En Cúcuta confirman mal de Chagas en dos de tres hermanos que fallecieron

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Desde el sábado, el vehículo funerario aguardó en vano, en Ureña, el arribo de los cadáveres de los niños para su traslado a Táriba.

Tres hermanitos, de diferentes edades, residenciados en la calle 14 de Táriba, municipio Cárdenas, fallecieron de manera consecutiva. Dos de ellos fueron víctimas del mal de Chagas, según reveló un informe del Instituto Departamental de Salud de Colombia, IDS. Un cuarto niño y los abuelos maternos de los infantes se encuentran recluidos en el hospital Erasmo Meoz, de Cúcuta, Colombia, con los mismos síntomas.

Giselle, una bebé de 9 meses de nacida, fue la primera en fallecer, el 5 se septiembre, en  el Hospital Central de San Cristóbal, donde le diagnosticaron dengue, al igual que a los otros cinco miembros de la familia,  que ya comenzaban a sentir los embates del contagio.

Apesadumbrados y dolidos por la muerte de la bebé, los abuelos viajaron con los tres niños a casa de unos parientes en Chinácota, Colombia, el día 10 de septiembre.

El 13 de septiembre, Douglas, Gabriel y Leonardo, de 5, 8 y 9 años, respectivamente, fueron hospitalizados en un centro asistencial local, desde donde al día siguiente, el 14, los remitieron al hospital Erasmo Meoz, de Cúcuta, en razón de la gravedad que presentaban.

La muerte de Douglas y Leonardo se registró el viernes 15, en tanto que Gabriel y sus abuelos siguen hospitalizados, pero en franca mejoría.

El Instituto Departamental de Salud de Colombia, IDS, confirmó mediante un informe que los pequeños murieron por el mal de Chagas.

Explicó el instituto de salud colombiano que “la bebé de 9 meses falleció días atrás, antes de llegar a Colombia, procedente de Táriba, en el estado de Táchira, mientras que los dos menores y otro hermano se agravaron esta semana y fueron trasladados a Cúcuta desde el municipio de Chinácota, donde se había establecido recientemente la familia”.

El IDS también confirmó que a los abuelos de los menores también les detectaron la enfermedad.

Estiman que, por la evolución de la enfermedad, el contagio pudo ocurrir entre el 27 y 28 de agosto, y el foco de la enfermedad, un nido de chipos en una mata de parchita, en el patio de la casa de Tariba, alrededor de la cual jugaban los niños diariamente.

Una vecina de los afectados, cuyo hogar en Táriba hace un par de meses también se vio enlutado por la muerte de tres de sus miembros, se trasladó hasta Cúcuta para saber el estado de sus amigos y habría dicho que sus parientes tuvieron los mismos síntomas antes de fallecer, aunque las autoridades regionales de salud del  Táchira aseguraron que se debió a insuficiencia respiratoria.

Por su parte, el concejal del municipio Bolívar,  Carlos Chacón, quien ayer  también visitó en el hospital colombiano a la familia tachirense afectada, señaló que tan  lamentables muertes se pudieron haber evitado si en el Hospital Central, a donde los pacientes acudieron inicialmente, hubieran seguido los protocolos necesarios.

“No es posible que les diagnosticaran un supuesto dengue, una gripecita, una tontería. En el caso de la bebé de 9 meses, nunca quisieron autorizar su ingreso a la UCI, no puede ser. No es por criticar, pero llamo a que se maneje responsablemente el tema de la salud en el estado; eso da a pensar que las muertes que hubo en Táriba hace poco te despierten suspicacia, en cuanto a las causas,  porque es que lo minimizan todo, antes que decir la verdad. Y es que, aparte de los problemas que debemos enfrentar todos los días como tachirenses, también debemos enfrentarnos a la desinformación. No es posible que nos hayamos enterado de esta situación por Colombia y que al Gobierno ni se le ocurra iniciar en los medios una campaña sobre la prevención de esta y otras enfermedades; prefieren ocultar la verdad, pareciera que no les importara la vida humana”, acotó.

Reiteró, para finalizar, un exhorto a las autoridades regionales de salud a que asuman con responsabilidad esta situación, en razón de que se maneja que algunos vecinos de ese sector estarían sufriendo síntomas parecidos a los presentados por la familia afectada, incluyendo unas gemelitas  -se conoció por otra fuente-.

En cuanto a los cadáveres de los niños que fallecieron el viernes en Colombia, desde el sábado una unidad fúnebre aguardaba en  la aduana de la GNB de Ureña por su arribo, pero la espera fue en vano; hasta ayer, domingo, el vecino país no los había entregado.

Miriam Bustos

Desde el sábado, el vehículo funerario aguardó en vano, en Ureña, el arribo de los cadáveres de los niños para su traslado a Táriba.