jueves 24 septiembre, 2020
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Detenido un adolescente de 17 años como presunto homicida del padre Manuel

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  • Un gran hermetismo policial impidió conocer detalles sobre el caso ocurrido en Rubio y resuelto rápidamente por detectives de la División Contra Homicidios del Cicpc, Táchira, que lograron en primera instancia la detención del muchacho sospechoso, quien los llevó hasta el lugar donde había dejado el cadáver, en La Palmita, y luego hasta Rubio, para ubicar su camioneta, abandonada en la vía pública
  •  En un primer momento se manejó la hipótesis del robo del vehículo, pero esto quedó descartado con su ubicación y surgió en su lugar otra versión suministrada por el ministro  de Interior y Justicia, Néstor Reverol sobre abuso sexual

Un adolescente de 17 años, cuya identidad se mantiene bajo reserva por razones de tipo legal, fue arrestado el pasado martes por detectives de la División Contra Homicidios del Cicpc, como presunto responsable del homicidio del sacerdote Jesús Manuel Rondón Molina (47), párroco del monasterio Carmelitas Descalzas, en Rubio, cuyo cadáver, en estado de descomposición, fue encontrado en una zona boscosa del sector La Palmita, de esa población capital del municipio Junín del estado Táchira.

 

Pese a que el caso quedó resuelto, desde el punto de vista policía, resultó imposible obtener información sobre el mismo, ya que los jefes policiales mantuvieron hermetismo y se abstuvieron de hacer comentarios, aduciendo que los detalles serían dados a conocer, en la ciudad de Caracas, por el ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia, general Néstor Reverol, y que por ese motivo nadie había sido autorizado para rendir declaraciones a la prensa.

 

El sospechoso confesó

 

A pesar del marcado hermetismo, se supo que la detención del adolescente, por parte de los detectives Contra Homicidios del Cicpc, fue puntual para el esclarecimiento del crimen, ya que este, al admitir los hechos, se mostró dispuesto a colaborar con las autoridades, trasladando a los funcionarios hasta el lugar donde se encontraba el  cuerpo del religioso, en una zona boscosa del sector El Campanario, zona denominada ‘las escaleras’, en La Palmita, y luego hasta el sitio donde fue abandonada la camioneta Vitara, propiedad del sacerdote.

Los investigadores del Cicpc, delegación municipal Rubio y delegación Táchira, expertos en casos de homicidios, se trasladaron al lugar, donde encontraron los restos del padre Rondón Molina, en estado de descomposición y al parecer con heridas de arma blanca, por lo que una vez realizadas las diligencias preliminares se procedió al levantamiento para su traslado a la morgue del Cementerio Municipal de San Cristóbal, donde quedó para la respectiva autopsia.

Se supo que los investigadores del Cicpc, en las primeras diligencias lograron establecer una relación de amistad entre el sacerdote y el adolescente, que les llamó la atención, y por ese motivo procedieron a su ubicación, para conversar con él, y fue cuando se descubrió que tenía relación con la desaparición del padre, ocurrida el pasado 16 de enero, cuando salió del referido monasterio.

 

La desaparición del levita se detecta pasadas 72 horas, cuando las religiosas se extrañan por su ausencia y se movilizan hasta el lugar donde solía guardar la camioneta y allí les informan que tenían días sin verlo. Se encienden las alarmas y lo notifican a las autoridades eclesiásticas, que en un primer momento solicitan la cooperación de la ciudadanía para ubicarlo y luego presentan denuncia formal ante la autoridad policial, que inicia la investigación como caso de “persona desaparecida”.

El presbítero Neira Celis dijo que se pensó que el padre se encontraba abocado a sus actividades y había olvidado comunicarse con la iglesia, pero que una vez se detectó la preocupante situación, se actuó en consecuencia con premura, pero lamentablemente ya nada se podía hacer, ante el hecho que hoy enluta a la Iglesia, causando dolor y consternación.

 

Autopsia en el cementerio

 

En horas de la mañana de este miércoles se observó una gran actividad en el Cementerio Municipal de San Cristóbal, en cuya morgue se encontraba, desde la noche del martes, el cadáver del padre Rondón, puesto que en primera instancia se hizo presente un grupo de sacerdotes, encabezados por el canciller de la diócesis de San Cristóbal , David Ramírez, y luego varias comisiones de la División Contra Homicidios del Cicpc, que se desplegaron por el área de morgue a los efectos de cumplir con el requisito de autopsia, conforme lo demanda la ley.

Un equipo de expertos del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), comandado por el doctor José Bonilla, jefe del Departamento de Anatomía Patológica, se hizo presente al promediar la mañana a los efectos de proceder a la autopsia, en presencia de representantes del Ministerio Público y funcionarios Contra Homicidios, que en varias oportunidades instaron a los periodistas a retirarse del área adyacente a donde el equipo forense hacía su trabajo.

Se supo que el objetivo de esta diligencia era establecer la data de muerte, que se presume ocurrió el mismo día 16 de enero, cuando se produce la desaparición del padre Manuel; causas de muerte y el tipo de heridas inferidas, así como el tipo de arma utilizada y otros aspectos relacionados con el caso. Aun cuando no se revelaron detalles, trascendió que la muerte de Rondón Molina sobreviene a causa de heridas de arma blanca.

Una vez que concluyó la autopsia, tanto los sacerdotes como los familiares del religioso se entrevistaron con el doctor Bonilla, a los efectos de obtener autorización para trasladar los restos a la población de San Juan de Colón, de donde era oriundo, lo cual fue concedido, con la condición que se hiciera en una urna herméticamente sellada y fuera trasladado directamente al cementerio local, para ser inhumado de inmediato. A tal efecto se programaron los oficios religiosos en el mismo camposanto.

Sobre los posibles móviles del crimen, la información no trascendió a nivel regional, se especulaba en un primer momento sobre el robo de la camioneta, pero esto quedó desvirtuado  con la localización del vehículo en una calle de Rubio.

Por una parte se hacer mención sobre posibles problemas personales entre el adolescente y el prelado, por un presunto caso de abuso sexual, que data desde hace cuatro años,  según lo dijo el Ministro Néstor Reverol.

Asimismo, monseñor Mario Moronta, obispo de la Diócesis de San Cristóbal, mostró su consternación y lamentó la muerte del sacerdote, que tenía más de 15 años de servicio en diferentes lugares del estado Táchira.

Armando Hernández

 

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