11 Septiembre epicentro de guerra global

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Torres gemelas derribadas tras ataque terrorista el 11 de septiembre de 2001

El 11 de septiembre del 2001, el mundo entero fue testigo virtual por los medios de comunicación del derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York, símbolo del poder de los Estados Unidos, la primera potencia universal, convirtiéndose en el epicentro del inicio de la guerra global contemporánea contra el terrorismo mundial. Fueron cuatro ataques suicidas en serie que conmocionaron al universo y que cambiaron la estrategia de defensa de los Estados Unidos con la modalidad del “ataque preventivo” contra la amenaza islámica yihadista a nivel global. Los ataques fueron cometidos por 19 miembros de Al Qaeda, divididos en cuatro grupos de secuestradores, con un piloto para dirigir cada avión secuestrado a objetivos de las Torres Gemelas, el Pentágono, y otro al Capitolio,    recuperado por pasajeros y posteriormente estrellado en un campo en Pensilvania. Esta  acción  representó un impacto a la inteligencia norteamericana  y sus aliados, dejando más de 3.000 muertos, unos 6.000 heridos, miles de desaparecidos y 19 terroristas fallecidos.

Los efectos de este espectacular acontecimiento político por parte del terrorismo internacional contra los Estados Unidos fueron contundentes,  el fracaso de la inteligencia norteamericana creó un gran vacío de credibilidad a nivel nacional e internacional. En lo político, la poderosa nación perdió prestancia como potencia garante de la seguridad mundial, teniendo efectos psicológicos en la sociedad norteamericana y su influencia de poder a nivel mundial. En lo económico, ocasionó un colapso de los centros financieros del Wald Street, desplomándose todos índices económicos, paralizando las transacciones comerciales y financieras globales. La seguridad y defensa mundial estructurada para la guerra convencional de ultramar, sufre un revés después del fracaso de las tropas norteamericanas en Vietnam 1955-75, siendo necesario cambiar de estrategia a la guerra no convencional, de la acción frontal pasar a la presión  indirecta, para debilitar a las fuerzas terroristas.

Los norteamericanos después de casi medio siglo no podían darse el lujo de otro síndrome de la derrota después de Vietnam, de donde regresaron, con el mayor poder bélico, derrotados por los vietnamitas, ejemplo clásico de la guerra asimétrica de David y Goliat y no dejar de dar una respuesta contundente a los terroristas internacionales. La estrategia del “ataque preventivo” se orientó a destruir los campos de concentración de Al Qeada en la  región de Afganistán y las bases logísticas del país petrolero de Irak,  bajo el dominio de Sadam Husein, islamista,  abierto protector terrorista del mundo. El inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, aprobó la estrategia del “ataque preventivo” para darle respuesta a la acción de las Torres Gemelas, para neutralizar el enemigo internacional. La estratégica para el conflicto, enardeciendo el odio semita de los islamistas radicales, fracasaron los objetivos políticos y se extendió la  amenaza  yihadista hacia una guerra globalizada.

La respuesta se inicia con la invasión a Afganistán con la operación denominada “Libertad Duradera”, en el 2001, contra las fuerzas de Osama Bin Ladem, en las tierras de los Talibanes se logró el objetivo militar, neutralizar al líder; pero el objetivo político de lograr la democratización del pueblo afgano está pendiente. La invasión a Irak en el 2003 llamada “Operación Libertad”, con el  objetivo militar de destruir armas químicas no permitidas en los convenios de 1991 y neutralizar a Sadan Husein, promotor de las ideas de Al Qeada. No aparecieron las armas de destrucción masiva, Husein fue eliminado pero la democratización del pueblo iraquí no se ha logrado y con un país destruido por la guerra. En esta zona aparece la guerra civil en Siria, los islamitas se le unen con fines logísticos, se reagrupan las fuerzas terroristas internacionales y lanzan ataques  criminales en ciudades del mundo.

(Oscar Roviro Villamizar)* /

Gral. de Brig. oscarroviro@gmail.com y @rovirov