domingo 24 octubre, 2021
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“Las vacunas son eficaces, efectivas y seguras”

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Desde su experiencia como profesional de la Medicina, Javier Roa explica diversos aspectos que permiten aclarar dudas y disipar la incertidumbre en torno al proceso de inmunización para contrarrestar el coronavirus


Por Norma Pérez M.


Ante el inicio del proceso de vacunación contra el covid-19 en el estado Táchira, el médico infectólogo Javier Roa señala que a la par surge una gran preocupación en la población por conocer si las vacunas que se han desarrollado son seguras, eficaces o efectivas.

“Frecuentemente se ven en las redes sociales mensajes, como “yo no me vacuno porque no es efectiva, estoy convencido de que es ineficaz”. Mi pregunta es si la gente sabe realmente qué significan estos términos, que procedo a explicar a continuación”:

  • La eficacia y la efectividad están relacionadas entre sí. La eficacia es una medida realizada durante un ensayo clínico, y la efectividad es lo bien que funciona la vacuna en el mundo real.
  • La efectividad de las vacunas coincide siempre con su eficacia en los ensayos clínicos. El año pasado, la Organización Mundial de la Salud estableció que tuvieran un margen de eficacia del 50 por ciento. Esta expectativa ha sido superada con creces por todas.
  • En Venezuela hay dos vacunas disponibles: la Sputnik V, de procedencia rusa, que tiene un 92 por ciento de eficacia, y Sinopharm o Vero Cell, fabricada en China, con un 79 por ciento.
  • La desarrollada por Pfizer tiene un 95 por ciento de eficacia; la Moderna, 94 por ciento; Sinovac, 78 por ciento, y AstraZeneca, 70 por ciento.
  • Ninguna llega a desarrollar el 100 por ciento de eficacia, pero sí el 100 por ciento de efectividad, por los beneficios que ofrece. El hecho de estar vacunado disminuye el riesgo de enfermarse, de moderado a grave, y por ende, llegar a la muerte. Pero no disminuye la posibilidad de contagiarse.
  • Vacunarse es la garantía para no desarrollar la enfermedad gravemente. Todas las vacunas producen anticuerpos, son efectivas.
  • Se reduce la saturación en los servicios de salud, evita la pérdida de más vidas; y posteriormente, la reactivación económica del Estado y el país.
  • Todas han sido aprobadas, son seguras y eficaces. Por lo que deben ponerse la que esté disponible en el lugar donde se reside.
  • Los efectos colaterales y adversos son ínfimos, en comparación con los beneficios. Cumplen con rigurosos estándares científicos de seguridad, efectividad y calidad de fabricación.

Vacunación e inmunización

En lo que respecta a la diferencia entre vacunación e inmunización, el galeno destaca que:

  • Cuando la persona se inmuniza con la primera dosis, no tiene completamente la carga de anticuerpos para defenderse ante el covid-19. Por eso, las industrias farmacéuticas recomiendan una segunda dosis.
  • Al finalizar el esquema de inmunización, de acuerdo a estudios realizados, se alcanza la cantidad suficiente de anticuerpos para defenderse contra el virus.
  • Existen casos donde puede más la carga viral, las comorbilidades de los pacientes; quienes padecen cáncer o sida, algunas veces no tienen la respuesta adecuada.
  • Hay una situación muy importante en el contexto mundial, por la deficiencia de las vacunas se está ampliando el periodo de la vacunación, lo que es paradójico, ya que la gente puede morir en este periodo; pero hay estudios que lo avalan y en vista de la falta del producto, sobre todo en Latinoamérica, se amplía a 90 días.
  • La inmunidad aparece cuando la persona se aplica las dos dosis. Hay que considerar que no se sabe por cuánto tiempo estará protegida.
  • La vacunación inició en el mundo en noviembre del año pasado, de esa fecha ya se cuentan ocho meses; nadie puede decir que la vacuna dura un año, dos o para siempre. Los ocho meses transcurridos demuestran una inmunidad natural. Cuando los pacientes padecen el virus, tienen -aproximadamente- ocho meses de inmunidad natural.
  • Hay que esperar un año de vacunación, que los anticuerpos estén en el organismo, para determinar cada cuánto se debe volver a colocar, como si fuese un refuerzo o una endemia; como se hacía con la fiebre amarilla, contra la que se vacuna cada diez años para un refuerzo.
  • Si las personas presentan síntomas después de aplicarse la vacuna, eso quiere decir que tienen tolerancia a la producción de anticuerpos.
  • No hay que ser reticente por escuchar comentarios sin fundamentos. Las personas deben buscar información veraz y formar sus propios criterios sobre el tema. El éxito científico de lo que se ha hecho hasta ahora es incuestionable y tangible.

La recomendación final del doctor Javier Roa es que vacunándose y manteniendo las medidas de bioseguridad, se puede evitar padecer un coronavirus que llegue a un estado grave o a la muerte y se puede empezar a controlar la pandemia.

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