lunes 17 mayo, 2021
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El robo y no una deuda fue el móvil del crimen cometido en la parte alta del barrio El Río

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El robo, y no el cobro de una deuda, resultó ser el móvil del crimen del obrero José Gregorio Zambrano, (41), ocurrido en horas de la madrugada del pasado domingo 13 de diciembre, en la vía pública, cerca de la residencia de la víctima, en la parte alta del barrio El Río, donde recibió múltiples heridas de arma  blanca, de manos de un vecino y amigo que lo atacó y luego lo lanzó por un barranco, hasta  un terreno boscoso, ubicado a orillas de un tramo que se ha enmontado y está cortado a causa de un antiguo hundimiento que dañó la carretera.

José Gregorio Zambrano, la víctima.

Según se ha logrado conocer en medios de la delegación Táchira del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalistas, (Cicpc), el crimen de Zambrano despertó una serie de  sospechas  por los antecedentes de la víctima, que el once de noviembre del 2019 estuvo detenido en Calabozo, estado  Guárico, por el delito de extorsión, y el 7  de abril del 2020 en San Fernando de Apure, por el  delito de robo, de manera que ante la desaparición del ciudadano, que fue consignada ante la oficina local del Cicpc el miércoles 16 de diciembre, se designa una comisión especial para las pesquisas.

Investigación de alto nivel

A los efectos de aclarar lo ocurrido con el ciudadano desaparecido fue creado un equipo multidisciplinario, conformado por 18 personas, incluyendo a cuatro comisarios generales, cuatro inspectores jefes, entre ellos el titular de la Brigada Contra Homicidios y Laboratorio de Criminalística y Microanálisis, que se desplegaron por el sector Altos de Bellavista, en la parte alta del barrio El Río, municipio San Cristóbal, para tratar de obtener alguna pista sobre lo ocurrido con Zambrano.

Lograron indagar que, en la madrugada del domingo 13 de diciembre, la víctima se encontraba en el interior de su casa, ingiriendo licor con otras personas del mismo barrio, cuando se hizo presente un hombre alterado que le reclamó al ahora occiso el pago de un dinero en pesos. Ante la agresividad del sujeto, los amigos de Zambrano optaron por irse, a excepción de uno, que salió de la casa y se ubicó en las proximidades, entre la oscuridad.

Los investigadores que seguían la búsqueda del desaparecido, vivo o muerto, conversaron con miembros de la comunidad, a quienes les solicitaron colaboración en el sentido de ayudar a dar con el desaparecido. En tanto, por su parte, ellos intentaban identificar y ubicar a los amigos que la madrugada del 13 de diciembre ingirieron licor con José Gregorio Zambrano.

Encuentran el cadáver

En horas de la mañana del 17 de diciembre, un vecino del sector Altos Bellavista, alarmado por los olores putrefactos que salían de una zona boscosa cercana a su residencia, “donde se hundió la carretera”, se introdujo entre la vegetación y encontró un cadáver, en avanzado estado de descomposición.

Alarmado, salió para informar al vecindario y desde allí se avisó al Cicpc, que pocos minutos después arriba al lugar con funcionarios de la Brigada Contra Homicidios y Laboratorio de Criminalística y Microanálisis. Al sitio llegaron los jefes policiales del Cicpc en la región, comisarios generales Wilfredo Carrasco y José Pérez, jefes  del Redip Los Andes; Wílmer Enrique Uribe Guerrero, director de la delegación estadal Táchira, y Carlos Rodríguez, supervisor de Investigaciones, en tanto que también se hicieron presentes el jefe de la Brigada Contra Homicidios, inspector Denny Abreu, y los inspectores jefes de grupo, Freddy Ramírez, Jackson Hinojosa y Róger Nieto, quienes con un grupo de expertos tomaron la escena del crimen en busca de evidencia.

El fallecido, en un primer momento considerado como desconocido, fue reconocido por los lugareños como José Gregorio Zambrano, de nacionalidad venezolano y 41 años de edad. Al momento de proceder al levantamiento del cadáver, se le apreciaron once heridas, causadas con arma blanca en diferentes partes del cuerpo.

Localizan un testigo clave

Las investigaciones para aclarar el hecho seguían ahora en el campo de clarificar el móvil del crimen y la identidad del responsable. Pese a que se sabía de la presencia de varias personas en la casa de la víctima, ingiriendo licor, todas desaparecieron como por arte de magia. No obstante, la labor dio resultados positivos cuando los investigadores lograron establecer la identidad y paradero de un testigo clave, precisamente la persona que permaneció cerca de la casa y observó cómo ocurrieron los hechos, cuyo nombre se mantiene bajo reserva por razones de tipo legal.

La investigación fue desarrollada por 18 funcionarios de la delegación estadal Táchira, entre ellos cuatro comisarios generales.

Este hombre dijo que en efecto en la vivienda se hizo presente un vecino, identificado como J.J. Solano, quien sostuvo una discusión con Zambrano a causa de una deuda, aparentemente de cinco mil pesos. El ahora occiso le dijo que se esperara hasta mediodía. El testigo dijo que los vio salir hasta donde la carretera se hundió y ahí se produjo una pelea. Dijo que Solano Blanco, luego de herir con un cuchillo a Zambrano, lo empujó por el barranco y de inmediato escapó.

Justificó el silencio mantenido hasta el momento, al temor a meterse en líos.

Robo como móvil

Cuando los detectives del Cicpc realizaron la inspección en la vivienda del fallecido, de inmediato se percataron que faltaban algunos objetos de su propiedad, entre los cuales estaban un secador de pelo y herramientas.

 Tras indagar por diversos sectores del barrio El Río, El Mirador, Guayabales y Azua, se enteraron que el sospechoso se encontraba en una vivienda ubicada en la calle 4 del sector La Invasión, en La Tinta, y fueron a buscarlo. En su poder encontraron el secador de pelo, una plancha de pelo, herramientas y otros objetos propiedad de Zambrano.

J.J. Solano Blanco fue detenido por el presunto delito de homicidio calificado por motivo fútil, como autor material del hecho.

J. J. Solano Blanco apenas cuenta con 20 años de edad, y no pudo negar su vinculación con el crimen, pues se encontraron sus ropas con sangre de la víctima y tenía en las manos heridas que él mismo se causó de manera accidental durante la pelea con su amigo y vecino. Al ser interrogado sobre las causas del crimen, alegó que todo se debió a una deuda de cinco mil pesos por parte de Zambrano, quien no le pagaba. Después se retractó y dijo que era al contrario. Él le debía a Zambrano 40 mil pesos colombianos.

Para los investigadores del Cicpc, el caso está resuelto desde el punto de vista policial. Se considera el robo como móvil, y el sospechoso fue colocado a las órdenes de la Fiscalía IV del Ministerio Público, que a su vez lo presentó ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en Función de Control No. 9, donde fue imputado por el delito de homicidio calificado por motivo fútil, como autor material del hecho.

Armando Hernández

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