Concubino de Yunairi la mató porque creía que le era infiel

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Los celos de su pareja provocaron la muerte de Yunairi Salas, de 18 años.

La joven fue llevada bajo engaño hasta el lugar donde le dispararon varias veces  con un rifle.  Los victimarios se movilizaron con la víctima en dos motocicletas. Previamente, dos días antes, habían cavado la fosa donde la sepultarían.

Por celos, al sospechar que Yunairi Salas Vivas, de 18 años de edad, le estaba siendo infiel, su concubino planificó asesinarla y deshacerse de su cadáver, sepultándolo en una fosa en un área boscosa del sector Agua Clara, en San Joaquín de Navay, municipio Libertador.

Ricardo B., obrero, venezolano, de 24 años de edad, concubino de Yunairi, y Luis P., obrero, de 22 años, amigo del primero y partícipe en el hecho, luego de ser detenidos por el Cicpc y presentados en tribunales, fueron privados de libertad.

Yunairi, según se pudo conocer, era una joven ama de casa que últimamente estaba sosteniendo constantes problemas con Ricardo, debido a celos enfermizos del hombre, que lo llevaron a creer que su pareja le estaba siendo infiel.

Fue en medio de una de estas crisis de celos que planeó y ejecutó su muerte, y para ello contó con la ayuda de su amigo Luis.

El 31 de enero, a las 2 de la tarde, aproximadamente, los dos hombres habrían concretado el hecho.

Yunairi fue llevada bajo engaño hasta el lugar donde le dispararon varias veces con un rifle.  Los victimarios se movilizaron con la víctima en dos motocicletas. Previamente, dos días antes, habían cavado la fosa donde la sepultarían.

Luego de lograr su cometido, abandonaron el lugar, con la firme convicción de que era el crimen perfecto. Desde el teléfono celular de la víctima, Ricardo enviaba mensajes a la familia de la muchacha, haciéndole creer que era ella y que se había separado de la pareja y migrado, para trabajar en otro país.

Pero los homicidas no contaban con que, solo cuatro días después, hallaran la fosa y el cadáver de Yunairi. Lo hizo una persona dedicada a reciclar, que se acercó a una especie de basurero, en el que notó la fosa y el olor putrefacto que comenzaba a emanar de ella, por lo que en el acto dio aviso a las autoridades locales, y estas al Cicpc.

El cuerpo apenas se estaba empezando a descomponer, por lo que fue posible para los investigadores dar a conocer sus características físicas, la ropa que vestía e incluso destacar el particular tatuaje de una rosa que la muchacha tenía en un brazo.

Esto permitió que la familia de la joven se interesara por el caso de una mujer sin identificar, que habían hallado enterrada. Tenían dudas de que Yunairi hubiera salido del país, por lo que al dirigirse al Cicpc lograron reconocer e identificar el cuerpo, así como ver, en Ricardo, el primer sospechoso del crimen.

El 6 de febrero, cerca de la 1:30 de la tarde, luego de arduas investigaciones de campo y visitas domiciliarias, los funcionarios del Cicpc lograron ubicar y detener al concubino de la víctima y a su amigo Luis, en una casa de la calle principal del sector Santa Marta, en el municipio Uribante.

Allí colectaron además, como evidencia de interés criminalístico, las dos motocicletas utilizadas el día del homicidio; un arma de fuego, tipo revólver, calibre .38; un arma de fuego, tipo rifle, calibre 22; un arma de fuego, tipo escopeta; 20 municiones; un teléfono celular y la pala con la que habrían abierto la fosa. (Miriam Bustos)