Si no envían gasolina todos los días el plan pico y placa es una burla

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Las colas persisten en las estaciones de servicio en San Cristóbal.(Foto/Tulia Buriticá)

Si los conductores que hicieron cola este martes, por ejemplo, no lograron surtir gasolina porque no llegó la carga a la estación de servicio, mañana tienen que desaparecerse del sitio, para dejar el espacio a los del número de placa que corresponde el miércoles. Después de pasar horas esperando el milagro, ¿cómo pueden pedirle a la gente que se vaya?

La medida o decisión de permitir el aprovisionamiento de combustible a los vehículos según el terminal de placa, no puede resultar efectiva si no se toman medidas adicionales, complementarias, que ayuden a los conductores a decidir si hacen o no cola en una determinada estación de servicio.

Lo que demuestra este reexperimento del pico y placa es, sencillamente, que  si no llega gasolina todos los días a las bombas, no funciona lo del último número.

Aún con la angustia de no saber si nos metemos a una espera en determinada E/S a perder el tiempo, muchos se van incorporando a las largas filas, aún en horas de la madrugada, aunque digan que está prohibido hacer colas desde antes de las cinco am.

El sonar de los vehículos que deambulan a esas horas, y se detienen cuando ven un grupo de conductores conversando al lado de sus carros estacionados, para preguntar si la cola es para tal bomba, y además, lo más importante, si saben que llega ese día, se hace frecuente en horas de la madrugada.

La mayoría no duerme bien la noche. Padres de familia, trabajadores, mujeres y hombres, preocupados por abastecer combustible, del cual depende su actuar ese día y los venideros, pierden su tranquilidad emocional, por tener que truncar su sueño en la madrugada, para irse a la cola con la incertidumbre del logro, que no depende precisamente de la persona, sino de la voluntad de otros.

En la mañana de este martes, nos ubicamos en la fila para una estación de servicio, atendiendo que corresponde el turno al número final de la placa. Se decía que llegaba gandola. “Que ayer dijo fulano que llegaba”. “Que me confirmaron que viene”. En fin: Bulos van y vienen.

El comentario, o el rumor, que son solamente parte maquiavélica de la desinformación, alimentada por el silencio de quienes deben informar, se apoderan del comentar de la gente, solo porque las entidades y las autoridades oficiales responsables de informar sobre el tema, no informan formalmente, y la gente depende de los runrunes. Todos quedan a la deriva.

El problema está en que si hoy no llega gasolina, entonces tienes que perderte del sitio, porque tu número final de placa ya no corresponde a mañana. Hasta dentro de dos días, no te vuelve tocar turno.

Y el tiempo que se perdió ahí, pudo haberse aprovechado en otra cola, posiblemente con éxito, si se hubiese sabido que NO iba a llegar cisterna, con suficiente tiempo. No a las siete de la mañana cuando aparece el “superretardado” boletín militar, y cuando ya hay colas largas en todas partes, ligando la suerte de que la bendita gandola aparezca.

¿Planificación?

Repetimos las preguntas: 1.- ¿Porqué la autoridad no hace público el boletín que anuncia los envíos, por lo menos con un día de anticipación? O, por lo menos, que informen sobre a cuáles estaciones de servicio NO va a llegar. Habría oportunidad para que cada quien se instale en la bomba más apropiada.

2.- ¿Por qué la autoridad no divulga, o facilita la divulgación, de su información a través de los medios tradicionales? Diario La Nación y algunas emisoras están prestos a difundirla, sin costo alguno. Para los medios, es un servicio público. El WhatsApp es solo una vía auxiliar.

Y una tercera: ¿Por qué no, entonces, hacen que todas las gandolas sean compartidas, de modo que todas las E/S tengan combustible, aunque sea para trescientos o cuatrocientos carros cada vez? Que todas surtan gasolina todos los días. Esa es una forma de hacer efectiva la medida del pico y placa.

Como hay que ser reiterativo en estos planteamientos, reiteramos que si hay interés en la autoridad de la Redi, como se entiende de sus textos en las redes, es posible que se pueda mejorar la tortura que significa para el sancristobalense estas largas esperas, llenas de tensión, de angustia, de preocupación y de sus respectivas consecuencias.

Humberto Contreras