el doctor Ramírez.

Malos hábitos 

Muchos de los factores de riesgos dependen de los hábitos que se tienen. Por ejemplo, el tabaquismo, a nadie le obligan a fumar, pero la publicidad que llega más fácilmente a través de las redes sociales, con un mensaje muy bien elaborado y cuyo fin es lograr que los jóvenes se sientan más atractivos, guapos, interesantes, con un cigarrillo en la mano, entonces, convencen a muchos de comenzar a fumar.

De esta manera, el tabaquismo es el principal factor de riesgo para enfermar el corazón y otros órganos, la hipertensión arterial, pero también hay factores de riesgo para convertirse en hipertenso, como el sedentarismo, obesidad, tabaquismo, consumo de alimentos ricos en carbohidratos, en sal; entonces, al favorecer la aparición de la hipertensión, indirectamente y a mediano y largo plazo, se ayuda a la aparición de enfermedades cardiovasculares como el infarto, expuso el cardiólogo.

Atención con el sedentarismo 

Argumentó que el sedentarismo es hoy considerado tan dañino como el cigarrillo; no necesariamente se debe ser un deportista, se trata de no estar todo el día sentado frente a un computador o acostado con un celular, como muchos jubilados y muchachos desempleados, que apenas se paran para comer y están todo el día en la cama.

Hay otros factores de riesgo, como tener el colesterol alto, la glicemia elevada, sobrepeso, los cuales pueden ser modificados, pero para ello se necesita llegar al pensamiento de la gente, porque hay muchas personas que no lo saben y se mueren sin conocer qué pasó.

Afectados los países con bajos ingresos 

Las estadísticas de las enfermedades cardiovasculares se captan más en los países con ingresos económicos bajos y medios, porque las circunstancias, los estilos de vida, se reúnen para convertirse en factores de riesgo, para que el corazón enferme, comenzando por la alimentación.

En tal sentido, refirió el doctor Ramírez que en los países de menos recursos están más encantados por los carbohidratos, las harinas, que son más económicas, y menos hacia las proteínas y vegetales.

Sin embargo, cree que en los países de altos ingresos económicos también hay problemas, pero se cuenta con más recursos para poder tratar rápidamente al paciente. Tienen encima la dificultad del consumo mayor de alimentos procesados, con altas cargas de sodio que usan como preservativos de los alimentos.

Más grasa, más daños 

Además, ahora se sabe de la alta carga de grasas saturadas, de refritos que se utilizan en las industrias, convierten a las grasas conocidas como tras, que son las que se transforman con el calor, como el pollo a la broaster, y las carnes que se fríen en las cadenas de hamburguesas, que son muy dañinas, porque resultan difíciles de procesar por el hígado y se depositan en las paredes de las arterias, produciendo los infartos, los accidentes cerebrovasculares y la enfermedad renal crónica.

Al referirse al caso de Venezuela, resaltó que hay más incidencia de infartos y además peores condiciones para poderlos tratar, porque el sistema de salud público es muy deficiente; debe hacerse más medicina preventiva para acercarse a un estilo de vida cardiosaludable que disminuya la probabilidad de enfermarse del corazón.

De seguir el ascenso en los registros de afecciones cardiovasculares, se estima que en Venezuela, en el año 2030, habrá cerca de 60 mil muertes, representando el 33 % de la mortalidad en el país, de acuerdo con lo explicado por el doctor Tulio José Núñez, de la Sociedad Venezolana de Cardiología.

Costoso atender un paciente 

—Es muy costoso tratar un infarto al miocardio o un accidente cerebrovascular, tanto el personal que se necesita para tratarlo, como los insumos que se requieren para hacerlo de una manera eficiente, como los equipos electrónicos de imágenes, de técnicas quirúrgicas— estimó

Se trata de disminuir el hábito tabáquico, aumentar la actividad física, disminuir el peso, mejorar la alimentación, disminuir los carbohidratos, las grasas saturadas, aumentar el consumo de vegetales, las legumbres, los frutos secos.

Aumentar el consumo de agua es importante, pues este líquido es una fuente de vida y mucha gente no quiere consumirlo, pues prefiere ingerir refrescos.

Pandemia-corazón 

Con la pandemia aumentó el sedentarismo, el confinamiento, aislamiento, y esto ha llevado a disminuir la actividad física. Hay mucha gente que ya ha salido, pero sigue un grupo en la casa, sobre todo el de mayor riesgo de contagiarse de covid, que dejó de hacer ejercicio y para no aburrirse se dispuso a hacer tortas, aumentando el consumo de carbohidratos, azúcares; a ver películas, jugar videojuegos o a estar pendiente de las redes sociales y formar parte de las personas sedentarias,

Pero también existe otro grupo que vio su situación económica afectada por el covid, descuidando sus tratamientos farmacológicos, y eso ha traído incidencias en los problemas cardiovasculares, visión en la que coinciden muchos especialistas de cardiología.

Casi toda la atención para el covid-19 

Otro hecho que se presenta es que la fuerza sanitaria se ha dedicado a tratar pacientes con covid -sostuvo el doctor Contreras- y se han suspendido las consultas, con razón o sin razón, y muchos médicos especialistas en cardiología y medicina interna se han dedicado al tratamiento del paciente covid; ha habido hospitales donde los diez pisos de hospitalización se habilitan para pacientes covid, aseveró el doctor Ramírez.

Y, por lo tanto, toda la fuerza laboral sanitaria está entregada a la salud del enfermo covid, descuidando el diagnóstico, control, seguimiento de pacientes con enfermedades cardiovasculares crónicas como la hipertensión e insuficiencia cardíaca.

Observó además que algunas personas que tuvieron infartos, presentaron arritmias, diabéticos, no fueron atendidos, quedaron, por lo menos durante buen tiempo de la pandemia a la deriva, y eso también incidió en el aumento de algunas complicaciones de pacientes cardiópatas.

Otro problema es que el paciente con un infarto o dolor torácico no quería salir a buscar ayuda por temor al covid y es por ello que se nota el aumento de la muerte súbita en los domicilios.

.Investigación de venezolanos

Cinco médicos venezolanos, patrocinados por la Sociedad Interamericana de Cardiología, presentaron un trabajo sobre algunos aspectos característicos de la población durante la pandemia.

Demostraron que la incidencia de depresión en la población latinoamericana ha aumentado un 33 % en tiempo de pandemia.

La depresión está de alguna manera relacionada con la incidencia de infartos y accidentes cerebrovasculares; ahora hay evidencias científicas de que el estado emocional alterado en la pandemia puede incidir en la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Ataque el corazón 

Es inevitable decir que el coronavirus puede atacar el corazón, complicar al paciente, pero afortunadamente no es un porcentaje muy alto; en las personas que lamentablemente se encuentran complicadas en una unidad de cuidados intensivos, las complicaciones de la actividad viral pueden afectar el sistema cardiovascular, producir infartos cardíacos, problemas renales, cerebrales e intestinales.

No descarta el doctor Leonardo Ramírez que algunas personas con covid moderado, que se la pasaron en su casa, que no tuvieron necesidad de oxígeno o terapia ni presentaron complicaciones importantes, pudieron haber tenido algún toque cardíaco.

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