domingo 4 diciembre, 2022
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Familiares de la tragedia de Lobatera reconocieron cadáveres de las víctimas

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La actividad correspondía al Segundo Campamento de la Federación de Jóvenes Metodistas de Venezuela CIEMVE que fue convocada hace varias semanas, con sede central en Lobatera.


A la sala de emergencias del Hospital Central, por el mismo incidente, fue trasladado el sobreviviente Cleider Ramírez, de 23 años, tras sufrir factura en una rodilla

Freddy Omar Durán

Bajo un ambiente de gran hermetismo, este domingo, en la morgue del Hospital Central de San Cristóbal los familiares cumplieron con el reconocimiento de las víctimas mortales del desastre natural ocurrido en la aldea Potrero de Las Casas, municipio Lobatera, cuando un grupo de integrantes de la iglesia Metodista El Maestro disfrutada un paseo a una quebrada del sector.

La actividad correspondía al Segundo Campamento de la Federación de Jóvenes Metodistas de Venezuela CIEMVE que fue convocada hace varias semanas, con sede central en Lobatera.

La vigilancia de detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, Cicpc, impidió el acceso a los periodistas a la morgue, no obstante, a familiares de los fallecidos, dos de ellos provenientes de Puerto Ordaz, estado Bolívar y a personas cercanas a las mismas, o de quienes se sospechaba podían encontrarse en esa área del Hospital Central, se les permitió el acceso a esa área.

Una mañana muy calmada la de este domingo en el Hospital Central, que se fue despertando alrededor del mediodía cuando iban llegando las carrozas fúnebres, cuyo servicio confirmaron familiares entrevistados, fue cancelado por la Gobernación del Táchira. Fueron momentos muy tristes.

También se conoció que a la sala de emergencias del Hospital Central, por el mismo incidente, fue trasladado Cleider Ramírez, de 23 años, no obstante, nadie en el centro asistencial confirmó si el domingo permanecía en el lugar, o fue dado de alta luego del respectivo escayolado, al sufrir factura en una rodilla de la pierna izquierda. Se rumoraba del ingreso en iguales circunstancias de una menor de edad, pero el mismo no hizo parte del reporte oficial.

Para los oficios de patología se trasladó al Hospital Central un facultativo proveniente de Guadualito, estado Apure, procurando una pronta entrega del cadáver a sus dolientes.

Enfermera al servicio de Dios

Felipe Cruz al salir de la morgue del Hospital Central, con un dolor depositado en su rostro y su mirada, solo tuvo para su sobrina Ledys Suárez, de 19 años, palabras de admiración, pues si bien una tragedia intempestivamente la arrebató de este mundo, lo que ella les había transmitido horas antes de la tragedia, había sido el gozo de haber servido al Señor.

–El mismo viernes nos había dicho que ella estaba contenta, porque Dios estaba obrando en la vida de los participantes del campamento, y que ellos estaban ahí, porque querían estar ahí, querían tener intimidad con el Creador. Estaba contenta porque su corazón había sido tocado por Dios—afirmó Cruz.

Precisó que su sobrina fue arrastrada bien lejos del lugar donde la crecida la tomó por sorpresa, siendo una de las últimas en ser encontrada sin vida.

—Ellos fueron de excursión y aparentemente llegó una vaguada y en cuestión de dos minutos se los llevó completamente. A mi sobrina la rescataron casi en la población de Lobatera, lejísimos del sitio donde la sorprendió la quebrada, como hora y media de camino a pie: fue tal vez de las últimas que consiguieron—agregó Cruz.

Cruz también profesa la fe cristiana evangélica, pero en una congregación distinta a la de su sobrina, por lo que no ofreció mayor información de la iglesia que organizó el evento en Lobatera. Sin embargo, más allá de las diferencias de culto, reconoció en ella una mujer de valores con un puesto ganado en el Reino de los Cielos

–Sabemos por convencimiento de la palabra de Dios que ella está en el Reino de los Cielos y se nos adelantó. A la final todos vamos a ir allá en un momento determinado. Por supuesto, no queremos que los seres queridos se nos vayan, y en especial los más jóvenes, pues lo ideal es que ellos entierren a su padres; pero es Dios quien tiene el control de todo— narró con profunda fortaleza espiritual.

Su cristianismo lo había volcado a su actual profesión, la enfermería, y ya estaba en plena pasantía. Siempre la recordará por su modo de ser servicial y alegre.

–Ella se fue sirviendo al Señor y todos esos jóvenes que perdieron la vida eran preparados, ya algunos profesionales. Ella era muy jovial muy amorosa, y ya ella estaba en sus prácticas y le encantaba, brindarle amor a los pacientes, y especialmente por los niños—anotó Cruz.

Adiós a una hija y a su yerno

A Martín Carrillo le tocó la suerte que ningún padre quisiera tener. Antes de ingresar al Hospital Central se refirió brevemente de lo sucedido, y apenas con unas fotos que le enviaron a su celular, por parte de familiares, que ya se encontraban allí desde tempranas horas, la había identificado. A este dolor se suma el haber perdido a su nuero en la misma vaguada.

—Ellos dos, mi hija Leonela Carrillo de Nava, de 21 años y su esposo, Elián Nava, de 25 años, estaban en un retiro espiritual, decidieron irse a la quebrada y una crecida se los llevó. Ambos eran psicólogos. Se fue con el esposo, que también perdió la vida. Ella trabajaba como psicóloga del Hospital San Antonio de Táriba—informó Carrillo.

Menores en expedición

Amigos de algunos de los jóvenes desaparecidos por la crecida, quienes no quisieron revelar su identidad, afirmaron estar dispuestos a formar parte de un grupo de rastreo para dar con el paradero de ellos. No obstante, ya avanzada la tarde los grupos de rescate daban cuenta del hallazgo de más víctimas mortales, en total ocho cuerpos han sido rescatados por los organismos de búsqueda.

Solidaridad evangélica

Feligreses de la Primera Iglesia Bautista también pasaron por la Morgue del Hospital Central, pues buscaban información sobre una de las víctimas, aunque aclararon que ellos pertenecen a una congregación distinta a los metodistas y que desconocen de las actividades religiosas que estas profesan.

Martín Chistoni reafirmó su solidaridad cristiana con los que padecen dolor por tan lamentable pérdida y en tales circunstancias, y recordó que el mismo se representa en el padecimiento de Cristo en la Cruz.

–Llorar por los que sufren, nos ordena la Biblia. Dios también pasó por esto, Dios también tuvo que ver morir a su hijo en la cruz del calvario por todos nosotros. Estas son señales de fe, de que Cristo viene pronto, por eso debemos arrepentirnos y buscarlo a él—subrayó Chistoni.

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