miércoles 23 septiembre, 2020
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En quince minutos son enterradas víctimas de la covid-19 en Táchira

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Sin la presencia de familiares, ni testigos, y bajo un rígido protocolo de tipo sanitario, destinado a proteger a las personas involucradas en la operación y eliminar la propagación de cualquier posible brote, se les da sepultura a quienes mueren por covid-19


Por Armando Hernández

No hay lugar a equivocaciones y los protocolos de seguridad se deben cumplir al pie de la letra, tal y como han sido concebidos por los expertos, porque es la mejor manera de evadir el peligro a que se está expuesto al momento de cumplir con la delicada misión de inhumar los cuerpos de las personas que, en la ciudad de San Cristóbal, han muerto a causa de la COVID-19, labor en la cual están involucrados, por asignación, integrantes de Protección Civil Municipal.

Ronald Zerpa, director de la institución, está al frente de las operaciones, junto a un grupo de jóvenes que exponen su salud cada vez que deber ir al camposanto a cumplir con esta delicada y preocupante misión, que se inicia en el mismo momento en que deben recibir el cadáver, para ser trasladado directamente y sin demora ser enterrado de manera inmediata.

“Sentimos miedo”

El director de Protección Civil San Cristóbal admite que en su equipo se siente miedo, porque esta es una emoción humana que surge como instrumento de defensa ante una situación que pueda representar peligro. Además, es compresible por las consecuencias, tanto para la persona que se infecta, como para sus familiares y quienes están en su entorno.

“Sentimos miedo, y pensamos en nuestros hijos y familiares”, asegura Ronald, al explicar que en todo esto la principal prioridad radica en la seguridad del funcionario, que durante su trabajo está expuesto al virus.

Agrega que la confianza en Dios los fortalece y les da valor para continuar adelante, porque su compromiso y responsabilidad están en dar respuesta adecuada y oportuna a “cualquier ciudadano de San Cristóbal que necesite de nosotros”. “De la mano de Dios, siempre y con mucha fe, confiamos en que esto pronto termine y que volveremos a una vida normal, como la teníamos antes de la aparición de esta pandemia”, añade con gran esperanza.

Estricto protocolo de seguridad

Sin familiares se efectúan los sepelios.

En definitiva. no hay lugar para errores y ante cada una de las situaciones se activa el Gabinete Municipal de Seguridad y Prevención, que comanda el alcalde Gustavo Delgado López y está conformado por el Cuerpo de Bomberos, Policía Municipal y Protección Civil del municipio San Cristóbal.

Quienes trabajan con las inhumaciones también son héroes, exponen su seguridad y trabajan en un ambiente cargado de riesgos. Forman parte de esa gran legión que todo lo arriesga para contener el mal y proteger a los demás ciudadanos. Al momento de sepultar el cuerpo de una persona fallecida por COVID-19, también se está enterrando una fuente de contagio y eliminando una  potencial amenaza.

Ronald Zerpa dice que el cementerio Municipal de San Cristóbal es una dependencia de la alcaldía y por eso les asignaron esa responsabilidad. Y para cumplirla a cabalidad y sin novedades han diseñado un protocolo de seguridad que tiene que ejecutarse durante las inhumaciones por coronavirus o COVID-19 y son de riguroso cumplimiento para el personal.

—El pasado lunes enterramos a la sexta persona fallecida, con el cumplimiento de las rígidas condiciones impuestas por las autoridades nacionales y regionales, tal y como se ha ordenado, por razones de tipo sanitario. El cuerpo se recibe en el centro asistencial, en urna sellada, para ser trasladado directamente al cementerio Municipal.

El traslado se hace en un solo vehículo, donde solo van el cadáver y el conductor.  No se permite la presencia de familiares, ni siquiera de un sacerdote, por cuanto se trata de un caso excepcional. El acto de enterramiento tiene una duración de aproximadamente 15 minutos, porque no hay protocolos ni despedidas, comenta el director de PC-Municipal. El personal de sepultureros del camposanto está a cargo de tal labor, comenta luego.

Estricta desinfección

Zerpa asegura que la desinfección se hace a diferentes niveles. En primer lugar, en el mismo cementerio, apenas arriban es aplicada al vehículo utilizado para el traslado y a su conductor. Y una vez concluida la inhumación, se hace la desinfección, meticulosa, de cada una de las personas que tomaron parte en la operación.

 

Los sepultureros y el personal de Protección Civil, incluyendo los equipos de seguridad, tales como guantes, lentes, máscaras, botas, equipos de protección individual, son tratados con un fuerte proceso de descontaminación. Obviamente, este es un requisito obligatorio por el tipo de procedimiento, y todas las personas involucradas, de PC – San Cristóbal y cementerio Municipal, con todo el equipamiento de protección personal, deben cumplir con él, dice Ronald Zerpa. El pasado lunes se cumplió con este protocolo al concluir el acto de inhumación de la sexta persona fallecida en San Cristóbal por COVID-19, acotó.

En cuanto a los trajes, aclara, algunos de ellos son destruidos mediante el fuego, en tanto que otros, reutilizables, son sometidos a un proceso de desinfección, antes de volverlos a usar. Todo depende de la calidad y el diseño, acotó luego.

 

Dice finalmente que son varias las funerarias que se encargan de los traslados y estas son contratadas directamente por el familiar y las empresas están obligadas a ajustarse, de manera estricta, a los protocolos de seguridad. Algunos propietarios informaron que cuentan con los equipos adecuados para la protección de sus trabajadores y están en pleno conocimiento de que el cadáver deberá ser trasladado de manera directa y expedita hasta el cementerio, donde será sepultado de manera inmediata. No pueden efectuar traslado de familiar alguno, pues el área donde se produce el enterramiento es acordonada y en ese perímetro solo se permite el ingreso del personal estrictamente necesario, con los correspondientes equipos de protección y seguridad, expresó finalmente Ronald Zerpa.

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