Mientras reparan uno, otro bote de aguas negras sigue afectando a la comunidad de San Antonio

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Los vecinos organizados contrataron la retroexcavadora, mientras la alcaldía aportó la mano de obra y seis tubos de reemplazo.

En el barrio Curazao, en San Antonio del Táchira, dos botes de aguas negras afectaban a decenas de familias. Uno de ellos fue solventado luego de que la comunidad invirtiera 900.000 pesos para los trabajos de excavación y algunos implementos, mientras la alcaldía aportó la mano de obra y seis tubos de reemplazo.  La otra problemática persiste, y lleva más de dos meses.

Luis Gómez, líder de la comunidad, precisó que para el bote, que también perjudicaba a la escuela municipal Argelia Santos, los vecinos tuvieron que hacer un préstamo, que repondrán con vendimias y otras actividades. “Solo para la retroexcavadora se pagaron 600.000 pesos”, precisó.

Gómez lamentó que las máquinas con las que contaba la alcaldía no estén funcionando e instó a las autoridades a buscar la manera de reparar este tipo de vehículos, los cuales beneficiarían en gran medida a la colectividad. “Vamos a sentarnos con todas las comunidades de la jurisdicción para buscar los recursos y así arreglar las retroexcavadoras”, propuso.

Según dijo, más de 30 sueldos mínimos integrales tuvo que gastar la ciudadanía para dar el primer paso. “Otro gasto, que incrementó el precio, fueron los daños ocasionados a los empotramientos de cinco viviendas”, puntualizó.

Por su parte, Iván Vaca, director de Infraestructura, aseguró que cada tubo entregado por la institución (6) tiene un valor de 1.000.000 de pesos. “En el barrio Sucre y Ocumare se registraron casos similares, y la alcaldía, junto a la comunidad, brindó respuesta”, señaló.

Más de dos meses con el bote

A cinco cuadras del bote que está siendo reparado, se halla otro. Allí, según los vecinos, el tiempo que llevan con los olores nauseabundos es más prologando: dos meses.

Yalex García, de 39 años, subrayó que los habitantes, por su cuenta, trataron se solventar el problema, pero se les hizo difícil, ya que no poseen las herramientas adecuadas para efectuar los trabajos. En este sentido, instó al alcalde, Willian Gómez, a centrar sus esfuerzos en ofrecerles soluciones.

En una sola vivienda, habitada por familias del centro del país, hay más de ocho niños que, a diario, respiran los olores que se cuelan por ventanas y puertas. (JM)